miércoles, 29 de abril de 2015

Denúnciale… por si acaso







Dos chicas adolescentes y sobreactuadas conversan sobre el novio de una de ellas. El novio (hemos de presumir que se trata de otro chico adolescente de unos quince o dieciséis años) no para de enviarle mensajes queriendo saber constantemente donde está su novia. La chica se queja de que es muy celoso y lo decide todo por ella. La amiga, preocupada, rememora una ocasión en que anduvo girando sobre sí misma mientras caía una lluvia torrencial y, de algún modo, lo relaciona con el novio celoso de la chica. Le recomienda que lo deje.
Parece una buena amiga. Es un consejo sensato. Cuando alguien tiene una pareja tóxica, celosa y posesiva, lo más cuerdo es cortar la relación y adiós, muy buenas. Hasta ahí todo bien. Todo lógico. Una medida proporcionada a un problema concreto. Pero en un giro dramático de los acontecimientos, y no contenta con que la chica deje a su novio (cosa que, como he dicho antes, es una decisión sensata), la amiga le recomienda que lo denuncie al 016 por violencia de género. Tócate los cojones. En ningún momento se menciona que el novio de la chica le haya golpeado en alguna ocasión, o que la haya amenazado, insultado, puesto en ridículo frente a los demás, o que haya menoscabado su autoestima acomplejándola por su aspecto físico, o haciéndole sentir que no vale nada. Tampoco parece que haya sido presionada o chantajeada para que acceda a proposiciones sexuales. El único “delito” que comete el chico (vuelvo a recalcar que presumiblemente rondará la misma edad que la chica, unos quince o dieciséis años), es ser celoso y posesivo. Todo el mundo sabe que no existen novias celosas y posesivas, por supuesto.
La amiga pasa de dar un consejo sensato “déjale” a (como dirían los americanos) matar una mosca a cañonazos “denúnciale por malos tratos”. Y esas dos pequeñas hijas de puta se funden en un abrazo tierno de complicidad criminal. ¿Era realmente necesario hacer leña del árbol caído? ¿Se merecía ese chaval ser denunciado por maltrato? ¿No era suficiente con dejarlo? Alguien podría pensar, si ese chaval es tan celoso y posesivo, igual no basta con cortar la relación. ¿Y si no se lo toma muy bien y comienza a acosar a la chica? En ese caso si estaría justificado denunciarle al 016 pero, ¿hacerlo antes? ¿De qué coño se trata entonces? ¿Denuncia a tu pareja de forma preventiva por si no se toma bien que le dejes? Reflexionemos un poco sobre ello.
Lo que asusta de ese diabólico anuncio recaudador es lo mucho que baja el listón para seguir engrosando la lista de denuncias. Si vemos spots de otras campañas de violencia de género, recordaremos a actrices con el ojo amoratado e hinchado de una yoya, animando a las mujeres maltratadas a denunciar (lo que es muy lógico). ¿Pero qué coño es esto? ¿Denuncia a tu novio quinceañero porque te funde a WhatsApps? ¿Seguirá bajándose el listón de lo que se considera violencia de género? Ya no es que las feministas radicales tengan la piel muy fina, ya es que es microscópica. Este anuncio no hace ningún bien a nadie. Es echar gasolina a un problema para seguir alimentando la industria. De aquí a ver filas de adolescentes con granos fichando en la comisaría hay un paso…



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lunes, 27 de abril de 2015

La solución que se descartó








Tengo la receta para que el mundo sea perfecto. Es muy sencilla en la teoría, aunque igual no es tan sencilla llevarla a la práctica. No habría corrupción política, ni neo-colonialismo, ni abusos de poder, ni esa lacra de la industria de género. Muchos se preguntarán qué mosca le ha picado a este iluminado, que dice haber descubierto la panacea de este mundo viejo y achacoso y, si es cierto, que hace escribiendo en un blog pudiendo estar en la Casa Blanca. No hace falta haber obtenido un doctorado en economía, en realidad. De hecho, ni siquiera hace falta ser muy listo para dar con la solución. Hace falta, simplemente, tener una buena capacidad analítica. ¿Cuál es el origen de la Ley Integral de Violencia de Género? El dinero, por supuesto. Subvenciones, pensiones, puestos de trabajo en juzgados especializados, ministerios de igualdad, etc. Pero el dinero no es sólo el origen de los problemas relacionados con la LIVG, sino de todos los males que nos lastra.
Del mismo modo que para Tomás de Aquino, Dios es el principio de todo, el dinero hace tiempo que está detrás de “Dios”. Sobrevuela el Vaticano, compra la lujosa estancia de “retiro espiritual” de 300 m2 del monseñor Rouco Varela e, incluso, se acumula en cuentas suizas de las Hermanas de San José de Gerona, según la lista Falciani. El dinero es Dios. La única deidad a la que rezan cristianos, y musulmanes. Creyentes y ateos. Hombres y mujeres. Todos pecan de idólatras. El dinero salva vidas y las arruina. Compra amigos, y amores, y votos. La señora Merkel cambió nuestra Constitución con una simple llamada de teléfono a nuestro presidente Rajoy sólo porque tiene dinero. Si tienes dinero eres más guapo, más divertido, un triunfador. Si el pobre es friki, el rico es excéntrico. Si el pobre es feo, el rico es interesante. El dinero infla egos, corrompe conciencias, silencia verdades.
¿La solución podría ser la abolición del dinero? En realidad no. Volveríamos a la economía de trueque, por lo que el que tuviese más gallinas, o más especias, o más alhajas, sería rico. Y el rico haría las leyes, y tendría privilegios, y la cosa seguiría igual o peor. ¿El comunismo puede ser la clave? En la teoría sí, pero todos sabemos que llevado a la práctica es aún peor. El comunismo abole las clases sociales, pero quienes administran el dinero y las propiedades terminan constituyendo una casta de privilegiados. ¿Alguien se imagina a Maduro sin papel higiénico? ¿O a Castro prescindir de la cena?
La solución no es tan drástica. El mundo sería perfecto si, los que gobiernan, no pudieran cobrar más que una cantidad razonable de dinero. Un especie de salario máximo. Imaginad que los diputados no cobraran los ochenta mil euros que se embolsan al año. Imaginad que no hay dietas, ni complementos. Imaginad que al acabar su carrera política no pudieran acabar en el consejo de administración de Endesa, o Iberdrola, o Gas Natural. En definitiva; imaginad que ser político no fuera sinónimo de promoción laboral, ni de enriquecimiento.
¿De verdad creéis que los buitres estarían interesados en un trabajo en el que no van a hacerse de oro? ¿Cuánto tiempo tardaría esa pandilla de sanguijuelas con corbata en abandonar ese trabajo al que se dedicaron por una “altruista” vocación de servicio público? ¿Cuánto tardaría esos puestos vacantes en ser ocupados por personas que no buscan el enriquecimiento personal, básicamente porque saben que no van a enriquecerse dedicando sus vidas a los demás? Gente honrada, que redactarían leyes honestas. Leyes que no amnistiaran a los que se ríen de eso de “Hacienda somos todos”. Que no alargarían los procesos judiciales de los corruptos en un sinfín de aplazamientos y apelaciones. ¿Alguien cree que el honorabilísimo Puyol vivirá para ver la sentencia del juez? Y, por supuesto, no habría leyes absurdas como la LIVG, de la que se alimentan cientos de parásitos que ya han descartado la idea de trabajar para llenar la nevera.
Como veis, una medida simple y sencilla en la teoría, aunque no tanto en la práctica porque, ¿quién es el que les convence de que se bajen el sueldo?



