miércoles, 18 de noviembre de 2015

El impago de pensión; una nueva forma de violencia de género.




El govern de las Islas Baleares, a cuyo frente encontramos a la socialista Francina Armengol, ha decidido incluir una polémica medida en la burlonamente llamada Ley de Igualdad que tendrá vigor el próximo año; el impago de la pensión de alimentos será considerado violencia de género.

Es necesario aceptar que, en caso de divorcio, el sostenimiento económico del menor debe ser considerado prioritario –incluso anteponiendo, si es preciso, a los derechos y prioridades de los progenitores-, y que, hasta la implantación de la custodia compartida en todas las regiones de nuestro país, el pago de la pensión alimenticia es de obligado cumplimiento.

En dicha medida se asegura que, sólo será aplicable en los casos en los que el exmarido se encuentre en disposición de pagar la pensión alimenticia y se niegue a ello. Sin embargo, no recoge qué cantidad concreta de ingresos es suficiente para que ese exmarido se considere en disposición de pagarla. Así pues, siendo el salario medio bruto en las Islas Baleares –dónde el gobierno socialista aprobará dicha medida- de 1.509 euros, despojarle de 500 euros –un tercio de su sueldo- o 640 –en el caso de que tenga dos hijos-, ¿no es despojar a una persona de su dignidad? ¿Cómo actuarán en los casos en los que un hombre gane 1.000 euros y esté en disposición matemática de satisfacer el pago, pero se enfrente a la terrible perspectiva de llevar una vida precaria, subsistiendo con apenas cuatrocientos o quinientos euros? Ya que la medida no responde a esas preguntas, ¿significa que se dejará a criterio de un juez de violencia de género si el padre es considerado incapaz de responder al pago de la pensión o es un “escaqueado”? La sola arbitrariedad de esta medida ya es suficiente para cuestionarla.

La izquierda española ha criticado enérgicamente que el actual salario mínimo -648 euros- es insuficiente para garantizar la dignidad del trabajador –y, mucho menos, alentar al consumo y combatir la crisis- pero mientras que, con la mano diestra alza el puño en defensa del trabajador y contra la precariedad laboral, con la mano siniestra condenará a miles de hombres a dicha precariedad. Doble moral, sin embargo, muy común en la izquierda, pues la paladín de los desahuciados Ada Colau, mira a otro lado ante un tipo concreto de desahucios; el de los miles de hombres que se ven obligados a abandonar sus casas y, a menudo, deben volver a vivir con sus padres –quien tiene la suerte de poseer tan inefable ayuda-.

La medida tiene un claro objetivo; alentar a las denuncias por violencia de género. La propia administración comprobará, en caso de producirse la separación formal, si el exmarido está dado de alta en la Seguridad Social, e instará a la mujer a que interponga una denuncia. El socialismo al servicio de la Industria de Género, y viceversa.

El concepto “violencia de género” se ha convertido en la legitimación por parte del neofeminismo para lucrarse a costa del recorte de derechos del hombre, y sacar beneficio de la brecha y conflicto entre hombres y mujeres. Lejos de aportar soluciones para promover la igualdad, y construir un modelo donde hombres y mujeres no estén enfrentados en una guerra que, de manera natural, no se da entre ambos sexos, se dedican a alejarnos aún más.

La sensación generalizada en España es que ser padre es una “profesión” de alto riesgo. La tasa de natalidad en nuestro país –una de las más bajas del mundo- no se explica sólo por la incorporación de la mujer al trabajo o la crisis. El miedo de muchos hombres a ser “puteados” en los procesos de divorcio sea normalizado en nuestra sociedad con un coste terrible.

Pero no caigamos en su juego. El conflicto entre hombres y mujeres es artificial, y sirve a intereses partidistas y neofeministas. Es la hora de demostrarles que hombres y mujeres nos necesitamos unos a otro y la igualdad –la verdadera, la “buena”- sólo puede construirse juntos, o no se hará.







8 comentarios:

  1. Tivípata, tus artículos son brillantes. Creo que es la primera vez que lo encuentro algo incompleto, y que incluso creo deberías incluir como nota al pie. Cuando dices: "¿Cómo actuarán en los casos en los que un hombre gane 1.000 euros y esté en disposición matemática de satisfacer el pago, pero se enfrente a la terrible perspectiva de llevar una vida precaria, subsistiendo con apenas cuatrocientos o quinientos euros?"

