jueves, 31 de marzo de 2016

Enciclopedia Izquierdista: Volumen I






Historia de España (contada por la izquierda) 

En una estrecha y montañosa franja de tierra en el norte, Pelayo, caudillo astur y primer fascista de España, masacró a unos inmigrantes musulmanes que habían cruzado las montañas y querían mezclarse pacíficamente con la cultura española alfanje en mano y al grito de ¡infieles! Posteriormente, y transgrediendo los Derechos Humanos, levantó muros coronados de concertinas para que no pudieran entrar. Así fue como se comenzó a formar la semilla del futuro Estado opresor y plurinacional de España.

España era un país violento y militarista. Con ayuda de un falangista islamófobo llamado Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, conquistaron Valencia. Poco a poco, los musulmanes fueron despojados de sus legítimas tierras hasta quedar reducidos al Reino Nazarí de Granada. Los Reyes Católicos, tataranietos de Franco y creadores del escudo franquista, conquistaron Granada, hecho por el que el xenófobo Estado español aún no ha pedido disculpas públicas. 

Formado ya el Estado plurinacional de España, un imperialista de nombre Cristóbal Colón descubrió América y sometió a los pacíficos reductores de cabezas y caníbales que la poblaban. Estudios recientes han demostrado científicamente que América era una suerte de Jardín del Edén, y que los incas no eran un imperio que sometía a las culturas más débiles, y que los mayas no sacrificaban bebés en Chichen Itzá, y los aztecas no eran esclavistas. Así pues, nacía el imperialismo capitalista español. A día de hoy, el xenófobo Estado español aún no ha pedido disculpas públicas por ello. 

Con el tiempo, las ideas revolucionarias de la izquierda, la justicia social y la soberanía popular llegaron a España, y nació así la II República. Hombres y mujeres danzaban agarrados de la mano, y había renta básica universal, sanidad pública y Estado de bienestar, además de un clima político sano y tranquilo. Pero un oscuro grupo de fascistas, con ayuda de la Conferencia Episcopal, dio un golpe de Estado, e instauró una cruenta dictadura que perdura hasta la actualidad, pues a la muerte de Franco le sucedió su hijo Juan Carlos I, perpetuando el franquismo. 

Entre la década de los 70 y los primeros años del siglo XXI, un grupo de valerosos gudaris de la nación oprimida de Euskadi, fundó el grupo antifascista ETA, que luchó valientemente contra el régimen opresor del Estado español. Por desgracia, ETA fue derrotada. En la actualidad, intelectuales como Alfon (preso político próximo a Nelson Mandela) y Barbijaputa (que ha recogido el testigo de Clara Campoamor) están llevando las ideas correctas (que son las de la izquierda, obviamente) hacia un nuevo y prometedor futuro. 


Glosario de término; Fascismo:  Técnicamente, todo lo que no es socialismo. Aquí entra no sólo el fascismo como tal sino las ideas liberales, libertarios, librepensadores e, incluso, la izquierda moderada. 

Conferencia Episcopal: Fundada por Fray Luis de Torquemada, cambió su nombre de Santo Tribunal de la Inquisición por Conferencia Episcopal. A Torquemada le sustituyó Monseñor Rouco Varela. Es una institución concebida para someter a la mujer. La manera más eficaz de combatir tan abyecta institución patriarcal es hacer un escrache en tetas al grito de ¡vamos a quemar la Conferencia Episcopal, por fascista y patriarcal! o ¡menos alzacuellos, más Paracuellos! 

ETA: Es una organización pacífica de boy scouts vascos que, obligados por las circunstancias, decidieron combatir al régimen fascista opresor poniendo bombas en cafeterías opresoras y centros comerciales fascistas.





lunes, 28 de marzo de 2016

El problema es España






Para solucionar o paliar un problema –no todos tienen una solución definitiva pero todos pueden reducirse a un mínimo-, el primer paso lógico es estudiar las causas que lo originan. Es decir, se diagnostica el problema para, posteriormente, proponer soluciones en base los mecanismos que lo causan. Cuando se aplica un diagnóstico falso, o insuficientemente probado, de forma deliberada para obtener un beneficio distinto del que se espera al solucionar el problema, se hace manifiesto dos cosas; a) el problema se perpetua, se cronifica, o aún empeora, y b) revela las verdaderas intenciones de quienes se arrogan la responsabilidad de solucionar dicho problema. 

