lunes, 29 de febrero de 2016

Argumentos neofeministas IV







5. El patriarcado también afecta a los hombres. 

Si algo hay que admitir es que la propaganda neofeminista ha conseguido invertir el proceso del pensamiento lógico. Si en una sociedad normal, el que emite una teoría es el que está obligado a demostrarla mediante métodos empíricos, en el caso del neofeminismo, sus axiomas se han aceptado de tal forma que somos los escépticos, los racionales, los que tenemos –aunque sea en pizcas- sentido común los que tenemos que demostrar que no son ciertas. Exactamente de la misma forma que consiguieron invertir la carga de la prueba y es el acusado de un delito de violencia contra la mujer el que tiene que demostrar su inocencia, y no al revés, el neofeminismo emite teorías contrarias al sentido común más elemental como si fueran leyes científicas y nos obliga a refutarlas, por más absurdas que éstas sean. 

Cuando su teoría del patriarcado presenta enormes y profundísimos agujeros –como cuando no puede explicarnos por qué el género “dominante” ha sido sistemáticamente obligado a ir a la guerra en todas las épocas y culturas, representando el grueso de las víctimas tanto militares como civiles, o que, a lo largo de la historia, se les haya “reservado” el trabajo más pesado y en condiciones más terribles, siendo el mayor afectado por accidentes laborales o enfermedades derivadas del trabajo- ellos los solucionan argumentando que el patriarcado también nos afecta a nosotros, ya que se nos envía a la guerra o a los trabajos pesados porque se nos considera más fuertes o mejor capacitado para ello. Sí, si Sócrates estuviera vivo habría vuelto a tomar la cicuta, seguro. 

Esto ya es, de por sí, contradictorio con la idea del patriarcado, extraída del femimarxismo, ya que si hombres y mujeres son perjudicados por el sistema patriarcal ya no hablamos de un desequilibrio de poder en el que los hombres subyugan a las mujeres, sino que un reducido grupo de personas, que acumulan el poder político, económico y religioso, gobiernan sobre la gran mayoría, desposeído de tales poderes. 



6. Vivimos en la cultura de la violación. 

Vivimos en la cultura del miedo a la violación, que es distinto. Nada en la sociedad ayuda a fomentar la idea de que la violación es un acto aceptable, y quienes lo hacen no son, precisamente, socialmente aceptados. De hecho, ser violador es un estigma incluso dentro de la propia sociedad criminal –no es un secreto que en las instituciones penitenciarias de todo occidente, el violador es despreciado y, muy a menudo, agredido por el resto de reclusos-. Los violadores han de ser especialmente protegidos en las penitenciarías, apartados del resto de presos, con distintos horarios de patio o comida porque sus presencias entre los demás los pueden poner en peligro. Incluso es conveniente matizar que el verdadero estigma es violar a una mujer, pues las violaciones a varones no tienen la misma consideración negativa –siendo muy común en las cárceles-. 

Aunque es cierto que en otras épocas a las víctimas de violación se les desacreditaba en determinadas circunstancias –como, por ejemplo, si llevaba cierta vestimenta considerada impúdica por la moral de la época o mostraba un comportamiento “inadecuado”-, tales prejuicios reprobables no sólo han desaparecido de los tribunales occidentales sino que se ha instalado en ellos otro terrible extremo; la condena sin pruebas de acusados por violación. En este país tenemos el célebre caso de Rafael Ricardi, o el más reciente de Díaz Gonzabay, todos ellos inocentes condenados por el testimonio de la denunciante. O Joan Cardones, condenado por violar a una mujer pese a ser gay, así como la condena de la Audiencia de Lleida a catorce años de prisión a un hombre que fue identificado por la mirada –pues la víctima fue agredida por un hombre con pasamontañas-. 

La realidad es que en los tribunales no se culpabiliza a la mujer que denuncia una violación, sino que se le da máxima credibilidad aunque su testimonio sea demencial –como el ya mencionado caso de la identificación por “la mirada”-. Y eso es debido al rechazo que dicho crimen provoca en la sociedad –aún más enérgico que otros como el mismísimo asesinato-, y que ejerce una enorme presión en los jueces. 