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sábado, 25 de abril de 2015

Estos son mis principios, pero si no les gusta tengo otros











Hay gente que tiene doble moral. Normalmente esta tiene forma de embudo, siendo la parte estrecha la que proyectan para los demás, y la parte más ancha la que se orientan hacia ellos mismos. Como analiza Rafael Cerro en un genial artículo, López Aguilar es un ejemplo de doble moral. El mismo tipo que acuñó la famosa frase “las denuncias falsas son un coste asumible” denunció públicamente estar sufriendo un calvario al ser víctima de una supuesta denuncia falsa. El redactor de la nefasta Ley Integral de Violencia de Género, sin embargo, no se vio afectado por su propia ley. No pasó las 48 o 72 horas preventivas en un calabozo como el resto de los mortales. No será acusado en un juzgado de violencia de género como el resto de los mortales. En definitiva, cuando la redactó, lo hizo pensando en los más de veintidós millones de hombres de este país… excepto en él mismo.

No es el único caso de doble moral. Las feministas, que con tanta pasión y entrega luchan por las mujeres, se olvidaron de hacerlo por la mujer de López Aguilar. De repente, se convirtieron en defensoras de la presunción de inocencia del acusado (cuando la LIVG ignora ese principio fundamental) y ninguna de nuestras maravillosas asociaciones feministas salía en defensa de esa mujer cuando López Aguilar la acusaba de irresponsable, desequilibrada y de querer aprovecharse de la LIVG para sacar ventaja en el proceso de divorcio. Hagamos un pequeño ejercicio de imaginación. Sustituid el nombre de López Aguilar por el de otro político. Por ejemplo, Ruiz Gallardón. ¿Alguien cree que las feministas habrían actuado con la misma humanidad y prudencia que con López Aguilar?

La doble moral llega a extremos absurdos con una socialista que apuntó en Twitter “valga una noche en el calabozo de un hombre por tantas mujeres asesinadas”. 






Yo le respondería a esa intelectual del siglo XXI, “valga una noche en el calabozo de un político por tantos prevaricadores, evasores y defraudadores”. Pero claro, son casos distintos, ¿verdad? Porque ese es otro caso flagrante de doble rasero; las estadísticas.

Pedro Sánchez, líder del PSOE, respondía en el programa de televisión Planeta Calleja que la corrupción no era generalizada en la política, sino que se trataba de unas cuantas manzanas podridas que menoscababa la imagen del resto de políticos. Actualmente hay hasta ochenta y cinco socialistas inmersos en procesos judiciales por corrupción que siguen en sus cargos. Según el III Informe Internacional Violencia Contra la Mujer en las Relaciones de Pareja, del Instituto para el Estudio de la Violencia del Centro Reina Sofía, alrededor de 2,8 mujeres por cada millón mueren en España a manos de sus parejas o exparejas. Podemos aventurarnos a deducir que 2,8 hombres por cada millón son asesinos. Que me quede claro, Pedro Sánchez, usted me dice que estamos ante una situación crítica si menos de tres hombres de cada millón que vivimos en este país asesina a sus parejas pero, que haya ochenta y cinco socialistas que ocupan actualmente cargos públicos son sólo un puñado de manzanas podridas. ¿Menos de tres asesinos de cada millón justifica violaciones de derechos recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos pero ochenta y cinco cargos públicos de su partido imputados por corrupción son sólo un par de manzanas podridas? No he estudiado estadística, pero perdone si hay algo que no me cuadra mucho.


Amigos y amigas, tener doble moral es exactamente igual que no tener ninguna. 