Eso pasa desde el neofeminismo cuando tratan la llamada violencia de género; proponen un diagnóstico falso, a sabiendas de que lo es, y sabedores también de que al hacer un juicio erróneo se tomarán las medidas equivocadas. El neofeminismo asegura que la sociedad española es el problema. Un patriarcado ancestral que normaliza o, aún peor, defiende la subyugación de la mujer al hombre. Todo lo que pueda vincularse a la sociedad española es visto como el arjé de ese machismo que conduce, en últimos términos, al asesinato de entre cincuenta y sesenta mujeres al año. La religión –católica, por supuesto- es un agente patriarcal, el amor cortés o romántico de la cultura Occidental, la institución familiar y, por supuesto, el capitalismo. Es decir, el problema es España. 

Sin embargo, si nos desprendemos de los complejos con el que el fascismo de la corrección política pretende censurarnos, y analizamos la nacionalidad de los asesinos de esas cincuenta o sesenta víctimas anuales, veremos que se reparten de forma equitativa entre extranjeros y patrios, pese a que los primeros suponen alrededor del 10% de la población de este país. Según un estudio del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial), el 57% de los asesinos en 2009 eran españoles, frente a un 43% de nacionalidad extranjera. Ese año murieron 79 mujeres, siendo el año más negro en la violencia hacia la mujer desde que se tiene constancia oficial. 2009 fue también uno de los años que en que hubo mayor porcentaje de inmigración (12%). En 2012 sucedió un hito en la historia criminológica, pues el porcentaje de asesinos de violencia doméstica foráneos ascendió al 60%, siendo el 40% en el año 2013, y manteniendo desde entonces cifras que oscilan entre el 40% y el 50%. 

Las altas cifras de machismo extranjero no sólo se da en los desenlaces fatales, sino en violencia hacia la mujer en general. Alrededor del 30% de las denuncias por violencia de género que se interponen son de mujeres forasteras y, en Ibiza, de 124 condenados en 2015 por delitos tipificados en la LIVG, 63 eran de más allá de nuestras fronteras, frente a 61 delincuentes nacionales. 

Que los maltratadores y asesinos foráneos supongan alrededor del 50% cuando son grupos minoritarios de nuestra población no solo contradice que el machismo sea un producto “marca España” sino que, quienes lo afirman con tamaña desvergüenza –políticos, asociaciones feministas y “expertos” de género-, están demostrando su escaso interés en luchar contra esta forma de violencia. El machismo, mal que le pese a los que han hecho de la lucha su lucrativa profesión, es un producto importado. Y a los datos me remito.





jueves, 24 de marzo de 2016

Not All Men, Not All Muslim






Izquierda, progresía y neofeminismo son tres movimientos que nacieron en diferentes contextos pero que, de una manera u otra, se fueron aglutinando hasta formar un único grupo social, siguiendo la tendencia de simplificación y síntesis que suele acompañar a los grupos escasamente ilustrados. En la actualidad, es tarea hercúlea encontrar a un individuo que, siendo de izquierdas, no sea progre y feminista. O, siendo progre, no sea de izquierdas y feminista. O, siendo feminista, no sea de izquierdas y progre. Es por tanto, un único grupo social homogéneo. 

Sin embargo, al tener orígenes distintos, es frecuente que surjan contradicciones y situaciones que se presenten como dilemas para el individuo izquierdista, progre y feminista, en cuyo caso, por regla general, se impone el pensamiento nodriza, que es el izquierdista. Por ejemplo, si un chico es condenado por agresión sexual e insultos homofóbicos –lo que supone merecer la condena del neofeminismo y los movimientos LGTB- pero, al mismo tiempo, es detenido por la policía en una manifestación de izquierdas, el individuo generalmente resolverá el dilema imponiendo el interés izquierdista (véase el caso Alfon). Otro ejemplo claro fue los acontecimientos de Colonia la pasada nochevieja. Un grupo de hombres atacaron sexualmente a mujeres durante las fiestas –lo que debería provocar una enérgica respuesta del neofeminismo- pero eran en su mayoría de origen árabe y seguían una nefasta tradición surgida durante la Primavera Árabe llamada Taharrush, por lo que el dilema se resuelve de nuevo de acuerdo a los intereses de la izquierda, primus inter pares de todos los movimientos. 