7. Vosotros no tenéis miedo cuando salís solos por la noche. 

Este punto está estrechamente relacionado con el anterior. Mezclan sensación de peligro con peligro real. Por supuesto que la violación es una realidad en cualquier sociedad, pero las probabilidades de que un desconocido aborde a una mujer no justifica la campaña de terror que lanza el neofeminismo. Estadísticamente es improbable; según numerosos estudios, hasta el 74% de las agresiones sexuales a mujeres vienen por parte de un conocido –generalmente familiar, compañero de trabajo, vecino, etc.- siendo sólo el 26% restante fruto de un abordaje por parte de un desconocido en la esfera pública. 

Incluso revistas feministas como Píkara Magazine reconocen que las probabilidades de que una mujer pueda sufrir cualquier otra agresión –como el asalto- son mucho mayores que ser violada. Por tanto, la sensación de peligro no es sinónimo de peligro real.






La realidad oculta de la izquierda en España. En dos minutos; AQUÍ

jueves, 25 de febrero de 2016

Argumentos neofeministas III






3. Todos los males de la humanidad son causados por hombres. 

Es la idea que subyace -aunque, a menudo, no tienen reparos en decir abiertamente- en el llamado feminismo radical, desde Shulamith Firestone -considerada la primera feminista radical- hasta su colega ideológica Beatriz Gimeno, máximo exponente de la heterofobia y misandría en España. No me extenderé demasiado en este punto, ya que dediqué un artículo en respuesta a otra de éstas neofeministas de subvención y dogmas (artículo de Beatriz Talegón). 

Algunos sugieren que los mayores índices de testosterona producidos por los varones les hacen más agresivos. Ésta teoría, además de contradecir el punto anterior –que hombres y mujeres son iguales y toda diferencia es un construcción social-, es ridícula pues, además de caer en el error infantil de confundir agresividad con violencia, no existe ningún estudio mínimamente serio que certifique la correlación entre testosterona y criminalidad. 



4. El feminismo busca derribar roles de género. 

Las asociaciones neofeministas son quienes marcan la ortodoxia del feminismo actual en España, que seguirán luego todos sus fieles. Ninguna de ellas apoya la custodia compartida como medida preferente en casos de divorcio –algunas de ellas, como Mujeres Progresistas, se oponen enérgicamente y otras, incluso, sostienen que se trata de otra forma de violencia de género-. ¿En qué medida podría ayudar a la mujer que la custodia compartida fuera el régimen preferente? 

En primer lugar, derribaría el rol de mujer como criadora de la progenie, lo que normalizaría, para las futuras generaciones, la implicación de los hombres en las labores de crianza y cuidado de los hijos, y el reparto equitativo de las pesadas responsabilidades paternas. Por otra parte, permitiría a la mujer divorciada competir con los hombres en igualdad de condiciones en el mundo laboral.

El feminismo actual o neofeminismo, no busca derribar roles. No les interesa modificar el statu quo actual pues, aplicar medidas de igualdad real, supondría acabar con la fuente de ingresos sobre el que gira toda la industria. Así mismo, el neofeminismo refuerza, precisamente, roles basados en el género, al presentar a la mujer como madre, víctima, oprimida. De esa manera se aseguran la obediencia de la mujer, pues presentan la sociedad como un lugar hostil, y al hombre como su enemigo, para que entregue su independencia al Estado –que se presenta como el faro de salvación- y sus tentáculos –el feminismo de Estado-. 




En capítulos anteriores:

1. La mayoría de los puestos de poder están ocupados por hombres. 

2. No hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres.




Proximamente; 

5. El patriarcado también afecta a los hombres. 
6. Vivimos en la cultura de la violación. 
7. Vosotros no tenéis miedo cuando salís solos por la noche.









La realidad oculta de la Izquierda en España en dos minutos: AQUÍ



lunes, 22 de febrero de 2016

Argumentos neofeministas II


La psicóloga evolutiva Anne Campbell


2. No hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres. 

La Ideología de Género sostiene que no hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres, salvando la diferencia genital, siendo todos los demás aspectos –tales como diferencias físicas, intereses o formas de actuar e interactuar- meras construcciones de género. Es decir, cualquier cosa que nos diferencie es producto exclusivo de circunstancias socio-culturales –profundamente patriarcales, por supuesto-, y decir lo contrario es exponerse a ser tildados de deterministas –si nos las tenemos con un neofeminista más o menos culto- o directamente machistas –si nos las tenemos con un neofeminista promedio-. 