    Recuerda que la mayoría de los hombres son deshauciados, en muchos casos con lo puesto -ya que incluso pierden todos sus enseres y pertenencias, que tienen que pagar la mitad de la hipoteca, buscarse un lugar donde dormir que debe estar "habilitado" para acoger a su hijo (cuando se lo permitan) porque en caso contrario el menor perderá -ya totalmente- el derecho de pernoctar con su padre; comer, etc. e incluso llegar a pagar también una paga compensatoria. Es decir: salario 1000 € - 500 € pensión alimentos - 1/2 hipoteca ¿500 €? - ¿XXX € pensión compensatoria? - XXX € alquiler nueva vivienda - XXX € comer, vestir, electricidad, agua, ¿calefacción?... Y no es algo puntual, mínimo hasta que el menor sea "autosuficiente" (es decir, trabaje).

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    1. Cierto. Gracias por el comentario. Sin duda enriquece el texto.

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  2. El generalismo chapucero izquierdista que ha traído ZP y que siguen alimentando porque es un medio fácil para generar votos es lo que acabará haciendo que la población viva en un estado de miedo permanente. Cuando el ciudadano no puede confiar en la justicia de su gobierno es como si nos desnudaran y nos echaran al mundo.

    Que un niño carezca de recursos por el egoismo de los padres - padres y/o madres - es un delito a considerar, pero todos los casos tienen que ser tratado individualmente. No es lo mismo un padre caradura, vividor, que un padre que está en la calle sin trabajo y sin recursos mínimos. Ambos son juzgados por igual y lo hemos visto en repetidas veces. No es la primera y única vez que sale a pie de página de hombres que están en la calle, que no pueden ver a sus hijos y enfrentan un juicio que los puede llevar a la cárcel.

    Pienso que reforzar la ley para que los padres que se escaquean - y madres, repito. Porque tristemente mi hermana pequeña tiene suerte de tener un padre que trabaja, de lo contrario sino fuera por la mujer que la parió se la hubieran comido los gusanos - tengan la obligación de mantener aquello que han engendrado/dado a luz, pero no se puede generalizar con aquellos que NO pueden pagar, porque joder, la vida no es blanco o negro, por mucho que la sociedad, señale, acuse y juzgue, cada persona tiene un mundo de razones que lo hacen moverse como se mueven.

    Unos por necesidad, otros por egoísmo, otros porque simplemente son unos mamarrachos, etc.

    Así mismo quiero dejar claro que la necesidad real de la pensión al parecer se está olvidando.

    Es una frase bastante manida pero aún así la diré:

    ¿Alguien piensa en los niños?

    Como siempre, gran articulo.

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    1. Como dices, la ley trata con la misma contundencia al que se salta un pago por no tener dinero o, incluso, tirarse una ventosidad (ya hay jurisprudencia al respecto) que al que mata a su mujer. Como diría la Barbijaputa "todos los hombres son potenciales maltratadores). Tengamos fe en la gente lucida como tu y otros que por aquí pululamos.

      PD. Los niños no dan votos.

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  3. Gran artículo como siempre, y miedo, da mucho miedo, de todos modos yo culparía a todos los partidos, ahora gobierna la derecha y tampoco hacen mucho por arreglar esto, hay mucho dinero en juego, muchos amigos, muchas subvenciones, y sobre todo muy mala prensa si a alguno se le ocurre quitar un solo privilegio a la mujer o devolver un derecho al hombre...el problema es que da dinero, si no diese tanto dinero no sería un problema tan grande...hay que hacerlo visible para que el hacer bien las cosas no reste votos y se cobre en popularidad como dirían los yankies..
    Saludos.

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    1. Por supuesto, la derecha no ha demostrado más valor u honestidad para arreglar lo que la anterior administración (ZP) desarregló.

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  4. Totalmente de acuerdo con Pilgrim en que cada caso ha de ser tratado individualmente. Hay que analizar la situacion económica real del padre y de la madre y a partir de ahi imponer obligaciones económicas adaptadas a la situación. Con una cuenta corriente a donde vayan los ingresos. Ahora bien, ante situaciones desiguales (que por desgracia suele ser lo más normal) las aportaciones tendrán que ser también desiguales. Y ante situaciones de extrema pobreza el estado deberá aportar lo necesario para garantizar el bienestar del niño, a la cuenta del niño. Todo deberá ser justificado con facturas y recibos. Si hecho todo esto el padre o la madre las han de pasar putas para tirar adelante a la criatura, habrá que joderse. Lo mismo que si no se hubieran separado y estuvieran en la misma situación económica.

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    1. Lo que critico en este artículo es que no se especifíque que situación económica se considera suficiente para aplicarse la ley y, sobre todo, que tenemos, de nuevo, una ley que funciona únicamente en una dirección. Puesto que no se conceden custodias monoparentales paternas, una mujer nunca se enfrentará ante la perspectiva no poder hacer frente al pago y, por tanto, jamás dirán que tal madre ha cometido un delito de violencia de género por impago de pensión. Es decir, es una ley que acentúa, aún más, la asimetría penal entre hombres y mujeres al actuar sólo en un sentido y no aplicarse si es al revés.

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