El progre surgió en el tardofranquismo, y llegada la democracia inundaron de chaquetas de pana el Congreso y las demás instituciones, creando en torno a ellos y a los que no nos definimos como tal, una serie de mitos que –es de justicia reconocer- han funcionado muy bien. Pero, ¿cómo es el progre? 

Su característica principal es que se han auto-investido de una autoridad moral que les hacen superior al resto, y les permiten criticar libremente cualquier aspecto de los que le rodean y ser, al mismo tiempo, inmunes a toda crítica, aun cuando sea merecida y suficientemente razonada. Esta característica es compartida con el izquierdista –de ahí que ambos se hayan fusionado hasta formar un único género-. 

El progre es contrario a la violencia, salvo que esta violencia sea en legítima defensa. Es por ello que han desarrollado una baja tolerancia al pensamiento disidente de la corriente progresista que, unido a la ya mencionada incapacidad de recibir críticas, les lleva a sentirse continuamente agredidos, aun cuando se les oponga con sumo respeto, de manera que se ven legitimados a usar la violencia al entender que es en defensa propia. De esa manera son contrarios a toda manifestación violenta, aunque la ejercen continuamente. También esta característica tiene su vertiente izquierdista, pues el buen rojo se opone a todas las guerras excepto a las que ellos mismos provocan, en cuyo caso no lo llaman guerra sino que emplean el eufemismo “revolución”, término menos agresivo que “guerra” pero que, en la práctica, significa lo mismo; coger un kalashnikov y matar al que opina diferente a ti. 

El progre, el izquierdista y el neofeminista –que es el mismo, en realidad- es el dictador de lo políticamente correcto, el movimiento autoritarista del siglo XXI. Algunos dirán, ¿dictadura? Un tanto exagerado, Tivi. Cuando decir algo que es cierto se censura porque creen que puede ser perjudicial para un determinado colectivo, se está fusilando la verdad. Por ejemplo, es una verdad contrastable pero no emitida por los medios, que en torno al 40% de los asesinos de sus mujeres en este país no eran españoles, pese a que representan alrededor del 10% de la población

El progre/izquierdista/neofeminista autoriza la criminalización de todos aquellos colectivos o grupos humanos que, según los mitos que ellos mismos han creado, oprimieron a otros. Así, el ataque a esos “grupos opresores” está autorizado, y la mínima ofensa a esos otros colectivos o grupos humanos considerados, en contraposición, oprimidos es la peor de las blasfemias. Y ahora que ellos son el sistema, los que somos anti-progres, los anti-correctos y los anti-neofeministas somos los nuevos disidentes, los nuevos antisistema.







lunes, 21 de marzo de 2016

Violencia suave




Belén Alvite, responsable del Centre d´Estudi i Prevenció de Conductes Addictives (Cepca), del Consell de Ibiza


Los viejos anuncios que llamaban a la denuncia de la violencia de género solían mostrar a una mujer de mediana edad y el rostro marcado por una reciente paliza. Ojo amoratado, pómulo hinchado y labio partido. Al parecer, la industria necesitaba incrementar el número de denuncias y dirigieron el aparato publicitario a tal efecto, empleando para ello auténticas estrategias de marketing. 

En primer lugar, redujeron la edad de la mujer maltratada, pues es sabido que el target adolescente es el que consume con mayor avidez de la sociedad actual, y ahora presentan a una muchacha de en torno a quince años. Para asegurarse el deseado incremento de denuncias, bajaron también el listón de lo que se considera maltrato, y la protagonista del spot ya no tiene el ojo amoratado, ni el pómulo hinchado, ni el labio partido, sino que, simplemente, recibe muchos WhatsApp en el que le preguntan dónde está. 

Hay quienes dicen que ciertas actitudes como los celos, el control de las redes sociales o el aislamiento de los amigos de la pareja son formas de violencia de género más sutiles que, con el tiempo, pueden conducir a formas de violencia más brutales. Muchos no dudan en categorizarlas como violencia suave o violencia sutil hacia la mujer. Aunque ciertamente son comportamientos tóxicos e inaceptables, ¿son verdaderamente formas de violencia hacia la mujer, por el hecho de serlo? 