¿Por qué la Ideología de Género muestra tan enérgico interés en eliminar factores como la biología, la genética o la evolución y lo reduce todo a factores socio-culturales? De eso podríamos hablar en otra ocasión. Ésta vez, debemos desmontar el mito de que las diferencias entre hombres y mujeres son exclusivamente socio-culturales. 

No nos centraremos en este artículo en las diferencias físicas –no sería demasiado interesante- tales como diferencia de estatura y peso, vello corporal, densidad ósea, estructura de cadera, etc. Analizaremos las diferencias más sutiles entre ambos sexo, y si estas divergencias tienen efecto en el comportamiento de hombres y mujeres. ¿Son los hombres más temerarios o más prudentes? ¿Son las mujeres más empáticas o más solitarias? ¿Nos gustan cosas diferentes porque tenemos intereses innatamente distintos o son, como sostiene el neofeminismo, producto de la socialización?

El neurobiólogo alemán Gerald Hüther sostiene que las diferencias entre hombres y mujeres ya comienzan en el vientre materno, donde los varones concentran testosterona y las féminas estrógenos y progesterona. Pero, ¿qué influencia tienen las hormonas en nuestro cerebro? El científico sostiene que son determinantes. Tanto, que incluso la longitud del dedo anular se ve influenciada por la testosterona, ¿cómo, entonces, podríamos asegurar que nuestros cerebros son idénticos cuando las hormonas influyen en aspectos tan sutiles como la formación de nuestros dedos? 


La psicóloga evolutiva Anne Campbell dice al respecto. 
“La clave para entenderlo está en cuántos descendientes dejas. Cada circunstancia que incremente la capacidad de dejar más descendencia, tenderá a permanecer en el código genético. Ésas son las huellas que deja la selección tanto en hombres como en mujeres. (Cuando le preguntan por qué la evolución habría “hecho” diferentes a los hombres y a las mujeres responde) Si las mujeres son las que dan a luz, las que amamantan y crían a los hijos (en el contexto de la prehistoria), sería muy sorprendente que no hubiese algún tipo de mecanismo psicológico que les ayudase a cumplir sus tareas, y haciendo que esas labores resultasen placenteras para ellas. Así que, rasgos femeninos como la empatía, o el evitar confrontaciones peligrosas donde podrían resultar heridas (prudencia), el evitar la exclusión social que podría alejarlas del grupo, etc…; son todas cualidades positivas que suponen que serán más capaces de sobrevivir, reproducirse y dejar hijos, que a su vez puedan también reproducirse.” 

La científica añade. 
“Es por eso que las mujeres eligen la enfermería, la medicina, el trabajo social, la enseñanza, etc. Todas esas áreas donde existe el intercambio cooperativo es donde las mujeres parecen sentirse más a gusto. Por supuesto que hay superposiciones entre sexos. Algunas son enormes. Hay mujeres fabulosas en ingeniería, física o química, etc.” 

Sobre las diferencias hormonales, Campbell asegura. 
"¿De dónde provienen ambas diferencias (físicas y sexuales)? ¿De dónde surgen las diferencias del sistema reproductor entre hombres y mujeres? ¿Y qué es lo que dirige el nacimiento de las diferencias, lo responsable de la producción de hormonas y de péptidos que mantienen todo esto funcionando? ¡El cerebro humano a través del sistema endocrino! Para mí, es muy difícil imaginar que la evolución haya operado sobre los sistemas reproductivos sin haber influido absolutamente en el cerebro, el órgano más complejo de nuestro cuerpo.”


La influencia de la sociedad es innegable, pero las diferencias innatas son incuestionables. Cuando un neofeminista adjetiva como machista a alguien por decir que hombres y mujeres somos diferentes pone de manifiesto el complejo de inferioridad del feminismo actual, pues asumen que al decir que somos diferentes está diciendo que los hombres somos más capaces que las mujeres. No, abandonad vuestro complejo de inferioridad (que os viene de lejos, desde Beauvoir), pues decir que somos diferentes no significa decir que somos mejores o peores. 

Por otra parte, la Ideología de Género pone de manifiesto, una vez más, su hipocresía, pues al mismo tiempo que nos dice que no hay diferencias innatas entre hombres y mujeres proponen y defienden leyes que nos trata de forma diferente. Esa es la diferencia entre neofeminismo e igualitarismo; el primero dice que somos iguales pero nos trata diferentes, y el segundo dice que somos diferentes pero nos trata iguales. 




