martes, 30 de junio de 2015

James Alfon; Licencia para maltratar








El feminismo y el socialismo en España son una pareja tóxica, un amor malsano, una perniciosa simbiosis que no debe quebrarse para continuar parasitando los recursos del estado. El feminismo persigue (al menos así dice su discurso) la igualdad de la mujer en una sociedad patriarcal. Esta izquierda marxista, cebada por el descontento, la impotencia y la desidia ante rescates a banqueros, aforados, tarjetas negras, eres y sobresueldos, busca la revancha de una guerra perdida ochenta años atrás. Pero, ¿qué sucede cuando los supuestos objetivos que persiguen son un obstáculo para su relación de mutuo beneficio? Pues que ese “mutuo beneficio” es más importante.


Vimos un ejemplo de ello en el caso Alfon; un muchacho joven pero con un amplio historial delictivo, seguramente más extenso que su curriculum vitae, y en el que se detallan no sólo delitos de posesión de anfetaminas sino robo y agresiones sexistas y homofóbicas contra chicas lesbianas. Pero cuando es detenido en una manifestación de izquierda, con explosivos y metralla en su mochila, defendiendo su derecho de explosión (perdón, de expresión), de repente #TodasSomosAlfon. ¿Seguro que todas? ¿Ese “todas” incluye a las chicas que fueron agredidas por él? Los medios y las redes mostraron amplias manifestaciones de apoyo feminista a un tipo que ejemplifica la máxima expresión de machismo y homofobia. La explicación a tan extraño y contradictorio fenómeno es de una simplicidad que asusta. Alfon será un agresor de género, sí, pero es de izquierda, y la izquierda es el vehículo que usa el feminismo para conseguir sus objetivos políticos. En otras palabras, Alfon tiene licencia del feminismo para maltratar mujeres. ¿Os acordáis del caso López Aguilar? Pues eso.


Y tanto monta monta tanto, desatarlo como cortarlo. Lo mismo se puede decir de la izquierda, la autodenominada ideología más feminista, que redacta leyes que violan el derecho a la presunción de inocencia de todos los hombres menos de los que tienen carné del PSOE. Y coronados en la cumbre de la hipocresía están los nuevos conversos de la socialdemocracia, antaño bolivarianos que buscaban explicaciones políticas al disparo en la nuca de taxistas y concejales, fervientes enemigos del desahucio que, sin embargo, defienden leyes que desahucian a miles de hombres tras los divorcios. Socialdemócratas que ven el lado trágico de separar presos terroristas de sus familias y apoyan que mujeres separen a hijos de sus padres. Progres de baratillo, con un discurso viejo y pasado de moda, repletos de expresiones como guillotinas, fascismo y casta, más propio de los siglos diecisiete a principios del veinte que de la realidad social de la actualidad (al final los más modernos son los más carcas).


Feminismo y socialismo; una historia de amor insana como la que sale en los anuncios recaudatorios del 016, que ha tenido a Alfon como hijo. De padres así no me extraña que el chaval esté en villa candado.





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domingo, 28 de junio de 2015

Hembrismo primitivo







Un grupo de mujeres se manifiestan contra el alzamiento militar de 1936, que sumiría a España en una terrible dictadura en los postreros cuarenta años. En principio podríamos elogiar el espíritu democrático de estas manifestantes, protestando contra el fascismo que se extendía inexorablemente por el país, pero si reflexionamos sobre el mensaje que enarbolan en sus pancartas, veremos una enorme prueba de ese hembrismo cuya existencia se empeña en negar el feminismo actual.

Preferimos ser viudas de héroes que esposas de cobardes.

Mujeres alentando (aunque más que dar aliento, la expresión más precisa sería presionar) para que los hombres acudan al campo de batalla a defender la República y la democracia. Desprecian a los hombres que, atenazado por el natural miedo a los horrores de la guerra, no quieran tomar parte en ella, pero al mismo tiempo prefieren empuñar pancartas a fusiles, y defender ellas mismas esa democracia. Supongo que es más fácil que lo hagan otros. Tal vez piensen que la guerra es feudo de los hombres. Un pensamiento machista que, sin embargo, no es sorprendente ni infrecuente en el feminismo radical. Al fin y al cabo la ideología es esférica como la Luna, y los extremos terminan tocándose en la cara oculta.

No. La guerra no es feudo exclusivo de los hombres. Los romanos lo aprendieron cuando Boudica, la reina de los icenos, redujo la ciudad de Londinium a humo y cenizas. Las feministas de la fotografía podrían haber tomado ejemplo de las soldados soviéticas, que hicieron temblar a los oficiales nazis con los certeros disparos de sus rifles de precisión. Podrían haberse sumado ellas mismas a la guerra, en lugar de enviar a sus maridos a la muerte, como las milicianas kurdas que luchan contra el fanatismo del ISIS. Esas mujeres no se escudan en sus maridos para que las defiendan de la barbarie, sino que empuñan ellas mismas obsoletos rifles rusos y hacen estragos entre sus enemigos.

Sin embargo, el feminismo del que presumen las mujeres de la fotografía es el feminismo oportunista y chantajista. Tú vas a la guerra, tú malvives en el barro, tú mueres en las trincheras. Si no lo haces serás un espantadizo, si tienes miedo no eres un hombre, no serás digno de ser amado por nosotras, te repudiaremos por tu ignominiosa cobardía. Ese es el mensaje que transmiten, esa es la honorable reivindicación que defienden.


En este artículo (aquí) ensalzan esa actitud hembrista/machista. Las elevan a la categoría de heroínas y ni siquiera hacen la más mínima mención a esos hombres a los que azuzaban a matar y morir en el frente. Muchos de los cuales no regresarían jamás. 