Heil Macarena. Lo que silencian los medios AQUÍ




jueves, 23 de abril de 2015

Madres encorajadas




(Envenenó hasta la muerte a su marido y a sus hijos)



Una madre lleva a su bebé al hospital donde ingresa luego de un accidente doméstico. Allí, el personal sanitario detecta lesiones que corresponden más a una agresión que a una caída accidental. El niño pasa a estar bajo la tutela del estado y a la progenitora se le imputan cargos por malos tratos. Esta sería una noticia “estándar” de mala madre. No es ningún caso concreto, pero lo hemos oído muchas veces mientras desayunamos. Sólo cambia el lugar donde se produce. Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla…
En realidad (y por suerte), este tipo de casos son muy poco frecuentes. Un porcentaje muy pequeño de madres fracturan huesos a sus bebés, o apaga cigarrillos en su piel. Hay otro tipo de malas madres, sin embargo, que pasan más desapercibido. Ellas no salen en la tele. No las vemos esposadas, mientras un miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado las introduce en un coche de policía. Pero son muy frecuentes. Son tus vecinas, tus compañeras de trabajo, tus familiares. Serían incapaces de golpear a sus hijos, de fracturarles un hueso o apagar un cigarrillo como lo haría una mala madre. No obstante, son malas madres.
Son las que dicen no vas a ver a tu hijo hasta que un juez lo decida. No están incumpliendo la ley pero, ¿desde cuándo ley es sinónimo de justicia? Son las que inventan algún compromiso para no entregar el hijo a su padre. Son las que se resisten a la custodia compartida, arrogándose el derecho de saber qué es lo mejor para el niño, y lo mejor para el niño es que pase el menor tiempo posible con su padre porque se acostó con la niñata de la oficina. Por supuesto no lo dirán nunca. Lo que pasa en el seno del matrimonio no tiene nada que ver con nuestro hijo, dicen. Pero la realidad es que estas madres encorajadas son incapaces de separar los conceptos marido y padre. Están dolidas, rabiosas y quieren morder porque leyó una conversación de WhatsApp en la que sus parejas tenían una actitud cariñosa con una tipa de la que, hasta hace poco, desconocían su existencia. Deciden que se las va a pagar todas juntas y así es como lo hacen.
Amparadas en la ley, hacen de psicólogas infantiles para determinar que lo mejor para el niño es que permanezcan junto a ellas, y que sus padres pasen a verlos de seis a ocho, martes y jueves. No importa que no sean psicólogas, psicopedagogas o, simplemente, hayan terminado COU. Saben qué es lo mejor para el niño. Es como un sexto sentido. Un sentido maternal que sólo ellas poseen. Por supuesto, no hay razones ocultas. Sólo puro altruismo por el bienestar del pequeño. No han tenido en cuenta que el padre le pusiese los cuernos aquella nochevieja que se enredó con unos amigotes, o que se acabara la magia y, simplemente, decidiera dar por terminada la relación. Lo hacen sólo porque es lo mejor para el niño.
Las madres encorajadas castigan al padre con no ver a su hijo porque tardó más de la cuenta en ingresar el cheque mensual. Porque sí, el sueldo Nescafé tampoco es la razón por la que se niegan a conceder la custodia compartida. De hecho, suelen esgrimir como argumento que los padres solicitan la compartida para escaquearse de pagar pensiones alimenticias, sin ser conscientes que se descubren cada vez que lo dicen, pues ese mismo argumento vuelve contra ellas como una goma que estiran demasiado. Por esa misma regla de tres, ¿no será que ellas no conceden la compartida porque quieren esa pensión alimenticia?
Madres que arrojan a sus bebés a contenedores pueden impactarnos cuando lo vemos en el desayuno, pero son casos aislados. Como son casos aislados los tipos que asesinan a sus mujeres, aunque desde el feminismo nos quieran hacer creer que es un mal epidémico. Sin embargo, las madres encorajadas son muy frecuentes. Seguro que conoces a alguna. Seguro que has oído hablar de ellas. Están ahí fuera, caminando como personas normales. Ten cuidado.


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martes, 21 de abril de 2015

Soy feminista









Soy feminista porque considero que la mujer ha estado subordinada al género masculino desde hace miles de años. No importa que en la actualidad la mujer pueda votar, decidir qué carrera estudiar, administrar bienes y propiedades, divorciarse, abortar, enviar a la cárcel a cualquier hombre sólo con nuestro testimonio… De alguna manera seguimos supeditadas al poder patriarcal imperante. No lo digo yo, lo dicen otras feministas a las que admiro por sus impresionantes logros tales como criminalizar el piropo o condenar la depilación porque promueve un modelo estético que el patriarcado utiliza para controlarnos. Da igual que ahora los tíos se depilen casi más que nosotras mismas.
Porque esa es la manera que tiene el patriarcado de controlarnos; despojándonos de nuestro propio cuerpo, convirtiéndonos en objetos sexuales. Les envidio. Ellos no sienten ninguna presión social para ajustarse a ningún canon de belleza imperante. No les preocupa la caída del pelo. No están pendientes de la báscula. No van al gimnasio. Ellos no son objetos sexuales. Las chicas jóvenes adoran a Mario Casas por su carisma e inteligencia. En ninguna de sus películas o series de televisión se le cosifica despojándole de su camiseta, para convertirlo en el objeto de deseo de un puñado de púberes supra-hormonadas.