Según el estudio Sextima del Consell de Ibiza, realizado sobre chicos y chicas que cursan segundo de ESO, vemos que las actitudes tóxicas de celos y control son más frecuentes en ellas que en ellos. Concretamente, el 30,9% de las chicas controlan o vigilan las redes sociales de sus chicos, mientras el 16,5% de ellos hacen lo propio con sus respectivas chicas. Es decir, el doble de las situaciones de control a través de las redes sociales es en dirección chica-chico. 

El estudio prosigue señalando que no hay una diferencia significativa en función de sexos sobre el aislamiento social. Aproximadamente el mismo porcentaje de varones y féminas de 13 a 14 años (un 5%) no tolera o asume que su pareja haga planes con amigos en los que no estén ellos/as. Luego demuestra que el aislamiento forzoso de la pareja de su grupo de amigos no es un problema específicamente machista, sino que carece de género. 

En la resolución de conflictos, el estudio reveló que existe un empleo porcentualmente mayor de los gritos en chicas que en chicos a la hora de discutir. Y los celos –utilizados también por el Feminismo de Estado como forma de violencia típicamente machista- se revela más frecuente entre las féminas que entre sus compañeros sentimentales. El 30,1% de las chicas se reconoce como celosa habitualmente, frente al 18,7% de los chicos. Un 53,3% de las encuestadas afirman ser celosa a veces, contra el 47,1% de ellos. 

Pese a los resultados del estudio, la encargada de presentarlo, Belén Alvite, asegura que el control y los celos son signos de alerta para detectar actitudes machistas. No importa que su propio estudio haya revelado que el control de las redes sociales, los gritos en las discusiones o los celos se presenten en mayor medida en las adolescentes que en los adolescentes. Lo que importa es decir que todo es machista, devaluar el término para que todo sea violencia machista, y que la industria siga funcionando, aunque para ello sea necesario aplicar un diagnóstico falso y seguir perpetuando el problema.








jueves, 17 de marzo de 2016

Para los padres que sí hacen algo







Navidul ha dedicado un anuncio publicitario al próximo Día del Padre, por supuesto, no para honrar la figura paterna, sino para perpetuar un rol anquilosado en el tiempo, ofensivo e injusto, alimentado por algunos según necesidades abyectas. El rol del padre como progenitor descuidado, irresponsable, negligente, capaz de enunciar la alineación del Levante antes que el cumpleaños de sus hijos. El Homer Simpson simpaticón pero ensombrecido por la beatifica imagen de la mujer, que no es mujer sino madre, abnegada siempre, infinitamente sacrificada. Es por ello que Navidul ha conseguido algo meritorio por lo difícil; hacer un vídeo que puede considerarse sexista por hombres y mujeres al mismo tiempo. 

Pero habiéndose dedicado al reciente Día del Padre, conviene hablar de por qué resulta tan desafortunado. En un día –de los pocos que reconocen el valor del hombre, como tal- se nos vuelve a escamotear la dignidad y el reconocimiento. ¿Por qué no sale en el spot el padre que trabaja y compatibiliza, a menudo, ganando horas al sueño y al descanso? Ser padre es la empresa más ingrata de esta sociedad, que puede permitirse denostar su figura sin la menor consecuencia, sin que haya la menor incidencia. Esta sociedad patriarcal y machista que, curiosamente, se revuelve cuando la mujer es mínimamente ofendida, al tiempo que mancillar al hombre es moneda corriente, y nadie –ni hombres, ni mujeres- elevan la voz. 

Mientras que la Fiscalía abría diligencias a los publicistas de Bankia por presentar a una mujer atada a una silla, pasa por alto este simpático y malintencionado anuncio. Cabe reseñar que la mujer atada del spot de Bankia estaba sentada en una sillita infantil y en una habitación de niños, además de tener la cara garabateada con un rotulador. Es decir, mostrar a una mujer atada es sexista, sin importar en absoluto el contexto, incluso si es amarrada por unos hijos traviesos en un juego. 






Pero indecencia a un lado, el spot de Navidul carece, además, de toda gracia. Humor ramplón y basado en estereotipos fuertemente explotados. No es de extrañar en España, lamentablemente. Del país de los enchufazos, del nepotismo en todos los ámbitos, de la denostación de la meritocracia como si de Satanás se tratara, sólo puede salir publicistas mediocres e impotentes. La historia de siempre bajo el sol de España. 