Argumentos neofeministas I: La mayoría de los puestos de poder están ocupados por hombres. AQUÍ




Próximamente;

3. Todos los males de la humanidad son causados por hombres.  

4. El feminismo busca derribar roles de género.  

5. El patriarcado también afecta a los hombres.  

6. Vivimos en la cultura de la violación.  

7. Vosotros no tenéis miedo cuando salís solos por la noche.








Lo que nunca contaron de la izquierda en España. En dos minutos. AQUÍ



jueves, 18 de febrero de 2016

Argumentos neofeministas I





El argumentario de los fieles de la iglesia ortodoxa del neofeminismo no suele ser extenso ni resistir el escrutinio de la lógica y el sentido común pero, dependiendo de la inteligencia o perspicacia del argumentador, y cómo desarrolle la argumentación, puede enredarnos entre sofismos y otras acrobacias dialécticas que suenan a verdad y no son más que fachadas. A continuación, he reunido siete de los argumentos más usualmente esgrimidos por los fieles de la ya mencionada religión con su correspondiente –y, en mi opinión, sesuda- contra-argumentación, que iré publicando en sucesivos artículos. 


1. La mayoría de los puestos de poder están ocupados por hombres.

Cierto, sólo hay que ver que la mayoría de los líderes políticos, dueños de grandes multinacionales y banqueros son hombres. Pero de ahí a extraer la idea de que el género masculino, en su amplísimo conjunto, es privilegiado hay un enorme trecho. Supondría aceptar la falsa idea de que existe una “solidaridad de género”. Es decir, que el hecho de que tengamos líderes varones me daría ventaja con respecto a las mujeres, porque compartimos los mismos cromosomas. 

Esa idea de la solidaridad de género es absurda, y la propia historia se encarga de refutarla una y otra vez. La LIVG fue aprobada por un parlamento mayoritariamente masculino (sólo el 36% eran mujeres), que fue concebida por un hombre (J. López Aguilar) en la administración de otro hombre (J. L. Rodríguez Zapatero), siendo el Delegado de Violencia de Género otro hombre (Miguel Lorente). De la misma manera, dudo mucho de que las feministas inglesas se sintieran muy representadas por Margaret Tachter. Por no mencionar que mujeres (socialistas, además) como Victoria Kent o Margarita Nelken se opusieron a la aprobación de la enmienda que permitiría votar a la mujer

No, señores feministas, el hecho de que el presidente de Bankia sea hombre no hará que tenga más ventajas para acceder a un crédito que una mujer o que tenga más facilidades de que me condonen una deuda. El hecho de que el presidente del gobierno sea un hombre no hará que se legisla a mi favor (Zapatero, de hecho, legisló en contra de veinticinco millones de hombres).

Ese argumento es tan absurdo como decir que el hecho de que casi el 80% de los sin techos de este país sean hombres es prueba de que son socialmente desfavorecidos. 


Próximamente; 

2. No hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres.  

3. Todos los males de la humanidad son causados por los hombres.  

4. El feminismo busca derribar roles de género.  

5. El patriarcado también afecta a los hombres. 
 
6. Vivimos en la cultura de la violación.  

7. Vosotros no tenéis miedo cuando salís solos por la noche.










España, un país de represión con leyes como la LIVG. Explicado en sólo un minuto: AQUÍ 




lunes, 15 de febrero de 2016

El timo de las estadísticas de denuncias falsas



Titular del artículo del periódico La Razón, por Ángeles Blanco



En todo el 2014, la FGE (Fiscalía General del Estado) sólo tenía abiertas 38 causas por denuncias falsas de violencia de género. Sólo durante el primer trimestre del año 2013, la policía detuvo o imputó a 869 personas por denunciar un falso robo de teléfono móvil. Es evidente, aunque sea por emplear la lógica más elemental, que huele a tostado que en un año se denuncien más de tres mil estafas al seguro del móvil y que, en el mismo espacio de tiempo, sólo haya 38 presuntas estafadoras que intenten beneficiarse de una ley que les puede asegurar custodias de hijos, viviendas, ayudas y otros beneficios. Más de tres mil frente a treinta y ocho. Juzguen ustedes.  