Qué fácil lo tienen ellos. Brad Pitt, Chris Hemsworth o el Miguel Ángel Silvestre ese. Todos ellos han triunfado gracias únicamente a su talento, y no a su físico. Ninguno de ellos están sometidos a torturas de gimnasio, dietas y a saber que más para ajustarse a los cánones estéticos que impone el patriarcado. No como Scarlett Johansson, que ha triunfado en Hollywood sólo por ser una rubia tonta con un par de tetas. O esas top-models como la Bündchen o la Rafaelli, que se someten al yugo de la cosificación sexual sólo porque cobran cinco veces más que sus colegas varones por hacer el mismo trabajo.
Soy feminista aunque no conozca a Clara Campoamor, Emma Goldman o Alicia Moreau De Justo. Soy feminista aunque no conozca la verdadera historia del feminismo. Aunque no me suene mucho eso de la Primera Ola o la Segunda Ola. Soy feminista porque me siento oprimida por este patriarcado, aunque no dudaré en mantener una actitud belicosa y agresiva con cualquiera que se interponga en mi camino. Me imagino que mis camaradas oprimidas en Afganistán tampoco dudan en atacar, insultar e incluso amenazar a sus opresores, como lo hago yo.
No soy feminista porque tenga algún tipo de resentimiento contra los hombres. Ni porque sea ciclotímica, tenga problemas de control de la ira o tendencia natural al extremismo. No pertenezco a una asociación feminista porque tenga un vacío existencial que deba cubrir perteneciendo a un grupo sectario, como hacen los chicos que se unen a los Latin Kings. No somos un grupo violento. ¿Las consignas machete al machote, no quiero tu piropo, quiero que te mueras o ante la duda, tú la viuda? Yo no sé dónde ves la violencia. ¿Qué me dices de las mujeres asesinadas cada año por sus parejas? Porque sí, la primera regla del manual de la buena feminista consiste en dejar a un lado el razonamiento lógico y utilizar la demagogia. Las mujeres asesinadas son nuestra arma arrojadiza principal. Si alguna vez me da por debatir contra uno de esos machirulos del patriarcado y me quedo sin argumentos, recurriré a ellas para salir airosa. Da igual si la otra parte no ha cuestionado sus muertes. No importa si no viene a cuento. Como me pongan contra las cuerdas diré ¿acaso no mueren cada año decenas de mujeres?

Soy feminista y sólo converso con feministas, leo a feministas, y me relaciono con feministas. Quiero la igualdad, y la clave para ello es la segregación. Ustedes a un lado y nosotras a otro. Por eso nos dedicamos a crear tensión y alarma social. Oye, no es nada malo segregar. Muchos lo han hecho a lo largo de la historia. El Ku Klux Klan también lo predicaban. ¡Y no nos llames feminazi!

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domingo, 19 de abril de 2015

¡Gibraltar inglés!





Hace unas semanas, el pequeño territorio colonial inglés de Gibraltar nos despertaba con una trágica noticia; una familia entera había sido hallada muerta en su propia casa, con evidentes signos de violencia. Tras el peritaje inicial la policía sospechó que se trataba de violencia doméstica y, en el PSOE (el cuartel general del feminismo), saltaron las alarmas. Otro asesino machista que acababa con la vida de su mujer e hijas y luego hacía lo propio con el mismo cuchillo. Ya sabéis, machismo mata y todo lo demás. Por supuesto, contaron dicho crimen para engrosar sus estadísticas, obviando el hecho de que la mujer hallada muerta era de nacionalidad cubana y había fallecido en territorio de Reino Unido. Desde hace años he dejado de exigir demasiado a los políticos pero, al menos, deberían conocer los límites del territorio donde gobiernan por muchas reivindicaciones históricas que tengamos sobre la roca…

Pero, ¡sorpresa! Cuando se concluye la investigación, la policía gibraltareña (que se habían traído un par de expertos directamente desde Reino Unido) revela que fue ella quien acabó con la vida de sus propias hijas y de su pareja, que trató de proteger a las niñas de su propia madre. Luego se quitaba la vida. De repente, Gibraltar volvía a ser territorio extranjero. ¿Recuerdas el tratado de Utrecht? Pues eso. ¡Gibraltar inglés!
El PSOE, que no sólo había tenido la desvergüenza de pronunciarse sobre un caso antes de concluir la investigación oficial, sacando conclusiones interesadas y muy prematuras, luego ni siquiera tuvo la decencia mínima que se requiere para pedir disculpas. Disculpas para la familia de la víctima acusada por el PSOE de matar a dos niñas cuando trataba justamente de protegerlas. Porque sí, imagino que ese hombre tendría padres, hermanos, amigos… Gente quizás no muy acostumbrada a la clase política nefasta, dañina e inepta de este país, y que tuvieron sobradas razones para sentirse insultados. No es nuevo en el PSOE, por supuesto, señalar con el dedo y condenar antes de tiempo (incluso creo que hicieron una ley sobre eso), y tampoco lo es el no rectificar cuando se mete la pata, por muy hondo que llegue.

Este artículo no lo leerá ninguno de esos redactores de la LIVG, ni ninguna de esas feministas que la defienden, y si por casualidad llegara a ellos, no les afectaría lo más mínimo. No se les movería el tupé o los cabellos enlacados. No se les borraría esa sonrisa desdeñosa, pagados de sí mismo, encantados de conocerse y creerse superior a los demás. No tienen el mínimo sentido de la moral y la decencia que se requiere para ello. Dormirían a pierna suelta cada noche, como llevan haciendo desde 2004, sin importarle en absoluto el dolor que hay detrás de las leyes que aprueban en el congreso, muy a menudo en contra de la mayoría de la población a la que dicen servir. A veces envidio esa capacidad para hacer el mal y no sentirse luego fatal por ello (como cuando nos devuelven mal el cambio, nos quedamos con un euro que no nos pertenece y lo ocultamos como un secreto vergonzoso). Pero luego pienso que son minusválidos emocionales y ya no les envidio tanto.