Por mi parte, quiero terminar homenajeando merecidamente a esos padres que sacrifican su salud para ofrecer un futuro a sus hijos, a los que luchan sin descanso a sabiendas que nadie reconocerá jamás ese sacrificio y, por supuesto, a aquellos a los que una mala compañera de vida, amparada y defendida por el sistema, le impide a ejercer de padres. Hombres como los de la ILP de Custodia Compartida que, enfrentándose a todo y a todos, son la prueba de que hay padres que merecen mucho más que un jamón barato.






El feminismo y la democracia de Pablo Iglesias; AQUÍ



lunes, 14 de marzo de 2016

El feminismo machista



Luis Bonino Méndez. Creador de los micromachismos


Que el feminismo actual es un movimiento liberador y empoderador no puede creerlo nadie que pase por el filtro de tener una inteligencia moderada y sea ajeno a sectarismos políticos o fanatismos ideológicos y neo-religiosos. Lo demuestra su obstinada e incomprensible defensa de la custodia monoparental materna, que es igual a aceptar el rol de la mujer como criadora natural de la progenie, o la anteposición de los intereses de las fuerzas que dirigen este feminismo –la izquierda- a los intereses de la mujer, como lo demuestra el hecho de que los adalides de los desposeídos de la Tierra y los valedores de la progresía se negaran a conceder a la mujer el derecho al sufragio porque temían que éstas entregaran su voto a la derecha, o la defensa a Alfon, agresor sexual condenado. 

¿Cómo puede un movimiento que pregona ser liberador estar supeditado a intereses superiores –los intereses de la izquierda-? Izquierda que, además, no cuenta en la actualidad con ninguna secretaria general de partido. Para empezar, el movimiento usurpador que se autodenominó feminismo no está dirigido por mujeres. La ley de excepción que conocemos como LIVG fue promulgada por un hombre, Juan López Aguilar, que además fue imputado por la policía por presuntos delitos de malos tratos, ante el silencio del neofeminismo, que se había convertido de repente en el defensor del derecho a la presunción de inocencia del hombre. Aquella administración estaba presidida por otro hombre, José Luis Rodríguez Zapatero, y la ley se aprobó en una cámara con mayoría parlamentaria masculina. Por otra parte, el más fanático y exaltado de los Torquemadas del generismo, el machista Miguel Lorente, era Delegado de Violencia de Género en ese tiempo. 

Fueron hombres machistas los que conspiraron para cronificar la violencia doméstica, creando el negocio perfecto en el que ellos mismos eran la oferta y la demanda. De la misma manera que Femen fue fundada por el ucraniano Víctor Svyatski, o que el feminismo en Estados Unidos fue financiado por Nick Rockefeller. Así como fue otro hombre, Luis Bonino Méndez, quien acuñó el término micromachismos, para seguir perpetuando el negocio tras la caída de los “macromachismos”. Por no mencionar que el principal teórico de los estudios de género también comparte los cromosomas XY, el francés Jacques Lacan. 

No, señoras, querer empoderarse y recurrir para ello al feminismo actual es como si Kunta Kinte hubiese recurrido al Ku Klux Klan para liberarse.






El feminismo y la democracia de Pablo Iglesias; AQUÍ


jueves, 10 de marzo de 2016

Nunca hablarán de nosotros cuando hayamos muerto


Esclavos tailendeses de pesca


El hombre es desechable, prescindible, sacrificable. Piensen por un momento en los asesinatos que han conmocionado este país en los últimos veinte o veinticinco años. Anabel Segura, las niñas de Alcácer, Rocío Wanninkhof, Sandra Palo, Marta del Castillo, Mariluz, Asunta. Todos los casos tienen un paralelismo evidente, además de haber sido crímenes terribles, sus víctimas fueron mujeres –o niñas-. Casos como el de Yeremi Vargas –cuyo cuerpo aún no se ha encontrado- tuvieron cierto interés mediático durante algún tiempo, antes de desaparecer prematuramente en el foso del olvido. Algunos pensarán que es porque los casos de asesinatos que tienen como víctima a una mujer son más frecuentes, pero representan un tercio en los casos de homicidio, en realidad. Lo cierto es que la muerte de un hombre –o aún la de un niño varón- no causa la misma empatía, el mismo revuelo e indignación que la de una mujer o niña. Y cuando quien mata a un varón es una mujer… nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto. 

