martes, 20 de septiembre de 2016

La mayor de las injusticias







Decía Federico Jiménez Losantos que la mayor de las injusticias era el doble rasero, la violación del principio de igualdad ante la ley sin la cual no puede existir justicia. En la Edad Media, un ladrón era habitualmente carne de verdugo. Algunos podrían pensar que es injusto que alguien camine hacia el patíbulo sólo por haber robado un cerdo a su Señor, pero más allá de la evidencia de lo bárbaro y desproporcionado del castigo, la verdadera injusticia era que al Señor no se le castigaba igual por el mismo delito. Es decir, la transgresión del principio de igualdad ante la ley es la base de todas las demás injusticias. 

La Ley Integral de Violencia de Género violaba el principio de igualdad al establecer diferentes penas para el mismo delito según el sexo de quien lo cometía. Se justificó en una situación de desproporción en el número de ciertos delitos. Es decir, como hay más hombres que ejercen violencia doméstica –aunque esto sería muy discutible- parece obvio –y esto es más discutible aún- que se establezca un agravante penal para intentar atajar el problema. Pero, ¿por qué es injusto algo que, a priori, podría parecer razonable? 

En primer lugar, los jueces deben juzgar a individuos, no “grupos”. Incluso en los casos en los que se juzgan un crimen colectivo, como un asesinato cometido por varias personas, el juez debe establecer el grado de responsabilidad de cada uno de ellos por separado y actuar en consecuencia –razón por la que se suelen castigar a penas distintas a los participantes según su grado de implicación en el delito-. De hecho, sería más preciso decir que en un juzgado ni siquiera se juzgan individuos, sino hechos cometidos por individuos, pero no ricemos el rizo. ¿Qué sucede con la asimetría penal? 

Pongamos un ejemplo en el que una mujer agrede a su pareja por un ataque de celos y se le castiga a un año de cárcel. Por el mismo delito –e idénticas consecuencias- a un hombre se le impone una condena de dos años. Al victimario masculino se le está condenando a un año por el delito y a otro por pertenecer al “grupo” de los hombres. Es decir, se le está juzgando y condenando por lo que otros hombres han hecho sobre otras mujeres. 

Es por ello que en los juzgados de género no se juzgan hechos. Ni siquiera se juzgan personas. Se juzgan a un grupo humano que ni siquiera es tal. Se juzgan prejuicios y axiomas. Los juzgados de género se convierten en la perversión de la misma justicia y sus más elementales principios.






2 comentarios:

  1. Desde la Junta de Andalucía se ha valorado la situación judicial del jugador del Betis Rubén Castro con unas declaraciones bastante contundentes. Concretamente, ha salido a la palestra la directora general de Violencia de Género de la Junta, María Ángeles Sepúlveda, que opinó que el Betis y sus propios compañeros deberían “apartar” a Rubén Castro. La juez de Violencia sobre la Mujer número 3 de Sevilla notificaba la semana pasada al futbolista el auto de apertura de juicio oral por los presuntos malos tratos cometidos sobre su expareja y le imponía una fianza de 200.000 euros. La Fiscalía pide cuatro años de cárcel para el jugador por los delitos de malos tratos habituales, maltrato en el ámbito familiar, coacciones y agresión sexual, entre otros.
    Las declaraciones de Sepúlveda se han producido en Ondaluz. A la pregunta de si el Betis debería apartar al jugador, Sepúlveda respondió “por supuesto”. Para la directora general, especialista en Medicina Legal y Forense y experta en malos tratos y violencia de género, “la intolerancia antes estas conductas no debe partir únicamente de las instituciones, sino de todos; la hipocresía no es solo institucional, sino que es social y se extiende incluso a las tertulias de amigos, donde se sigue vendiendo mucho el machito”. Tras calificar de “intolerable” la ausencia de un reproche social a la conducta del goleador verdiblanco, Sepúlveda se posicionaba así sobre el caso: “El futbol y sus propios compañeros deberían apartar al agresor. Si todos los jugadores dijeran ‘yo hago frente’ y asumieran el gesto de la campaña contra la violencia de género, creo que se haría pedagogía. Yo se lo pediría no solo al Betis, sino a toda la sociedad”.

    Firma: Redacción.

    La Junta cree que el Betis y sus propios compañeros deberían «apartar» a Rubén Castro - Al final de la Palmera

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  2. lo que se viene llamando respetar la presunción de inocencia, si.

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