El periódico La Razón, publicó en el 2010 un artículo en el que situaba España en el disparadero de las denuncias falsas de malos tratos en Europa, pese a que no exista debate alguno al respecto en los medios de televisión españoles. El diario La Razón se hacía eco de la noticia y se ponía en contacto con el Ministerio de Igualdad que, en su habitual proceder, remitió a los datos del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial). Éstos, a su vez, reconocen que la estadística de denuncias falsas no está tipificada. Concretamente dicen; “Existen datos de las denuncias realizadas, de las que han sido condenatorias y de las que han sido absolutorias, pero no hay una cifra concreta sobre denuncias falsas”. En otras palabras; no existe una estadística oficial de denuncias falsas y, por tanto, las estadísticas que ofrecen diferentes medios y “especialistas” en violencia de género carecen de oficialidad.

Incluso Jaime Tapia, magistrado de la Audiencia Provincial de Vitoria, aunque se muestra extremadamente cauteloso, reconoce que la ley “puede” poner en peligro la presunción de inocencia. Además, añade que puede, por haberse intentado equilibrar la situación, se haya llegado demasiado lejos legislativamente. Aunque sus palabras son muy prudentes –mucho más que las de su colega del Juzgado de Familia, Francisco Serrano, represaliado con una ejemplarizante y severísima inhabilitación de diez años- se reconoce desde altas instancias judiciales que, con la LIVG, se ha “podido” ir demasiado lejos. 

¿Cómo obtienen, entonces, las estadísticas de denuncias falsas que sitúan el fraude por debajo del 1%? Sencillamente comparando las sentencias condenatorias con el total de denuncias por violencia de género que se interponen. Pero cuando la ley invierte la carga de la prueba, y el acusado es culpable hasta que se demuestre lo contrario, cuando las posibles denuncias falsas no son perseguidas de oficio, como decía la abogada y criminóloga Bárbara Royo, y cuando –tal como señala un estudio del CGPJ- el 84,1% de las sentencias son condenatorias, ¿qué valor tienen esas estadísticas de denuncias falsas? Si no hay presunción de inocencia, si la mayoría de juicios por violencia de género terminan en condena porque se invierte la carga de la prueba, y si las denuncias falsas no son perseguidas de oficio, ¿cómo podemos basarnos en las –prácticamente- inexistentes condenas por falsa denuncia?






España, un país de represión con leyes como la LIVG. Explicado en sólo un minuto: AQUÍ



jueves, 11 de febrero de 2016

7 mentiras del neofeminismo al descubierto







1. El feminismo es un movimiento igualitario

El feminismo no es un movimiento igualitario. La mayoría de los lectores de este blog ya sabían –o sospechaban- que el feminismo actual no es un movimiento igualitario, pero la realidad es que nunca lo ha sido. Ni siquiera el llamado feminismo de Primero Ola lo era. El feminismo fue siempre –y eso incluye a las tres olas- un movimiento pro-mujer. Eso no quiere decir, por supuesto, que el feminismo sufragista (el llamado feminismo de Primera Ola) no fuera un gran movimiento social, con vindicaciones legítimas y que consiguió grandes y necesarios progresos sociales, pero no fue un movimiento igualitario en el sentido de que se centró en los problemas específicos –y eran muchos- de las mujeres, pero nunca señaló problemas específicamente masculinos como los reclutamientos forzosos en las guerras –problema especialmente grave en una época en la que se sucedieron dos guerras mundiales que acabaron con más de setenta millones de muertos-, o la existencia de legislaciones que agravaban la pena de los delitos cometidos por hombres –como la ley de desprecio de sexo en tiempos del franquismo o sus predecesoras en los tiempos de la República-. Así pues, y sin deslegitimar la lucha del feminismo original, nunca fue estrictamente un movimiento igualitario sino un movimiento que defendía exclusivamente los derechos e intereses de las mujeres. 



2. El feminismo actual es heredero del feminismo sufragista

Falso. El feminismo fue un movimiento que tomó forma a partir de la Convención de Seneca Falls en 1848, y desaparece en la década de los 30 del siglo XX cuando conquistan su vindicación principal –el derecho a voto-. Durante años no hubo activismo feminista, hasta el surgimiento en la década de los 50 de la denominada Segunda Ola del feminismo. Al auto-nominarse como Segunda Ola del feminismo bautizaba al feminismo original de forma póstuma como Primera Ola. Sin embargo, era un movimiento completamente distinto, financiado por organizaciones eugenésicas como la Fundación Rockefeller y convertido en institución estatal. Algunas de sus líderes fueron personas como Andrea Dworkin o Jilly Cooper, que nunca ocultaron su odio hacia el hombre. 