Porque sí, son seres carentes de empatía, insensibles al dolor ajeno, psicópatas emocionales. Seres miserables que sólo dejan una huella tóxica en su paso por este mundo. Cuando mueran (por supuesto en una clínica privada con las mayores atenciones médicas que el dinero que han robado pueda comprar) no habrán dejado más que cadáveres a lo largo de sus mezquinas existencias. Inescrupulosos, incompetentes, ambiciosos sin talento, entraron en la política para vivir una vida de lujos y excesos que por su ausencia de inteligencia y habilidades no les corresponde. Ambiciones mezquinas que han colocado a lo peorcito de la sociedad en el poder. ¿Vocación de servicio público? Son buitres de carroña que dedican el cien por cien de su escaso intelecto para llenarse la cartera mientras están sentados en el congreso, o en el parlamento, o en Moncloa.
Pero, para una vez que me pongo a repartir hostias, también te van a caer algunas a ti, querido lector. Desde el cariño que te profeso, por supuesto. Te las mereces por votar siempre a los mismos saqueadores. Por no protestar cuando recortan tus derechos pero sí cuando el árbitro no ve el penalti que le hacen a Cristiano Ronaldo. Por anestesiarte cada día delante del televisor, viendo programas cada vez más estúpidos, que adormecen tus neuronas como si te metieras un chute de morfina. Por tu falta de inquietudes intelectuales. Por no leer más que el Marca o el Pronto, y convertirte en un tipo simple y más fácil de manipular. Por creerte que los culpables de todo son los inmigrantes que nos quitan el trabajo, o nosotros mismo, que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Por no tener la lucidez suficiente para darte cuenta de lo que ocurre. Por tu ilimitada capacidad para tragar mierda, y luego pedir postre. Por dar un golpe en la barra del bar y decir todos son chorizos pero no tener el espíritu de intentar hacer algo por remediarlo. 

¡Saludos!







viernes, 17 de abril de 2015

Un mundo distópico





Hagamos un ejercicio de creatividad. Imaginemos un mundo distópico en el que, a raíz del atentado del 11 M, el gobierno aprueba la Ley Integral de Violencia Yihadista y se crean asociaciones de ayuda a españoles víctimas de violencia árabe subvencionados por el gobierno. En virtud de la LIVY, una denuncia contra cualquier árabe por parte de un ciudadano español envía al denunciado a prisión preventiva durante 72 horas. No importa que el español no aporte ninguna grabación, ni prueba fotográfica o de vídeo, ni testigos, ni ninguna otra evidencia. El mero hecho de que el denunciante sea español es suficiente para enviar a prisión preventiva al árabe denunciado, incluso si la denuncia incurre en contradicciones graves.

La asociación de ayuda a españoles víctimas de violencia árabe se beneficia de subvenciones de acuerdo al número de víctimas a las que preste ayuda así que, ¿quién puede asegurar que no admita a falsas víctimas con tal de engrosar la cantidad de ayudas? El árabe denunciado y encarcelado sin pruebas en su contra pasa luego a manos de un juzgado especial (ellos no son juzgados en tribunales normales, como los españoles). En el juicio, la acusación no tendrá que demostrar su pertenencia a una célula yihadista, sino que será él acusado quien tendrá que demostrar que no es terrorista, violando su derecho a la presunción de inocencia, recogido en el artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Aunque el árabe demuestre que no pertenece a una organización terrorista y denuncie a quien lo acusó, lo más probable que es que dicha denuncia ni siquiera sea admitida a trámite. De esta forma, y pese a haber demostrado su inocencia, no podrá perseguir al falso acusador, que no recibirá ningún tipo de sanción. Y aún habrá defensores de la LIVY que dirán que sólo el 0,01 por ciento de las denuncias a árabes son falsas, obviando el “pequeño detallito” de que el 0,01 por ciento es la cifra investigada, que sólo es una minúscula fracción del total.

Según la LIVY, se aplican penas distintas para mismos delitos en función de si es un español o un árabe el que lo perpetra. Así, una amenaza proferida por un español hacia un árabe es considerada una falta, y acarrea una sanción menor, pero si la misma amenaza es emitida por un árabe hacia un español, la justicia lo castigará como un delito (y no una falta) arrastrando un correctivo mucho mayor.

Cualquiera pensaría que todo eso es un horror. Que es una ley islamofóbica, racista, xenofóbica… Imagino a toda la sociedad (y, en especial, a la izquierda) llevándose las manos a la cabeza, y rasgándose las vestiduras ante tamaña injusticia, ante tal atropello de los derechos del pueblo árabe. Pues bien, por suerte, esto sólo es un ejercicio de imaginación. No existe la Ley Integral de Violencia Yihadista. Nada de lo que he dicho se da en la vida real. Ahora bien, volved a leer el artículo desde el principio sustituyendo árabe por hombre, y español por mujer, y ya no estaremos hablando de una sociedad distópica, sino de una realidad vigente.

Incluso no he mencionado otras injusticias que sí comete la real LIVG y que no comete la ficticia LIVY. Un padre que hubiese solicitado la custodia compartida no tiene posibilidades de obtenerla, no importa si sólo se trata de una acusación, sin pruebas ni sentencia firme. Un posible aliciente para acusar de violencia de género en un divorcio que se precipita hacia un contencioso. Esto no es Blade Runner, ni Minority Report. Esto es España. 


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¡Saludos!