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jueves, 25 de junio de 2015

The lovely bones. La lucha de un padre







La paternidad no goza de la misma consideración social que la maternidad (podríamos decir que nuestra sociedad es profundamente matriarcal en cuanto a la estima y la deferencia que sentimos hacia nuestros progenitores). Sin embargo, desde este humilde espacio quiero reivindicar la paternidad con una recomendación cinematográfica; The Lovely Bones.

Susie Salmon es asesinada por su vecino George Harvey, un peligroso asesino en serie y pederasta que oculta sus oscuros deseos e impulsos bajo la apariencia de un amable y servicial vecino. Tranquilos, no os he hecho spoiler. La muerte de la niña es sólo el comienzo de la película, que narra las aventuras de la joven e imaginativa Susie en un mundo onírico entre el cielo y la tierra, a la que se niega a abandonar por tener algunos asuntos pendientes (típico de los fantasmas). Pero, simultáneamente, seremos testigos del impacto que la dura pérdida de Susie tiene en su familia.

Basada en la novela Desde mi cielo de la escritora estadounidense Alice Sebold, la sub-trama de la investigación del crimen de Susie y el drama (muy real, por cierto) de una familia enfrentada a la peor de las desgracias imaginables capta mayor interés que las fantásticas peripecias de la niña en su cielo. La mayor parte de la culpa la tiene la impresionante y perturbadora interpretación de Stanley Tucci (uno de los grandes secundarios de Hollywood) en el papel del psicópata George Harvey, un cuarentón divorciado y solitario, obsesionado con la carpintería y el bricolaje que encierra un lado perverso. El papel de Tucci le valió la nominación a los premios Oscar, Globos de Oro y BAFTA.

Pero lo que hace recomendable este film para un servidor es como Alice Sebold retrata a Jack Salmon (Mark Whalberg), el padre de la pequeña, quien lucha de manera incansable por esclarecer el caso. La forma de afrontar la terrible pérdida enfrenta a Jack y a su mujer, Abigail (Rachel Weisz), quien abandona a su marido e hijos (los dos hermanos menores de Susie) y que, en la novela (no aparece en la película) tiene una breve aventura amorosa con el inspector del caso, interpretado por Michael Imperioli (el famoso sobrino de Tony Soprano en la serie Los Soprano).

Una oda a la paternidad, a menudo descalificada, con la que se identificaran todos aquellos padres que lo darían todo (sin guardarse absolutamente nada) por sus hijos. En un terreno lleno de heroínas, esta vez es un padre quien luchará por su hija y, al mismo tiempo, intenta mantener a flote su hogar.








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martes, 23 de junio de 2015

Ser hombre no es fácil






En un spot publicitario de una conocida marca de compresas nos decían que ser mujer no es fácil, y no puedo estar más de acuerdo. A lo largo de la historia, la mujer ha sido invisible en la política (con honrosas excepciones como el Egipto de los faraones) y su inteligencia cuestionada incluso por los sabios de la antigua Grecia. El cristianismo incluso discutió sobre si poseían alma, o sólo era exclusividad de los varones. En las guerras han sido un botín más y, a menudo, las han convertido en cabeza de turco para culpar a alguien de una mala cosecha, o de la mortandad del ganado (durante la caza de brujas en Alemania fueron ejecutadas en autos de fe muchas más mujeres que hombres). Pero que ser mujer no haya sido nada fácil no quiere decir (como suele proclamar la retórica feminista) que ser hombre sea fácil, y que la “cosa” con la que nacemos nos haya colmado de privilegios que han convertido nuestra historia en un camino de rosas. No, ser hombre tampoco es fácil.



No somos tan fuertes como nos creemos

Estudios recientes creen que tenemos un sistema inmunológico más deficiente, que hace que seamos más propensos a gripes y neumonías. Esto puede explicar que una mujer que espere un hijo sea más propensa a padecer un aborto espontáneo que quien trae a una niña (la función pulmonar de un niño recién nacido es menos madura que la de una niña). Lideramos las listas de enfermedades hepáticas crónicas, diabetes y cardiopatías (que tienen un impacto devastador en hombres jóvenes), además de tener significativamente mayores probabilidades de padecer cáncer (una de cada tres mujeres frente a la mitad de los varones). 
Nuestro explosivo cóctel de hormonas hace que seamos más proclives al suicidio (hasta cuatro veces más) y nos hace más arriesgados (los adolescentes varones tienen ¡once veces! más posibilidades de morir ahogados). 
Además tenemos más riesgo de padecer trastornos mentales o discapacidades del desarrollo como el autismo. Para colmo, somos más daltónicos (lo que podría explicar que para las mujeres existan miles de variedades tonales y para nosotros sólo siete colores contados) además de tener más problemas auditivos.



Los hombres padecemos más la violencia

Sí, y a riesgo de que las feministas reaccionarias de turno me tiren a la cara (como suelen hacer) las decenas de mujeres asesinadas al año, afirmo con rotundidad (y los datos me avalan) que la violencia afecta más a los hombres. Según recoge un estudio publicado en El País, tenemos tres veces más posibilidades de morir asesinados que las mujeres, además de liderar las listas de muertos en conflictos armados. Es cierto que en los países en guerra proliferan la esclavitud sexual y las terribles violaciones grupales pero, por otra parte, los hombres sufren en mucha mayor medida el reclutamiento forzoso (otro tipo terrible de esclavitud muy poco mencionado), incluyendo el reclutamiento en conflictos como el de Somalia, Birmania, o Colombia (por citar algunos) de niños soldados. Niños que quedan profundamente marcados y, en la mayoría de los casos, jamás se convertirán en adultos normales.