3. El feminismo actual es un movimiento social 

Según Prado Esteban, sólo el 1,7% de la población española se define como feminista. No es, por tanto, un movimiento que tenga un gran apoyo social, precisamente. La única razón por la que existe es porque es subvencionado por el Estado, y protegido por el aparato burocrático vinculado a él. No es un movimiento social sino puramente estatal y, por ende, no sirve a la sociedad sino exclusivamente al Estado. ¿O acaso hay alguien que peine canas o se atuse barbas que pueda creer, ingenuamente, que el Estado iba a subvencionar a un movimiento que no trabaja para él? 



4. El feminismo es necesario

 El feminismo no es necesario, teniendo en cuenta que no soluciona ninguno de los problemas a los que, presuntamente, se enfrenta y que, de hecho, los agrava. La ideología de género educa en el machismo, en lugar de en la igualdad, entre otras cosas por su oposición radical a la custodia compartida, que serviría para derribar roles de género y educar en la igualdad en las responsabilidades como progenitor. En cambio, sostienen una defensa a ultranza de la custodia monoparental materna, que ayuda a perpetuar el rol primitivo de la mujer como criadora de la progenie y, a su vez, dificulta que pueda luchar en igualdad de condiciones en el mundo laboral. Además, fomenta la imagen de la mujer como víctima, crea la idea de que vive en una sociedad hostil que la oprime y señala al hombre como único responsable de todo cuanto es negativo en la sociedad. Es un movimiento que educa en el odio, en la cosmovisión de que hombre y mujer son antagónicos, una dualidad de opresores y oprimidas. El hombre pasa a ser, entonces, el enemigo, fomentando la segregación. Eso refuerza la hostilidad creciente hacia el neofeminismo, que ellos utilizan hábilmente para denunciarlo como una persecución que sufren por el “patriarcado” y justificar así su existencia. No es casualidad que se haya percibido un aumento de actitudes machistas en las generaciones más jóvenes. Aquellas que, paradójicamente, han sido educadas en la Ideología de Género.



5. El feminismo no es autoritario 

El feminismo actual es inquisidor. Cualquiera que lo cuestione, incluso usando razonamientos lógicos, es considerado machista, difamado y señalado. De hecho, el machismo se ha convertido en el nuevo pecado original. Usando dogmas cuasi-religiosos –como que vivimos en una sociedad machista- sacan la conclusión que todos somos machistas, incluso si nunca hemos tenido actitudes que puedan ser percibidas objetivamente como machistas. El feminismo se presenta entonces como el único movimiento que puede “liberarnos” de ese nuevo “pecado original”. Si no lo aceptamos, somos machistas y persistimos en nuestra actitud machista. El feminismo es un movimiento autoritario y ultra-ortodoxo.


6. No existe el feminismo radical

De hecho, en la actualidad no existe el feminismo moderado. El feminismo “moderado” es el responsable de la campaña de desprestigio, difamación y censura sufrida por Erin Pizzey por admitir a hombres maltratados en sus refugios. El feminismo “moderado” aprobó una ley que vulneraba el derecho a la presunción de inocencia del hombre, recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. El feminismo “moderado” escamotea estadísticas de suicidios, denuncias falsas, asesinatos que tienen como víctima al hombre y victimario a la mujer. El feminismo “moderado” es el que censura toda noticia que contradice a la Ideología de Género y, por supuesto, el feminismo “moderado” es el que niega la existencia del feminismo “radical”. 



7. El feminismo busca la liberación y empoderamiento de la mujer

El neofeminismo busca, de hecho, la obediencia de la mujer. El interés en inculcar la falsa idea de que la mujer vive en un territorio hostil hacia ella sólo persigue su dependencia del Estado y sus instituciones y tentáculos (el neofeminismo incluido). Es la misma estrategia que han seguido todos los movimientos discriminatorios y autoritaristas a lo largo de la historia. ¿Estaremos condenados a repetirla una y otra vez? 