miércoles, 15 de abril de 2015

Los señores de la guerra






Que la Ley Integral de Violencia de Género suprime derechos humanos (recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y ratificado por España, paradójicamente) es un hecho. Pero alguien (no muy ducho en leyes) podría pensar que es una ley necesaria, dado el terrible número de mujeres asesinadas por sus parejas cada año. Un goteo incesante de mujeres desaparecidas en un genocidio machista que justificaría “un par” de violaciones de los derechos humanos. Dichas violación de derechos se consideraría un mal necesario. Un coste asumible, que diría el Palanganas. En 2014 fallecían asesinadas por sus parejas cincuenta y cuatro mujeres. Una cifra terrible pero, ¿justifica una medida segregacionista, discriminatoria e injusta? En realidad, ninguna cifra de víctimas, por elevada que sea, justifica tal atropello de derechos fundamentales, pero concretamente esta, aún menos. ¿Por qué?
Según datos del Observatorio de Violencia, en España se registra una media cercana a los 2,8 homicidios machistas por cada millón de mujeres mayores de catorce años. ¡Menos que en países como Austria (9,4), Finlandia (9,3), EEUU (8,4), nuestra vecina Francia (5,2), Reino Unido (4,2) o Noruega e Italia (3,7)! Este dato sitúa a España en el puesto 24 de 35 países analizados según el III Informe Internacional Violencia Contra la Mujer en las Relaciones de Pareja, realizado por el Instituto Universitario para el Estudio de la Violencia del Centro Reina Sofía.
¿Es un problema alarmante? Claro que lo es. Como lo es el número de personas que pierden la vida en accidentes provocados por conductores ebrios o bajo los efectos de la cocaína pero, ¿se ha creado leyes específicas para castigar a estos descerebrados al volante que arruinan tantas vidas (más que la violencia de género) cada año? Pues no, y mucho menos leyes que afecten a conductores que siempre han respetado las normas de circulación.
Muchos os preguntaréis, si la violencia de género en España no es mayor que en otros países de Europa (de hecho, según el estudio antes citado, es menor), ¿por qué muchas personas parecen interesadas en hacernos creer que la situación es tan terrible como para justificar medidas tan extremas y anticonstitucionales como la LIVG? ¿Por qué hay gente que crean alarma social constantemente? Para intentar dar respuesta a esta compleja pregunta haré una pequeña analogía.
La guerra es la expresión de fracaso más absoluto en el marco de las relaciones humanas. No importa si es un conflicto armado entre dos naciones, o la encarnizada lucha entre personas cuyo matrimonio acaba con una demanda de divorcio contencioso. Cualquier tipo de guerra es un fracaso de la razón y la justicia y, por tanto, campo abonado para el odio y el egoísmo. Y cuando el río está revuelto, muchos se dedican a pescar en él. Siempre hay “emprendedores” que descubren la manera de obtener beneficios en un conflicto.
En un conflicto armado próspera la industria armamentística, se incrementa la producción de armas, municiones y enseres para alimentar la maquinaria de guerra. Detrás de esa producción hay cientos de empresarios y obreros que pueden llenar sus neveras gracias a los magnos beneficios que esto provoca. Se puede decir, por tanto, que una guerra (del tipo que sea) perjudica a la mayor parte de los implicados en ella, pero beneficia a una nutrida minoría que ha descubierto el negocio que hay detrás.
En cualquier forma de conflicto existe gente que encuentra la forma de convertirlo en un negocio. ¿A caso creéis que, entre los catalanes y los demás españoles de a pie, existe esa tensión y belicosidad que vemos en los hemiciclos y en las tertulias televisivas? La cuestión catalana es alimentada de forma interesada por personas interesadas en que exista esa tensión. Los políticos para conseguir votos. Los periodistas para vender periódicos. El andaluz que visita Cataluña, como el catalán que visita Andalucía (por ejemplo), descubre que todos esos conflictos regionales son completamente artificiales e interesados. La realidad es que la gente normal no odia a alguien por ser catalán o por ser de otra parte de España.
¿Y creéis de verdad que la lucha contra el patriarcado se libra de esa lacra de sanguijuelas y parásitos que han encontrado el beneficio en el conflicto de género?
Juzgados de violencia de género, puestos de trabajo en asociaciones e institutos de la Mujer, subvenciones a asociaciones, más puestos de trabajo en diputaciones y ministerios de Igualdad, pisos tutelados… Como veis, hay muchos interesados en el conflicto de género. Muchas personas que ganan sus cuartos en esta “guerra”. Y a todos ellos les conviene crear una alarma (una “guerra artificial”) para justificar que son necesarios y seguir chupando de la olla. 

¡Saludos!






lunes, 13 de abril de 2015

Test para saber si eres femitalibán/mangina




¿Eres femitalibán o mangina? ¡El test definitivo!



1. Creo que la situación actual entre hombres y mujeres es:

A. Hay igualdad. Quizás quedan algunos imbéciles, pero nada que no pueda cambiar con un poco de trabajo entre todos y todas.
B. Hay mucha desigualdad. Lo veo en los medios de comunicación todos los días, y no creo que la televisión y los periódicos mientan, ¿no?
C. La situación no está tan mal, pero si creo un poco de alarma social igual pueda conseguir algunos euritos. Soy todo un emprendedor.
D. La desigualdad es lacerante. Machismo, micromachismo, posmachismo, terrorismo machista. Si nos descuidamos esto es Afganistán.

2. Pertenezco o simpatizo con asociaciones feministas porque:

A. No pertenezco ni simpatizo con ninguna asociación feminista.
B. Porque soy ingenuo/a y creo que dichas asociaciones comparten mi deseo de una igualdad de género.
C.  Porque busco la igualdad de género pero con leyes que nos discriminen positivamente. No lo repito porque me entra la risa tonta.
D. Hemos estado supeditadas al poder del patriarcado. Lo justo es que se inviertan las tornas.

3. Toda la información de que dispongo es:

A. Intento leer todo tipo de artículos (a favor y en contra de cualquier cuestión) para así tener una visión global y lo más objetiva posible.
B. Escucho opiniones discrepantes aunque con ciertas reservas.
C. Objetivamente igual no tenemos la razón, pero las letras del Audi no se pagan con “objetividad”.
D. Tenemos la razón, ¿para qué molestarse en leer artículos, datos y estadísticas que de seguro son falsos o están manipulados?

4. Cuando alguien discrepa de mi punto de vista:

A. Defiendo mi punto de vista con argumentos, y si no los tengo, es porque quizás ellos tengan la razón.
B. Defiendo mi punto de vista con argumentos, pero soy desconfiado/a por naturaleza y mis rivales tal vez usen trampas retóricas.
C. Defiendo mi punto de vista usando alguna que otra trampilla. Total, una mentira piadosa no hace daño.
D. Suelto mi discurso programado, normalmente con la vena del cuello inflamada, pero bloqueo a mis rivales de Twitter/Facebook antes de que puedan replicar.

5. Si considero que mi oponente no tiene la razón:

A. El debate no conduce a ninguna parte y nuestras posturas son irreconciliables.
B. Interrumpo el debate de inmediato. De todas formas no vamos a llegar a una conclusión.
C. Intento desacreditarlo o dejarlo mal con sutileza.
D. Lo insulto o amenazo. Estoy oprimido/a por el patriarcado pero no dudaré en insultar, denigrar o desearle una muerte dolorosa (y merecida, claro) a quien discrepe.