El reparto de roles

Aunque el reparto de roles ha significado siglos de discriminación femenina, la idea de que el hombre ha hecho un “negocio redondo” es simplificar una realidad histórica más compleja. La mujer era relegada al ámbito doméstico (lo que nadie puede decir que sea positivo) pero la presión a la que el hombre era sometido para “cumplir” con su familia tampoco era fácil de gestionar. Trabajos terribles como el de la minería (con el temido mal de la silicosis obstruyendo sus pulmones) o el de la albañilería (que deja cientos de muertos y mutilados al año) no desmerecen la pesada carga de la mujer de sacar adelante un hogar. Por no mencionar el sentimiento de frustración, la sensación de ser inútiles y el complejo de culpa que acompañaba al hombre que no podía traer el sustento al hogar, alimentado a veces por sus propias esposas. Con esto no pretendo defender el reparto de roles, tradición por suerte superada en la actualidad, pero considero injusto, como acertadamente expuso la feminista Camille Paglia, que los hombres sean siempre retratados como explotadores y no se les reconozcan ninguno de sus sacrificios.









Los convencionalismos sociales

Los hombres también sufrimos la represión de la sociedad. No hablo de la represión sexual, que tanto daño ha hecho a la mujer a lo largo de la historia, sino de otra represión no menos perjudicial; la represión emocional. Sí, una mujer (incluso a día de hoy) tiene más libertad para mostrar emociones. Llorar (el método más efectivo de liberar estrés) no es un signo de fragilidad en ellas, y nosotros seguimos conteniendo las lágrimas incluso en la actualidad. Estudios revelan que el hombre interioriza más sus emociones y tienen reparos en manifestar sentimientos, lo que es perjudicial para la salud psíquica. Ésta es una causa (si bien no la única) de que seamos más propensos a padecer depresiones (lideramos las listas de suicidas en casi todos los países del mundo).


Ser mujer no es fácil, no, pero debemos reivindicar lo que ciertos sectores del feminismo actual quieren borrar de la historia; que ser hombre tampoco ha sido un camino de rosas.   





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domingo, 21 de junio de 2015

Padre no hay más que uno







La maternidad es constantemente enaltecida, recibiendo todo tipo de reconocimientos (merecidos, en la mayoría de los casos) en programas, series, películas y campañas publicitarias, además de por asociaciones o causas benéficas. Incluso en viejos proverbios y frases hechas se hace notar el concepto de la maternidad, tales como madres no hay más que una, cayendo a menudo en el error de idealizarlo en quebranto de la paternidad, a la que se suele relegar a un segundo plano. La madre siempre es la comprensión, la sabiduría, la consejera, el amor incondicional, el altruismo y el sacrificio. El padre, en el mejor de los casos, no se pasa el día en el bar de la esquina y te dedica algunos minutillos al día.
Pero hoy quiero hacer una pequeña y no muy popular exaltación de la paternidad, trayendo la historia de cinco casos de este país en el que el padre se convirtió en héroe.



Padre coraje: La historia de Antonio Holgado, conocido popularmente como Padre Coraje, fue recogida en una exitosa miniserie en la década de los noventa. Narra la historia real de un padre jerezano que, desahuciado por la justicia, adoptó la personalidad de un toxicómano para infiltrarse en los bajos fondos, y llevar al asesino de su hijo ante la justicia. El muchacho había sido asesinado durante el atraco a la gasolinera en la que trabajaba. El principal sospechoso del brutal asesinato fue absuelto por insuficiencia probatoria, pero el alter ego de Antonio Holgado se ganó la confianza del delincuente, hasta conseguir grabar su confesión. La historia, como suele suceder en la vida real, no tuvo un final feliz. La grabación fue desestimada como prueba por su origen irregular, pero dignificó a un padre que nunca arrojó la toalla.



Miguel Ángel Orquín: El alfombrero que se convirtió en médico por amor a su hija. Si Padre Coraje fue desahuciado por la justicia, Orquín fue desahuciado por los médicos, que no podían tratar la desconocida patología de Mara. Este valenciano de 41 años se decidió a estudiar medicina sólo para entender mejor la rara enfermedad que afecta a su hija. Un ejemplo de sacrificio y dedicación plena.





Antonio y Juan José: Unidos por la misma tragedia, Antonio del Castillo y Juan José Cortés lideraron a sus familias en medio del dolor, en los mediáticos casos de Marta del Castillo y Mariluz. Ambos padres han luchado de forma infatigable para esclarecer sus casos y evitar que los nombres de sus hijas caigan en el olvido, en un mundo en el que las noticas envejecen al día siguiente de emitirse. Gracias a su lucha, llegó al congreso una propuesta de cadena perpetua revisable para crímenes aberrantes.




Huelga de hambre: Si en artículos anteriores hablé del padre de Granadilla, esta vez nos vamos a Granada para conocer la historia de Manuel, un padre con escasos recursos en huelga de hambre para que su hija pueda estudiar selectividad. Un ejemplo de altruismo en el que un padre pone en riesgo su salud por el futuro de su hija.





Final trágico: Un caso más de una madre que secuestra a su hijo, sólo que en esta ocasión tuvo un giro inesperado y trágico. El malagueño llevaba cuatro años luchando por la custodia de su hija, arrebatada ilegalmente por su progenitora, y había ganado la batalla legal. Sin embargo, un sicario le esperaba en Argentina (a donde la secuestradora había huido con su “botín”) para solucionar el pleito de forma letal. El asesinato de Domingo sigue en curso de investigación, y su exmujer es la única sospechosa de haber ordenado su ejecución.