Lo que no te han contado sobre la Ley Integral contra la Violencia de género. En sólo dos minutos: AQUÍ


lunes, 8 de febrero de 2016

Ataque a la libertad de expresión




Logotipo del panfleto propagandístico



Un artículo del cuestionable eldiario.es ponía de manifiesto la subordinación de los medios de comunicación –de prensa, en este caso que nos ocupa hoy- a los poderes fácticos de la corrección política y la hipogresía –el fascismo del siglo XXI-. En dicho artículo, la periodista –si es que se le puede nominar así a una persona que viola todos los preceptos del código deontológico del periodismo- manipula burdamente al lector mencionando en el mismo artículo a siniestros grupúsculos machistas como el llamado Return of kings junto a páginas de Facebook que ejercen su derecho a la libertad de expresión –ese mismo derecho que tan en peligro pone la extrema izquierda que abala este panfleto propagandístico- denunciando una ley –la Ley de Violencia de Género- que vulnera el artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo 14 de la Constitución. Estoy hablando de la página 500.000 Firmas contra las DENUNCIAS FALSAS –a la que menciona expresamente la propagandista de diario.es- y a la que criminaliza y difama metiéndola en el mismo saco que el movimiento Return of kings

Por supuesto, no dice que la página mencionada no tiene ningún reparo en condenar la violencia hacia la mujer, o que censura cualquier acto machista sin ningún inconveniente, o que en ella las mujeres abundan con la misma prodigalidad que los hombres –no, no son un aquelarre de machos que conspiran para someter a la mujer-. 

La “periodista” sigue exactamente la misma estrategia que luego denuncian de la derecha más cavernaria; el relacionar a todos los movimientos de la izquierda con organizaciones reprensibles como ETA –para que veáis que tan cierto es eso de que los extremos se parecen-, y asociarlas así con algo negativo. De la misma manera, la fiel discípula de Goebbels pretende manchar la sólida reputación de 500.000 Firmas contra las DENUNCIAS FALSAS nombrándola en el mismo artículo en el que nombra a movimientos como Return of kings, pese a que nada tienen en común. 

Pero lo más vil y mezquino, si cabe, es el llamamiento que hace para que los lectores denuncien en Facebook dicha página. Un llamamiento a la represión, a eliminar el pensamiento disidente de su férrea ortodoxia, a la censura del que opina diferente. Los mismos que se rasgan las vestiduras cuando un par de titiriteros “ejercen” su “derecho a la libertad de expresión” criminalizando a jueces y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los que se refieren comúnmente como “fuerzas represoras”. Los mismos que cantan consignas vacuas sobre la libertad, llamando a callar, a silenciar, a invisibilizar un problema que, pese a vuestro poderoso aparato mediático y propagandístico, no conseguís soterrar. Porque sí, nadie se traga eso del 0,01%. 

No por nada sois, según un estudio de la Universidad de Oxford y publicado por el instituto Reuters para el estudio del periodismo, los peores medios de comunicación de Europa. Sólo un 34% de los españoles os creen. No sois un periódico, sino un indigno panfleto propagandístico.






Lo que no te contaron de la Ley Integran de Violencia de Género en sólo dos minutos; AQUÍ


viernes, 5 de febrero de 2016

Otro caso al baúl del olvido




La víctima de la ley, Francisco Marrero García. 



Un terrible accidente laboral (de esos que tienen al 95% de los protagonistas masculinos) cambió la vida del tinerfeño Francisco M. G. Después de cuarenta días en coma y once meses recluido en la habitación de un hospital, le quedó una dependencia permanente de una silla de ruedas, además de la pérdida de la visión de un ojo. Con la venta de un solar adquirió una vivienda que adaptó a sus nuevas necesidades. 

Hace poco tuvo que abandonar aquella vivienda adaptada –y de su propiedad- cuando su pareja desde hacía veinte años le interpuso una denuncia por maltrato. La titular del Juzgado de Violencia de Género creyó oportuno poner una orden de alejamiento de la denunciante, acaso temiendo que Francisco, parapléjico, resulte una amenaza a la susodicha. Para rizar el rizo, la ejemplar ciudadana solicitó otra orden de alejamiento de su hijo de diecisiete años, pues éste –testigo presencial de los hechos denunciados por su progenitora- corroboró la versión ofrecida por su padre de que no hubo agresión en la disputa entre ellos, tal como sostiene la denunciante, y que, de hecho, y según las declaraciones del muchacho, fue él el agredido por ésta, y que el único contacto físico entre Francisco y ella fue cuando le sostuvo el brazo con el que le estaba golpeando. 