Resultados:

Las respuestas se puntúan del siguiente modo:

A. 0 puntos.
B. 1 puntos.
C. 2 puntos.
D. 3 puntos.



De 0 a 4 puntos. Dos dedos de frente.

Crees que la información es poder. Aborreces el dogmatismo y no envías a la hoguera ninguna fuente de información ya que estás convencido/a que, si lees y estudias ambas posturas, luego podrás tener una opinión sólida, fundada y bien documentada. Eres serio/a, metódico/a y objetivo/a. No te dejas convencer por nadie, ya que tienes desarrollado el pensamiento crítico y el sentido común, las dos armas más eficaces para combatir el fanatismo, la demagogia y las trampas retóricas.   

De 5 a 8 puntos. Bienintencionado pero desinformado.

No eres fanático/a, ni malintencionado/a, pero estás desinformado/a. Crees a pies juntillas lo que dice el telediario sin cuestionar que tal vez no dé voz a todas las partes. Tu opinión, aunque tenga mucho sentido común, no está todo lo formada que debería, y esa falta de información puede jugarte malas pasadas. Vas por buen camino, pero debes profundizar en el tema para no pillarte los dedos.

De 9 a 12 puntos. Eres Miguel Lorente.

No eres fanático/a, aunque a veces lo parezcas. De hecho, eres mucho peor que un fanático/a, porque eres consciente de que mientes, falseas y manipulas datos y estadísticas. No defiendes tus principios porque creas en ellos (de hecho, no los tienes), sino porque has visto que se puede sacar tajada de tu postura. Defender a la mujer no es el fin último de tus esfuerzos, sino el medio para alcanzar el fin último que es llenarte la cartera. Por esa razón defiendes con denuedo a la mujer maltratada pero olvidas a otras mujeres y niñas que también sufren violencia de género. Pero claro, ellas no son rentables.    

De 13 a 15 puntos. Eres una femitalibán.   


Estás como un puto cencerro. Ese sería el diagnóstico psiquiátrico más preciso. Tienes tendencia natural al fanatismo, de manera que, si hubieses nacido musulmán/a serías yihadista, si hubieses nacido futbolero/a serías ultra, si hubieses nacido en Alabama serías del KKK… Eres agresivo/a, violento/a, tienes manías delirantes, deformas la realidad, estás permanentemente en estado de defensa (porque crees que te atacan aunque sólo te pidan la hora) y, para colmo, tu concepto de defensa es una actitud pasiva-agresiva. Es imposible razonar contigo. Ni aun empapelando tu habitación con datos contrastados serías capaz de entrar en razón. Antes de pensar que estabas equivocado eres capaz de creer que hay una conspiración de reptilianos liderados por Cthulhu que ha manipulado las leyes físicas de la misma realidad para poner todas las evidencias en tu contra. Consejo; acude a un psiquiatra para que te someta a una trepanación craneal o electroshock o algo que esté al límite de la ética médica y la legalidad vigente. 



sábado, 11 de abril de 2015

Cuando el feminismo calla





Con lo sucedido en torno al defensor de la mujer López Aguilar el Palanganas, hemos sido testigos de un hecho curioso; las feministas, que tan enérgicas y con tanta pasión defienden sus principios, han enmudecido de repente. Este artículo lo escribo en honor al feminismo, y a las vacaciones que, según parece, se está tomando.

Aunque parezca un hecho insólito, no es la primera vez que el feminismo calla. Hace poco salía en las noticias un imbécil (con una evidente misoginia) que golpeaba brutalmente a una mujer que esperaba el autobús mientras otro imbécil (parece que tienen la capacidad natural de encontrarse y asociarse) grababa la hazaña con su móvil. Dado que el primer imbécil ya había hecho lo mismo antes, y sus víctimas siempre eran mujeres, se podría decir que estamos ante un agresor de mujeres. Actos de auténtica violencia de género. La justicia le dejó en libertad con cargos, a pesar de las pruebas sólidas (en el vídeo se muestra claramente su cara de imbécil) que había contra él. Y ante tal injusticia NINGUNA de esas maravillosas asociaciones feministas que defienden y protegen a la mujer se movilizó. Ninguna concentración. Ni siquiera una mísera tendencia en Twitter.

No es el único caso. El violador de las Ramblas. Tony King. Santiago del Valle. Manuel Carcaño. Los asesinos de Sandra Palo. El Loco del Chándal. El pederasta de Ciudad Lineal. Todos tienen en común una cosa. Agredieron, violaron o mataron a mujeres y niñas por su condición femenina. Todos ellos son agresores de género. Y además, la mayoría de ellos son múltiples y reincidentes. ¿Cuántas manifestaciones feministas de repulsa hubo por tan execrables crímenes de género? Ya respondo yo, amigos y amigas, NINGUNA.

Debe ser que para las asociaciones feministas sólo aquella violencia que tiene lugar a través del novio o marido es el llamado terrorismo machista. Las demás víctimas (que son mayoría) no entran dentro de eso que llaman violencia de género. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla, pero intentaré trazar una analogía. Estados Unidos intervino en Irak porque un señor muy malo aterrorizaba a la pobre población iraquí. Sobrecogidos por el dolor de los oprimidos iraquíes, Estados Unidos invadió el país de Oriente Medio, no porque tuviese intereses económicos en la región (no penséis mal), sino para luchar en pos de la justicia. De hecho, el nombre oficial de la invasión fue Operación Libertad Iraquí. No muchos años atrás, en un diminuto país centroafricano llamado Ruanda, más de medio millón de personas fueron masacradas en el espacio de pocos meses. Nunca existió una “Operación Libertad Ruandesa” o algo parecido. Las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, miró para otro lado mientras ese pueblo se desangraba a machetazos.
Los más despiertos ya sabrán por donde voy. El feminismo, al igual que Estados Unidos, mira para otro lado cuando sucede según que tipo de violencia de género. Concretamente cuando de ese tipo de violencia de género no pueden rasgar beneficios económicos tales como subvenciones o ayudas del estado. Sólo condenan enérgicamente un tipo muy concreto de violencia de género (de las que sí pueden obtener beneficios económicos como las ya mencionadas subvenciones y ayudas). No sería muy disparatado decir que lo que hay implantado en este país no es más que Imperialismo Feminista. 