Cinco ejemplos de padres que en nada desmerecen la, a menudo, idealizada figura materna, e injustamente poco reconocidos por una sociedad que, si bien en algunos casos sigue siendo machista, en esto es profundamente matriarcal. Cinco historias excepcionales en el que podríamos decir padres no hay más que uno.




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viernes, 19 de junio de 2015

La fuera de la ley







Un nuevo caso de secuestro de un menor, en connivencia con la justicia (que en España tiene una acepción diferente) y la complicidad de los medios informativos, que han censurado una información de interés general. La secuestradora es la progenitora de la niña, que decidió trasladarse con su “propiedad” desde las Islas Canarias a Galicia, donde la mantiene retenida. No en un lugar clandestino del reino de Galicia, en las espesuras de los montes galaicos, sino en un domicilio cualquiera, con el conocimiento y la complicidad de la justicia, que sabiendo que se trata de un secuestro, dan la razón a la secuestradora con su inacción.

Hace quince meses del rapto. Los padres de la menor mantenían un régimen de custodia compartida, que la sustractora lleva violando desde hace más de un año, ante la pasividad de un sistema hembrista que ha convertido a nuestros hijos en bienes administrados y utilizados por –muy a menudo- mujeres déspotas, que ejercen una insana posesión sobre “sus” hijos. La misma justicia que dice proteger el interés superior del menor en los casos de divorcios conflictivos, lleva más de un año permitiendo la felonía de una madre que se cree superior a la justicia. Y, de hecho, lo es, pues a pesar de estar incumpliendo una sentencia judicial, vive con absoluta impunidad, y no se le espera castigo o sanción alguna.

Ante la corrupción administrativa que permite (y avala con su permisión) que la secuestradora siga presumiendo de su invulnerabilidad legal, a Isaac Rodríguez sólo le ha quedado un pueril recurso; iniciar una huelga de hambre frente a los juzgados de Granadilla, Canarias. Tras quince días en huelga de hambre, y viendo que, ni la justicia ni los medios se prestan a solucionar o presionar para que el secuestro de la niña acabe, decidió hacer una huelga de sed que le llevará a la muerte en cuestión de horas. Hace poco ha sido hospitalizado (no será la primera vez que Isaac pase por un hospital) y su desesperada lucha contra el implacable sistema “patriarcal” continúa.



(Isaak Rodriguez, en huelga de hambre, encadenado en la puerta del juzgado)



Los medios informativos de todas las cadenas nacionales han censurado su lucha, nada nuevo para los que conocemos (bendito internet) la realidad de un país que ha caído en manos del integrismo feminista, la barbarie, la irracionalidad de un revanchismo absurdo, la industrialización de un odio alimentado por intereses políticos y económicos. Un conflicto artificial entre géneros que persigue fines tan ruines como los medios que emplean para ello; políticos interesados en la captación de votos, asociaciones interesadas en la subvención pública, generistas interesados en mantener sus perjudiciales puestos de trabajo…

Y todo ello es el caldo de cultivo para que en España existan leyes asimétricas en función del sexo, para que en este país haya más de veinte millones de aforadas, que pueden desobedecer con total impunidad las leyes que nos rigen (como si no fuera suficiente con ampararse en leyes ya de por sí hembristas). Esperemos que (al margen de una justicia que ya ha tomado partido públicamente por la delincuente) la pequeña sea liberada y vuelva a casa.    



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miércoles, 17 de junio de 2015

Discurso y acto




Todos los individuos tienen sus contradicciones -a menudo, la incoherencia es inherente al ser humano- y esto puede extrapolarse a los movimientos e ideologías, que, al fin y al cabo, es producto del pensamiento de seres humanos. Sin embargo, cuando las contradicciones superan en número e importancia lo razonable y racional, cuando el discurso y la ética/conducta de un movimiento incurre en graves incoherencias lógicas, descubrimos que ese movimiento es artificial, vacuo y carente de sentido. Veamos algunas incoherencias que podemos detectar entre el discurso y la conducta de la ideología de género: 


Discurso: Vivimos en un sistema patriarcal que relega a la mujer a un plano inferior y de sumisión. 
Acto: Sólo en Andalucía existen más de 2.000 asociaciones promocionadas o subvencionadas por la Junta de Andalucía. Se destina 3,4 millones en subvenciones públicas para asociaciones feministas (marcando la casilla del 0,7 se destina mucho menos para la Asociación Española Contra el Cáncer). Las leyes de divorcio otorgan la custodia monoparental a la mujer por defecto, así como la vivienda familiar y pensiones alimenticias que, a menudo, dejan en una grave situación de desprotección económica al hombre. Además, el código penal registra delitos en función del sexo de quien los comete, considerándose muchos de ellos meras faltas si los comete una mujer. 



Discurso: La mujer dedica más tiempo al cuidado y crianza de los hijos, siendo un factor determinante para que no tenga las mismas ventajas laborales que los hombres, que no soportan esa dura carga sobre sus espaldas.
Acto: Estoy en contra de la custodia compartida, que supondría la división equitativa del esfuerzo en el cuidado y crianza de los hijos. 


Discurso: Defiendo a todas y cada una de las mujeres.
Acto: La custodia monoparental impuesta deja desprotegidas a abuelas paternas, que no pueden disfrutar de su nieto en la misma proporción en que lo hace la familia de la custodia. También son mujeres, sí, pero son daños colaterales. 


Discurso: Mi cuerpo es sólo mío. No puedes decidir por mí. Hago lo que quiero con mi cuerpo. Estoy a favor de que decidamos interrumpir nuestro embarazo. Me visto como quiero. 
Acto: No puedes elegir libremente ser stripper, prostituta o, simplemente, salir semidesnuda en televisión porque es cosificar y sexualizar a la mujer. 