En la obra 1984, la implacable dictadura del Partido no sólo ejecutaba al disidente, sino que lo “vaporizaba”. Eliminaba cualquier fotografía en la que apareciera, cualquier documento donde estuviera escrito su nombre, todo rastro que demostrara que alguna vez había existido. El barcelonés apuñalado por su pareja hace apenas unos días no fue sólo asesinado por su mujer, sino vaporizado por el Estado, pues nunca aparecerá en las estadísticas del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, ni apareció en ningún telediario, ni será recordado en ningún acto que condene la violencia doméstica. Nunca ha existido. 

Ana Rosa Quintana decía en un anuncio de esos de pena-marketing que la trata de blancas es la esclavitud del siglo XXI pero, aunque es un crimen execrable, convendría que alguien le explicara que hay muchas otras formas de esclavitud igualmente terribles. Pero estos esclavos son hombres, y el hombre es desechable, prescindible, sacrificable. Muchos desconocen los millares de esclavos de la industria pesquera en el sudeste asiático. Viven hacinados en las bodegas de los desvencijados barcos. Las tripas herrumbrosas de esos pesqueros ocultan a millares de hombres enjaulados, latigueados por sus implacables capataces con colas de rayas –que son tóxicas y deforman terriblemente sus pieles-, obligados a trabajar hasta veinte y veintidós horas. Cuando mueren son lanzados por la borda o enterrados en fosas comunes en cualquiera de los millares de islotes que salpican los mares del sur. ¿Qué hay de los niños soldados del Congo? Un matadero de casi el tamaño de Europa occidental. Un conflicto eterno que ha causado tantas víctimas que tendríamos que retroceder hasta la Segunda Guerra Mundial para encontrar otra guerra que le supere. Niños y muchachos arrancados de sus familias por los Señores de la Guerra, obligados a combatir bajo la amenaza de masacrar a sus seres queridos, forzados a consumir drogas para convertirlos en asesinos. Aun cuando son rescatados por organizaciones internacionales, la mayoría de ellos son autómatas carentes de empatía, completamente irrecuperables. ¿No hay un 12 Meses 12 Causas para ellos? 

Porque cualquier crimen, si tiene como víctima a la mujer, se hace más visible, más condenable. Este artículo no tocará la fibra de la mayoría, insensibilizados hacia el dolor masculino. No tanto como si hablara de trata de blancas, desde luego. ¿Un hombre que se queja? Se preguntarán algunos, enarcando una ceja, pues hasta esa puerta tenemos trabada. No podemos quejarnos –sería victimizarse, llorar-. Tenemos que aceptar con silenciosa resignación que somos hombres, desechables, prescindibles, sacrificables.







El feminismo y la democracia de Pablo iglesias; AQUÍ

lunes, 7 de marzo de 2016

El mayor acto de rebeldía



Secuencia de la película De aquí a la eternidad (1953)


El feminismo de Estado o neofeminismo –que nada tiene que ver con ese otro movimiento, el sufragista, de principios de siglo XX- es un movimiento eugenésico, subproducto de una ideología –el socialismo- que busca moldear al ser humano, despojarle de la familia, su pasado y tradiciones, para tener una página en blanco sobre la que escribir a su antojo. 

El neofeminismo ha sido un alumno aventajado en este sentido. Ha entendido que la familia es el primer grupo de pertenencia que conocemos -el único hasta que somos escolarizados- y es, seguramente, el principal vehículo transmisor de valores –ya que el proceso mediante el cual adquirimos nuestros valores éticos y morales comienza ya en la primera infancia-. Para introducir los valores que los poderes que nos gobiernan requieren para sus intereses es conveniente, de un lado, adelantar la edad a la que los niños son despojados de sus familias para ser adoctrinados en los centros de educación –en la actualidad, con sólo tres años inician su formación- y, de otro lado, destruir la familia como institución natural, universal y fundamental –en palabras de la Declaración Universal de los Derechos Humanos-, atacándola, infamándola, adjudicándole estereotipos negativos. 