Al parecer, el testimonio de un testigo presencial, sumado al más mínimo sentido común, no influyó en la decisión de la jueza que expidió la orden de alejamiento. El menor ha tenido que pasar la noche en la casa de su abuela, de ochenta y cinco años, mientras su padre se ve obligado a abandonar la casa de la que es propietario y malvive en una que no está adaptada a sus necesidades especiales.

Otro de esos casos que no figurarán en las oficiales estadísticas de la Fiscalía General. Un terrible “maltratador” parapléjico, y que cuenta con el apoyo de su hijo, expulsados ambos de su vivienda por la beneficiaria de las medidas de alejamiento.






La verdadera historia de la Ley de Violencia de Género que no te han contado. En sólo dos minutos; AQUÍ



martes, 2 de febrero de 2016

Doce años de la LIVG



Ha pasado más de una década desde la aprobación de la Ley Integral Contra la Violencia de Género. Los resultados de esa ley son elocuentes. Ineficaz, liberticida, anticonstitucional y, pese a ello, glorificada como un logro de la progresía socialista. He decidido hacer un mensaje escueto, directo y divulgativo, con el fin de remover alguna conciencia.












lunes, 1 de febrero de 2016

PREMIOS TIVI 2016








Para celebrar un año de este nuestro blog, va a tener lugar un acontecimiento histórico; el I certamen de los Premios Tivi, dónde galardonaremos a nuestros políticos en diferentes categorías. ¡Tú decides quién de los candidatos propuestos recibirá el prestigioso galardón Tivi 2016! 



 1.- Tivi a la mejor financiación ilegal. 

A) PP por la Trama Gürtel

B) Podemos por Financiación de Irán y Venezuela



2.- Tivi a la mejor habla inglesa. 

A) Mariano Rajoy por it´s very dificult todo esto

B) Pablo Iglesias por jaus wáter guach cuper



3.- Tivi a la medida más populista e inservible. 

A) Pedro Sánchez por cuando sea presidente haré que las víctimas de violencia de género sean enterradas con honores de estado.  

B) Pablo Iglesias por renta universal de 500 a 600 euros 

C) Manuela Carmena por transporte en Metro gratis para transexuales



4.- Tivi al mejor discurso de campaña. 

 A) Pedro Sánchez se vuelve loco:


 




 B. Pablo Iglesias por promesas: AQUÍ




 C. Mariano Rajoy por muchos y muy españoles: AQUÍ








5.- Tivi al político mejor preparado.

A) Susana Díaz por licenciarse en derecho después de diez años

B) Alberto Rodríguez (diputado de las rastas) por activista desde muy joven 

C) Ada Colau por licenciarse en… activismo



6.- Tivi al mejor dónde digo digo digo Diego. 

A)Tania Sánchez, número 6 en la lista de Podemos por Madrid, por no, no, no y no iré a Podemos 

B) Pablo Iglesias por nunca pactaré con la casta 

C) Mariano Rajoy por no subiré el IBI y el IRPF.



7.- Tivi al mejor enchufismo.


A) Rita Maestre por enchufar a Luis Maestre. 
 
B) Manuela Carmena por enchufar a sus sobrino político. 

C) Ada Colau por enchufar a su pareja Adriá Alemany. 

D) Manuela Carmena por enchufar como asesor al hermano de veintisiete años de Alberto Garzón  



8.- Tivi a la mejor medida aprobada o propuesta anticonstitucional o delictiva. 



A) PP por Ley Mordaza 

B) PP por Ley de Montes 

C) PSOE por medida para despenalizar el SAP




9.- Tivi al mejor desconocimiento. 


A) Tania Sánchez por no sé cuál era la empresa de mi hermano 

B) Infanta Cristina por no sé qué hacía mi marido 

C) Ana Mato por no sé qué hace ese Jaguar en la puerta de mi casa.  




Para participar sólo será necesario poner el número de la categoría seguido de la letra de la candidatura elegida. A continuación un ejemplo: 



1.A 
2.A 
3.C 
4.B 
5.C 
6.A 
7.A 
8.B 
9.C 




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