Discurso: Estamos en contra de la educación segregada por sexos. 
Acto: No suelo relacionarme con hombres, o no discuto con ellos, o no escucho sus opiniones o argumentaciones. Me rodeo principalmente de mujeres (y, concretamente, mujeres feministas). 


Si hacemos un pequeño ejercicio, y leemos sólo lo que pone en el apartado “discurso” pensaremos que el feminismo es una cruzada justa contra la opresión y la barbarie (un servidor está a favor de la mayoría de esos puntos, como el derecho a decidir sobre la interrupción del embarazo o ser contrario a la educación segregada), pero si leemos la conducta de los ideólogos de género que pronuncian esos discursos apreciaremos sus “sutiles” incongruencias.



 



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lunes, 15 de junio de 2015

Del “cambio” a la destitución







No se tratan de tweets desafortunados, sino de dos tipos con más responsabilidades que galones. Uno de ellos (Zapata) con una fijación extraña sobre chicas asesinadas y otro (Soto) con una obsesión fetichista por las guillotinas. El primero de ellos aseguró que sólo se trata de “humor negro” (sea lo que sea que signifique eso) y el segundo se apresuró a eliminar sus tweets con exiguos resultados, pues todos hemos podido leer sus revolucionarias propuestas políticas sobre quemar bancos y asesinar ministros. No negaré que he fantaseado alguna vez con entrar en el congreso y pillar in fraganti a ministros de la rosa y la gaviota, votando propuestas de “austeridad” y jugando al Candy Crush, portando en mis manos un AK-47, como Tony Montana en la escena final de El precio del poder. Pero desde luego se trata sólo de pensamientos oníricos que no buscan materializarse, una forma de expresar el rechazo que me provoca determinadas situaciones. Es algo humano y seguro que muchos de los que me leen se habrán sentido identificados.


Lo que no haría jamás sería jactarme de ello y expresarlo públicamente, y aún más si tuviera responsabilidades políticas y representara a millones de ciudadanos. Y mucho menos inventar el lado cómico de tragedias como el de las niñas de Alcácer, caso que quedó para la vergüenza eterna del ser humano. Los de la izquierda sectaria han utilizado varios argumentos para defender la vileza de Zapata. Algunos arguyen que se trata sólo de humor, un mecanismo para sobrellevar la maldad que a veces acompaña al ser humano. Me gustaría saber si ellos “sobrellevarían” mejor la maldad del ser humano, o la inevitabilidad de esos crueles actos, si fuese su madre la víctima y el objeto de burla. ¿Me retwitearía Zapata si yo afilase mi ingenio para reírme de ello? Otros argumentan que esos tweets tienen muchos años, pero déjeme decirles algo; la estupidez no pre-escribe y, por desgracia, suele ser una enfermedad degenerativa, así que no creo que Zapata esté ahora mejor de su padecimiento. Y luego están los que emplean el “y tú más” y se pasan horas buscando y rescatando tweets o declaraciones (igual de miserables, por supuesto) de adversarios políticos. Estrategia muy propia de la casta, por cierto.


Pero puestos a rescatar tweets desafortunados, recordemos a la socialista Marta Saavedra;










Militando en un partido que tiene más de 85 políticos imputados ejerciendo cargos públicos, me atrevería a decir que el porcentaje de compañeros corruptos supera ampliamente al de hombres maltratadores. Así que podríamos decir, siguiendo su ejemplo, que bien vale un socialista inocente en prisión por tantos casos de corruptos.    







Por supuesto, la izquierda sectaria dictando sobre qué tragedia humana es lícito bromear y cuál es intocable para ese "humor negro" del que presumen. Convencida sobre la diferencia (si es que existe) entre dos ejemplos de barbarie humana. Los "progres" de baratillo y su superioridad moral, producto de una vida vivida con poca lectura y mucha revolución de cartón. Gracias, Barbijaputa, por señalarnos el camino a seguir y enseñarnos sobre qué cosas poder reírnos y sobre qué cosas callar. 




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jueves, 11 de junio de 2015

El fanatismo en profundidad; Monomanía Persistente








A veces usamos los términos de manera inadecuada. El fanatismo no es la ausencia de racionalidad o lógica, ni la incapacidad para observar una cuestión concreta con cierta objetividad, ni la imposibilidad de cuestionar las ideas propias y evaluar las ideas ajenas. Ese es el diagnóstico psiquiátrico de un trastorno llamado Monomanía Persistente. El fanatismo es la consecuencia inherente a la monomanía. Es decir, insultar e intentar desacreditar a quien opina diferente, agresividad, censurar cualquier opinión o información que comprometa la visión que defienden y, en grados extremos, coartar, acosar, agredir, encarcelar o asesinar a quien piensa de manera distinta. La diferencia entre monomanía y fanatismo es la misma que entre el VIH y el SIDA; el SIDA es una enfermedad de inmunodeficiencia y el VIH es el virus que causa dicha enfermedad. De la misma manera, la monomanía es el “virus” y el fanatismo es la “enfermedad” que dicho virus provoca.

La monomanía es una de las clases de paranoia existentes y, como hemos dicho, consiste en el pensamiento obsesivo de una idea o conjunto de ideas. El objeto de la monomanía puede ser cualquier cosa; ideología racial, política, deportiva… Y sí, la ideología de género no es una excepción. Cuando vemos a un tipo negar categóricamente que no puede existir el hembrismo estamos ante un monomaniaco de manual. Puedes ser extremista religioso, de extrema izquierda o extrema derecha, machista, o hincha obsesivo de un equipo de fútbol, pero no puedes ser hembrista. Como si existiese una imposibilidad biológica para serlo.