Para el neofeminismo, la familia es una institución patriarcal, profundamente machista, y donde hay un desigual equilibrio de poderes. Ser madre es poco menos que traicionar la causa feminista, es claudicar ante el sistema patriarcal. Han de enfrentar, por tanto, a hombres con mujeres. Han de separar también a hijos de sus padres, a través de la “educación”, secuestrándolos desde la más tierna infancia y sobrecargándoles de responsabilidades, para que la brecha sea cada vez mayor y lleguen a un punto en que los hijos son –prácticamente- desconocidos para sus padres. Nunca la brecha generacional ha sido tan abismal como lo es ahora. 

Esa es una de las razones por las que la Fundación Rockefeller financió el neofeminismo. Esa es la razón por la que una sociedad supuestamente patriarcal subvenciona un movimiento como el feminista, que dice combatir el patriarcado. ¿Tendría sentido que el régimen nazi hubiese subvencionado movimientos judíos? ¿Por qué el Estado habría de subvencionar al “enemigo”? La respuesta es simple; Estado y neofeminismo no son enemigos sino aliados.

Hombres y mujeres convertidos en enemigos. Nos matan (ellos). No son compañeros sino opresores. Si no matan o violan son potenciales asesinos o violadores. Contra esta implacable batería de odio hacia el varón, fomentado desde el neofeminismo –que no deja de ser un tentáculo del socialismo-, muchos han tomado el camino –en mi opinión- erróneo; ser masculinistas o MGTOW. Que es lo mismo que seguirles el juego, que declararles vencedores. La mejor forma de luchar contra el neofeminismo es, precisamente, demostrarles que por mucho veneno que viertan, datos sesgados, estadísticas manipuladas, propaganda sexista, las mujeres siguen queriendo a los hombres de su vida, y los hombres siguen queriendo a las mujeres de su vida. Al final, el mayor y más efectivo acto de rebeldía contra el neofeminismo es amar al sexo contrario.







La visión del feminismo de Pablo Iglesias; AQUÍ



jueves, 3 de marzo de 2016

¿Pedofilia subvencionada?



Foto de Ana Belén Jarrín Morán. Extraída de artículo eliminado de Píkara Magazine






Un artículo en la célebre revista neofeminista Píkara Magazine generó gran controversia al tratar la maternidad y la crianza desde un punto de vista erótico y sexual. Dicho artículo fue retirado por la propia publicación, pero lo que se sube una vez a Internet nadie puede borrarlo, y aquí les traigo un documento cuanto menos inquietante. ¿Podemos estar hablando de pedofilia femenina? Juzguen ustedes. Antes de desglosar el artículo mencionado, es importante decir que la revista Píkara Magazine cuenta con el mecenazgo del Instituto de la Mujer, a través de la asociación feminista Emakunde. Es decir, las millonarias subvenciones públicas que salen del Ministerio de Igualdad y que el Instituto de la Mujer se encarga de repartir, llega hasta Píkara magazine, que publica artículos como el que veremos a continuación. 

El artículo al que hago referencia pertenece a María Llopis, que se define a sí misma como artista multimedia y que lleva (o llevaba en el tiempo en que fue publicado el mencionado artículo) un proyecto sobre maternidades subversivas. El artículo es la transcripción de un diálogo sostenido con una tal Helen Torres, y que veréis íntegro al final de este artículo. A continuación destacaré las afirmaciones que se vierten en este diálogo. 


[…] estoy haciendo entrevistas sobre parto y orgasmo y me están saliendo muchas lactancias orgásmicas. Yo ahora mismo estoy en período de lactancia y lo estoy disfrutando muchísimo.  

Y es ese modelo relacional de pareja estable monógama el que necesita negar la sexualidad durante la maternidad, pero no sólo en ese momento, sino que luego está la negación de la sexualidad durante la infancia. Fíjate que, cuando te preguntan cuándo has tenido tu primera experiencia sexual, te están preguntando por el coito, por un polvo con alguien, ya que antes de eso se supone que la sexualidad no existe. Pero, ¡si hasta los bebés se hacen pajas! Y luego está ese explorar de los cuerpos entre la madre y la criatura… tocarse, mimarse, descubrirse…  

Pero es que los modelos estándar de crianza, al menos en la España del Mediterráneo, parten de la negación de la posibilidad de ese enamoramiento.  

Tengo una colega que es terapeuta, hace medicina china, y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, le toque el coño, en fin… 

También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable. 


Aquí está íntegro el artículo, titulado Mi mejor amante…





La realidad oculta de la izquierda en España. En sólo dos minutos; AQUÍ