viernes, 20 de mayo de 2016

Cuando la eugenesia ataca a la paternidad


Anna Gabriel, diputada del parlamento de Cataluña


La paternidad se ha convertido en el objeto de una batería de ataques irracionales por parte de algunas formaciones políticas. No es un fenómeno reciente, desde luego, pero la última agresión ha venido por parte de una diputada de la CUP, y defendida entre otros por Arnaldo Otegi. Anna Gabriel –que además es educadora social- afirma que la institución familiar es obsoleta y pobre, y que lo más enriquecedor es la paternidad colectiva. La obsesión por abolir la propiedad privada de estos nostálgicos del totalitarismo comunista les lleva a estatalizar incluso a los hijos, oye. “Los hijos deberían ser educados en comunidad, por todos" asegura Gabriel, y pone como ejemplos diversas tribus indígenas, cuyo nivel de desarrollo cultural y social está, por cierto, muy lejos de las sociedades nórdicas a donde deberíamos mirar. Un ejemplo más de las nefastas referencias de los representantes de este espectro ideológico. ¿Por qué íbamos a copiar medidas económicas de Finlandia si podemos importar el populismo bolivariano? En lugar de seguir el Norte lo hemos perdido por completo. Ahora, ¿por qué no copiar modelos de crianza de tribus de cazadores recolectores? 

Sin embargo, la concepción de la crianza colectiva que propone Anna Gabriel no es original, y tenemos que remontarnos a una sociedad no demasiado idílica para encontrar otro gobierno que propuso este modelo de crianza colectiva. Hablo del programa Lebensborn puesto en marcha por uno de los personajes más siniestros del siglo XX –centuria prolífica en personajes siniestros- Heinrich Himmler, Reichsführer de la SS. Niños estatalizados con la enfermiza idea de concebir una sociedad moldeada desde el principio por los nazis. Por suerte, el régimen de Adolf Hitler no duró lo suficiente para ver a esa generación de niños convertidos en adultos alienados y manipulados. 

La “experta” en “paternidades alternativas” Rosa Frasquet salió en defensa de Anna Gabriel, aduciendo que “esta idea se basa en la metáfora romántica de una tribu ideal, una sociedad primitiva pre-capitalista en la que todo se comparte y en la que es posible tejer unas redes de apoyo y cuidado. Porque para la crianza se necesitan manos dispuestas para educar y personas corresponsables, mientras que en nuestra sociedad individualista creemos que los hijos son sólo de los padres”. Viendo su declaración, podemos examinar las ideas subyacentes de tan “polémica” visión educativa. La sociedad capitalista como el enemigo a batir, mostrando la sociedad pre-capitalista como una utopía realizable, aunque para ello se haga necesario dinamitar la sociedad actual. Un ataque directo no sólo a la familia, sino a los derechos individuales, que tilda de egoísmo sobre la natural generosidad de las sociedades colectivizadas. 

Es decir, por un lado es un ataque frontal a la familia, el más poderoso e influyente grupo de pertenencia del individuo y, con toda seguridad, el más importante como vehículo transmisor de valores, con el claro objetivo de conseguir el “hombre en blanco”, moldeable, sueño irrealizado de todo autoritarismo. Por otro lado, anteponer las presuntas virtudes de lo colectivo ante el supuesto egoísmo de los derechos y libertades individuales. ¿Por qué esto último? Porque con el pretexto del bien común –que no es otra cosa que los intereses concretos de los gobernantes- pueden limitar, y aun vulnerar, si se precisa, los derechos individuales, anular al ser humano, ovejizarlo. 

He de precisar que este artículo no es una defensa hacia un modelo concreto de familia –es decir, hombre y mujer-, pues he manifestado en muchas ocasiones que apoyo el derecho de adopción para parejas del mismo sexo, y prácticas como la maternidad subrogada o la inseminación in vitro. Es un artículo en defensa de la familia, conste de un padre, una madre, uno de cada o dos de ambos. El Estado ya nos ha quitado parte de nuestros derechos como padres y/o madres con tempranísima escolarización, jornadas laborales que convierten la conciliación familiar en una odisea y artificiales conflictos entre hombres y mujeres, no nos resignemos a que nos quiten lo más preciado.






7 comentarios:

  1. Femi-NAZI ya les queda chico a estas ezquizoides

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  2. Están más locas que una cabra bipolar esquizofrénica de 100 años.

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  3. Están más locas que una cabra bipolar esquizofrénica de 100 años.

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  4. Que las prohíban tener hijos si los van a criar asi. Locas retorcidas.

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  5. Que las prohíban tener hijos si los van a criar asi. Locas retorcidas.

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  6. Los testigos de Jehová también hablan de un jardín del Edén donde todos éramos felices hasta que la codicia humana nos convirtió en el desastre que hoy somos, y prometen que si tenemos fe en ellos volveremos a ese edén donde todo era tan chachi.

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  7. a estas taradas va a haber que freirles los sesos, a ve si se les pasa la tontuna...

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