El monomaniaco es dogmático y sus funciones cognitivas superiores están seriamente alteradas, impidiéndole razonar como lo haría una persona psíquicamente sana. Para muestra, un botón.







Para él, ofrecer datos o utilizar la lógica está descartado. El monomaniaco “desmonta” cualquier teoría con un argumento de autoridad; No existe, y punto. Hago una mención aparte al hecho de que se describe a sí mismo como Caniche Púrpura en un alarde de genialidad irónica que termina siendo bastante descriptivo.
Después ofrece un “argumento” con el que pretende demostrar que todos (sin excepción) somos machistas, y que asumir nuestra condición debe ser el primer paso para superarlo. Dicho argumento consiste en admitir que la sociedad es machista y, por tanto, no podemos no vernos afectados por su influencia. Dicho “argumento” es de una simplicidad propia de Dora la Exploradora. Pasa por alto que la sociedad no es una masa homogénea sino que está compuesta por una gran diversidad de gentes con distinta educación, condición, ideología… Incluso en una misma calle pueden vivir un facha de pelo Patrico y beato y, dos casas más allá, un comunista gay, vegano y ateo activista. No, no todos recibimos la misma educación y crecemos con los mismos estímulos y, por tanto, no todos son machistas o hembristas…

Este argumento, no obstante, ha calado en algunas personas (con posible porosidad cerebral) y algunos hembristas reconocen ser machistas, pues reconociendo sus errores dan el primer paso para liberarse. Como el adicto que debe asumir que tiene un problema como primer paso para desintoxicarse. En otras palabras, han formado como una especie de Proyecto Hombre para rehabilitar machistas arrepentidos.

Para enorgullecerse de su laicismo, tiene un parecido sospechosamente asombroso con un argumento religioso que conocemos todos; el argumento del Pecado Original. Hagamos la comparación; todos nacemos con un pecado (todos nacemos machistas) y sólo arrepintiéndonos (asumiendo que somos machistas) podemos alcanzar la salvación (podemos ser progresistas) por medio del bautismo y la fe en Cristo (por medio del feminismo y sus dogmas).






Fernando de Sagarra, que en su imagen de avatar le vemos haciendo alarde de su inteligencia subido a un columpio, es uno de estos “machistas arrepentidos”. En fin; la monomanía les afecta a ellos, pero el fanatismo (la consecuencia directa de la monomanía) nos afecta a todos. En lugar de asumir cosas que no sois (no sois machistas) asumid lo que sí sois y acudid a terapia, que todo en la vida tiene solución excepto la muerte y hacienda.







¡Saludos!



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martes, 9 de junio de 2015

Feminismo de escaparate








Hay que ser feministas. Esa es la máxima de Susana Díaz, secretaria general del PSOE en Andalucía. Y más con la policía derribando puertas y llevándose a socialistas (más de treinta detenidos van ya) y predicciones de tormenta política muy cerca. Hay que tener contentos –ahora más que nunca- a los siempre activos y prolíficos colectivos feministas. A esos que nunca fallan en las urnas, y para ello recurre a un feminismo de escaparate, sin importar si de verdad es útil o necesario, o hace bien a la causa por la que presumiblemente luchan. Hazlo, y que parezca feminista, diría la mafia de género.

El feminismo de escaparate es el de la retórica victimista, el que produce urticaria a las verdaderas mujeres, aquellas que decidieron forjarse un futuro basado en su esfuerzo personal y no en sus cromosomas. Ahora Susana Díaz, feminista convencida y –presupongo- experta en lucha feminista, se le ha ocurrido la feliz idea de utilizar el género como criterio de desempate en algunos puestos del Servicio Andaluz de Salud. Seguro que era necesario, en el implacable y misógino mundo de los profesionales de la salud, que a la mujer se la diera por cascarilla.

Tal vez, el hecho de que Susana Díaz haya tardado una década –habéis leído bien- en acabar derecho tenga una sutil correlación con el hecho de ser incapaz de valorar el esfuerzo que hacen chicos y chicas para ser enfermeros, auxiliares o médicos. Una persona que ostenta un importante cargo de responsabilidad con un currículo lamentable y un bagaje cultural escaso no debería sorprendernos –España está lleno de ejemplos, empezando por nuestro presidente- pero esta medida absurda e innecesaria es la demostración empírica de que a Susana Díaz no deberían darle mayores responsabilidades que la de vestirse sola.

Más feminismo de escaparate para que toda esa caterva de iluminados e iluminadas que trabajan –o algo parecido- en institutos de la mujer, observatorios y asociaciones con subvención pública se empeñen en acomplejar a la mujer. Machismo al que le ponen un lazo y colocan en el escaparate para venderlo como feminismo.


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domingo, 7 de junio de 2015

Acepta y calla







Ser feminista en la actualidad significa aceptar sin cuestionar un dogma. Una ideología cuasi religiosa basada en un conjunto de afirmaciones que no pueden ponerse en duda bajo ningún concepto. Una de ellas es que la Ley Integral de Violencia de Género es perfecta, y cuestionarla es una indignidad, por eso de que salva vidas y tal. No importa que los datos oficiales de violencia de género desmientan que salve vidas, contradiciendo su pretendida eficacia. Es la ley, y hay que respetarla. Curioso de un sector predominantemente de izquierda, que luego aplaude cuando Ada Colau llama a la desobediencia civil de las leyes que “considera” injustas. Señora Colau, la desobediencia civil es un recurso de quien no ejerce el poder político. Usted ejerce un cargo público electo por los ciudadanos, de manera que si una ley es injusta, tiene la responsabilidad política de intentar cambiarla o modificarla. Deje que desobedezcamos los ciudadanos, si no le importa.

El maltrato inverso o maltrato hembrista no existe. Si es que se da el hecho de que una mujer asesina a su pareja o expareja es sólo un hecho aislado. Déjenme decirle que en 2014 hubo once casos aislados. Por supuesto, en primero de adoctrinamiento de género (una asignatura troncal de los generistas) se enseña que ante un dato como el que he expuesto se recurre a las mujeres asesinadas por sus parejas. Sí, en el curso de ese mismo año fallecieron cincuenta y cuatro mujeres (casi cinco veces más) y eso, siguiendo la lógica generista, invalida las once víctimas masculinas. Díganle eso a los padres y hermanos de uno de esos once fallecidos. Díganle que la violencia de género nunca tiene por víctima al hombre. Que por la muerte de su hijo o hermano han fallecido cinco mujeres. Seguro que les agradece esa aportación cuando terminen de depositar los restos de ser querido y darle el último adiós.

El SAP (Síndrome de Alienación Parental) tampoco existe. Que es una filfa. Que flota, abstracto e impreciso, y carece de presencia en la tabla periódica. Para argumentar la inexistencia del SAP recurren de nuevo al dogma. El SAP no aparece en el DSM (el manual de diagnóstico más completo y prestigioso de la psiquiatría) y no lo acepta la OMS (Organización Mundial de la Salud). De nuevo el argumento de autoridad, que sólo es válido cuando no contradice la ideología. Les recuerdo que, hasta 1973, el DSM consideraba la homosexualidad y la transexualidad como un trastorno mental, y que la OMS las reconocía como tal hasta 1990. En definitiva, si las autoridades benefician el negocio es ley. Si no lo hace es una muestra más de hasta dónde llegan los tentáculos del patriarcado.



Los ideólogos de género tienen bula eclesiástica. Una patente de corso otorgadas por ellos mismos que les permite decir barbaridades, aunque luego ellos sean intransigentes con comentarios mucho menos ofensivos en su contra. Pueden decir cosas como lo hace para evitarse pagar la pensión alimenticia cuando un padre solicita la custodia compartida. Encubrir delitos (negar la existencia de denuncias falsas) o ser directamente cómplices de él (criticando la persecución de dicho delito). Imaginad si alguien dijera la mitad de las locuras que ellos se permiten decir. Debemos desmontar el chiringuito, que el verano ha sido demasiado largo ya.


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viernes, 5 de junio de 2015

Órdago a Diana Aller







Diana Aller es una convencida feminista. Convencida de la necesidad de la lucha feminista, de la existencia de un patriarcado que acecha agazapado esperando la más liviana señal de relajación en la beligerancia feminista para saltar sobre ellas y condenarlas de nuevo a la servidumbre machista. Me gustaría presentarte a algunas de las mujeres que pululan por mi blog. Sí, he dicho mujeres, no hombres con mal perder luego del triunfo feminista que celebras en tu último artículo. Mujeres que no están tan convencidas como tú sobre las bondades del feminismo actual. Mujeres víctimas de aquellas que dicen luchar por las mujeres y se arrogan la lucha contra la opresión.

Diana Aller me censuró un comentario que escribí en uno de sus artículos. Me dirigí a ella con el respeto debido, pero tomó la decisión de dejarlo allí, al otro lado del filtro de moderación de comentario, cual subsahariano al otro lado de la verja de Melilla. Decidió que no apareciera en su blog y tuvo todo el derecho del mundo a hacerlo. Al fin y al cabo es su blog. Su casa. Y deja entrar en ella a quien le apetece. A continuación transcribiré con la mayor literalidad posible el mensaje que le envié y que ella decidió condenar al limbo de internet, donde están los spam publicitarios y los mensajes que escuecen.

"Te recuerdo que tienes dos hijos varones. Presumiblemente serás abuela paterna algún día, y la política de “igualdad” que defiende los partidos políticos a los que apoyas podría hacer que vieses a tus futuros nietos menos que al cometa Halley."


Luego publicó un segundo mensaje que le envié, quejándome de que no publicara mi mensaje anterior. Este segundo mensaje si lo hizo público, pero el anterior lo dejó en el cajón de los calcetines perdidos.


"Ahora sé por qué eres tan "podemista" Compartes muchas cosas con el señor Iglesias, como una incoherencia en el discurso-acto. Don Pablo presumía de su talante de debate pero se ha negado a sentarse a debatir con algunas formaciones políticas; tú sueles publicar mensajes donde te critican y yo, escribiéndote con bastante respeto, me censuras (en tu entrada anterior). ¡Saludos!"


Diana Aller, eres madre de dos hijos varones muy jóvenes. Tal vez aún veas lejos el día en que te lleven la feliz noticia de que esperan ser padres pero, a veces, la Tierra gira más rápido de lo habitual y, cuando menos lo esperes, ese día estará pegando a tu puerta. Seguramente sepas que el cincuenta por ciento de los matrimonios acaban en divorcio. Teniendo dos hijos es más que probable que veas a uno de ellos acabar su matrimonio de manera amistosa o a tortas en un juzgado. Quiero que hagas un pequeño ejercicio de imaginación -eres escritora, así que no andarás escasa de ella- y pienses, por un momento, que uno de tus hijos se ha divorciado y su exmujer es una de esas acaparadoras, de las que dice no verás a tu hijo hasta que lo decida un juez y que, por supuesto, no le concederá la custodia compartida.

El juez le concederá la custodia monoparental y a tu hijo le tocará ver a tu nieto martes y jueves de cinco a siete. Ni tú ni yo somos abuelos, pero he oído decir que a un nieto se quiere tanto como a un hijo, así que piensa en el amor que le profesas hoy a tu hijo y trasládalo a nuestra particular fantasía. Imagina cómo te sientes ante el “justo” reparto de horas entre ambas familias. Imagina estar más pendiente del reloj que disfrutar de tu nieto. Imagina verlo más grande cada vez que tu hijo te visita de su mano, y más espabilado, y más hablador, y saber que te estás perdiendo sus primeros pasos en la vida. Imagina a tu nieto convertido en un hombrecito de doce años –una edad similar a la que tiene tu hijo hoy- y que adore a su familia materna mientras la paterna (incluyéndote a ti) le parezca prácticamente extraña.


No creas que te he transportado a los mundos de Tolkien. Es una realidad que viven miles de mujeres en estos momentos, y las encontrarás en abundancia entre mis lectores. Sólo tienes que pedirme que te presente a una y podrás hablar con ella. Tal vez, incluso, corras el riesgo de abrir los ojos, y ver que esa lucha feminista que tanto idealizas no sea tan inmaculada como crees. Seguramente no aceptarás esta “cita a ciegas” con alguna de esas mujeres de las que hablo. Tal vez no lo hagas porque no crees que esto te vaya a pasar a ti –aunque sería muy egoísta apoyar leyes injustas sólo porque creas que tienes pocas posibilidades de que te afecten a ti- o puede ser que tengas ese miedo a lo desconocido que todos sentimos alguna vez. De todos modos te lanzo ese órdago. Tú decides, Diana.    




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miércoles, 3 de junio de 2015

Prevenir antes que curar




En los medios de comunicación a veces vemos consejos a mujeres sobre cómo evitar a posibles maltratadores, y de esa manera puedan interrumpir a tiempo la relación. Me parece una estupenda campaña, porque se centra en una cosa que a menudo se infravalora; la prevención. Abandonar a un hombre que muestra señales inequívocas de persona controladora, posesiva o violenta en los inicios de una relación siempre es más fácil que hacerlo cuando se tienen quince años de matrimonio, dos hijos y una propiedad en común. Las campañas contra la violencia de género, no obstante, dan poca importancia a la prevención, y nos encontramos con un número sorprendentemente elevado de chicas adolescentes que consienten actitudes tóxicas porque tienen un concepto inmaduro e insano del amor y la relación en pareja. Pero claro, una correcta educación podría hacer descender el número de casos de violencia de género, y estaríamos jugando con el bolsillo de más de uno.
Sin embargo, este artículo está dedicado especialmente a los chicos que estén iniciando una relación en este momento. Si eres un hombre adulto y ya estás encomendado a San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas, porque estás divorciado y quieres ejercer una paternidad en igualdad de condiciones, o te has pasado el fin de semana en el calabozo porque tu exmujer, a la que no ves desde hace un mes, te ha denunciado por violencia de género, tal vez este artículo llegue un pelín tarde para ti. Aquí podrán leer algunos consejillos para detectar y prevenir situaciones como las anteriormente expuestas así que, al menos, espero que le sean útiles a cualquier muchacho joven (o madre/padre que tenga un chico en esas complicadas edades) que pase por aquí.

1. Si tu novia es extremadamente celosa, controla o quiere controlar tu móvil y redes sociales y te pide constantes explicaciones cuando te ausentas o no contestas a sus llamadas o mensajes, estate atento. Si utiliza apelativos como puta o robanovios para describir a cualquier amiga o conocida que tenga relación contigo es una muy mala señal.

2. Si en cualquier discusión tu novia le intenta dar siempre la vuelta para quedar como víctima, abre bien los ojos. Si es de insulto fácil pero, en cambio, cuando en un momento puntual le devuelves el insulto te acusa de maltratador o machista ¡huye!

3. Si es plenamente consciente de las ventajas que la ley ofrece a las mujeres y actúa como si tuviese bula papal o patente de corso, es una señal extremadamente grave. Si cree que es intocable por su condición cromosómica, y se jacta de su invulnerabilidad legal, es una señal seria de que en un futuro pueda emplear las herramientas que la ley le ofrece para buscarte un buen lío.

4. Si amenaza con denunciarte por cualquier discusión acalorada, no te lo pienses ni un segundo y pon pies en polvorosa. Sin duda, es la peor de todas las señales posibles.

5. Si tiene una actitud victimista y se siente o se comporta como una mujer maltratada sin tener ninguna razón para ello, pon tierra de por medio.

6. Si tu novia tiene un concepto de la maternidad extremadamente elevado en detrimento de la paternidad, si considera lógico que las mujeres divorciadas tengan la custodia de los hijos y no concibe o le parece extraño que un hombre pueda ejercer la paternidad en igualdad de condiciones, cuidado. Si además es incapaz de atender a razones cuando le discrepan ese pensamiento, aunque sea ofreciéndole otro punto de vista, argumentos lógicos o pruebas de lo conveniente de la custodia compartida, más vale que te replantees eso de tener una relación seria con esa mujer.

Si te has sentido identificado con algún punto de los arriba expuestos (o más de uno) corta la relación. Si esto enfurece a la chica y sufres amenazas o acoso, aquí tienes algunos consejillos para evitar que pueda utilizar la descompensada ley a su favor.

1. Interrumpe todo contacto físico con tu novia tiempo antes de cortar la relación. Si después de esto sufres acoso o amenazas, no dudes en denunciar.

2. Conserva todas las conversaciones de WhatsApp o mensajes que dejen en evidencia su comportamiento tóxico, celoso y/o agresivo para denunciarla (ella no necesitará pruebas pero tú sí).

3. Si tus amigos han sido testigos de algún hecho pide su ayuda. Contacta con los ex de tu pareja y averigua si ellos han sufrido situaciones similares.


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