¡Saludos!

Más en @eltivípata.




jueves, 9 de abril de 2015

La palangana de la discordia






Los últimos acontecimientos acaecidos en torno a López Aguilar ha desvelado la verdadera cara de ese feminismo hipócrita, manipulador y fundamentalista. Resulta que el impulsor de la Ley Integral de Violencia de Género, esa herramienta que situaba a España a la cabeza del mundo en la lucha contra la violencia machista, le dio de hostias (presuntamente) a su mujer con una palangana. Digo presuntamente a pesar de que, siguiendo el ejemplo de la LIVG, el derecho a la presunción de inocencia en casos de violencia doméstica es algo que se le fue arrebatado a los más de veintidós millones de hombres de este país.

De repente, miles de feministas se han sumido en un mutis absoluto. En Twitter, lugar donde son prolíficas y activas, bien podía rodar la bola de hierba seca de los espaguetis western. ¿Dónde están? ¿Puede ser que en España se haya erradicado ese fanatismo de género? Guardemos la botella de champagne para otro día, amigos y amigas, siguen ahí. Aunque muy bien escondiditas. ¿Por qué no condenan a López Aguilar por los (presuntos) palanganazos? Un extranjero racional que no conozca nuestras absurdas leyes de género podría responder; pues porque aún no ha sido condenado. Pero en ese caso yo le diría, ¿y desde cuando las feministas les ha importado esperar a la condena de un juez para condenar a un acusado por maltrato? Eso nos llevaría a otra pregunta, ¿por qué ahora salen muchas en defensa de la presunción de inocencia de López Aguilar?

El análisis que se puede extraer de este suceso es simple. Supongamos que la acusación dice la verdad y López Aguilar es un maltratador. Significaría que la LIVG ha sido concebida por un maltratador. Ese exponente más grave del patriarcado que oprime a la mujer. Si por el contrario es inocente, y la acusación es falsa, López Aguilar sería ese 0,01% de hombres acusados por una mujer sin escrúpulos. Luis Fabra gana loterías y a López Aguilar le toca esa denuncia falsa que tan raro es que se produzca. ¿No es curioso?
Todo se reduce a lo siguiente, enemigas del patriarcado, o defendéis la LIVG y condenáis enérgicamente a López Aguilar o defendéis su presunción de inocencia (lo que lleva implícito el reconocer que una ley que viola un derecho tan elemental es injusta). No se puede hacer un popurrí. No podéis coger de una ley los elementos que os convienen para seguir defendiendo lo indefendible.


Dilema ético aparte, es importante mencionar el hecho de que López Aguilar no es un varón cualquiera. Un varón cualquiera habría pasado la preceptiva noche en el calabozo, en virtud de esa presunción de culpabilidad (¿coste asumible fueron sus propias palabras?) de la Ley Integral de Violencia de Género. López Aguilar no durmió en un frío calabozo, y posiblemente no ponga un pie en prisión. Lo que me lleva a pensar que, en el fondo, esta ley no es diferente a otras leyes injustas y discriminatorias que han existido a lo largo de la historia como, por ejemplo, la ley de segregación racial de Estados Unidos o el Apartheid en Sudáfrica. Además de discriminar por ser hombres, nos discriminan también por ser pobres. 

¡Saludos!     


martes, 7 de abril de 2015

Diario de una hembrista


En un libro de Tolstoi leí que hay dos tipos de personas; el astrónomo y el astronauta. El astrónomo estudia las estrellas desde una posición de seguridad. El astronauta se embarca en un peligroso viaje para poder tocarlas. Vale, no lo leí en un libro de Tolstoi. Es una frase de Jurassic Park III, pero fue el impulso definitivo para emprender mi proyecto cumbre; escribir un libro sobre el feminazismo… desde dentro.
Mi objetivo era infiltrarme en una asociación feminista cualquiera, como Machete al Machito, dirigida por la célebre profesora de ciencias políticas Gertrudis Sttutmeyer, y estudiar su estructura desde dentro, así como entender el pensamiento y las motivaciones de sus miembras. Para ello adopté la personalidad de una feminista promedio; una lesbiana de mediana edad, falofóbica y ciclotímica. Me hice llamar Macarena Oppenheimer.
Inspirado en la obra Diario de un Skin y la película Señora Doubtfire, me enfundé en mi camisa de leñador y me convertí en Macarena Oppenheimer, profesora de literatura feminista del siglo XIX y activista en la lucha violento-pacífica del feminazismo. En sus páginas revelaré los secretos más íntimos del feminismo y destaparé la sorprendente y terrorífica historia oculta detrás de sus acciones más visibles.
Aún no he concluido mi trabajo, y sigo manteniendo mi tapadera como Macarena Oppenheimer, pero empiezan a sospechar y tengo una permanente sensación de peligro. Ahora entiendo como se sentía el Lobo. Cuando dé por finalizado mi trabajo, lo podréis ver publicado en Amazon, aunque les advierto, no será una lectura para corazones frágiles.

Podéis seguirme también en twitter.

Saludos. 




domingo, 5 de abril de 2015

Una pequeña lección de legislación para las hembristas


Amigas feminazis y amigos manginas, les hablaré de un concepto jurídico que quizás ignoran (en el mejor de los casos) o conocen pero violan sistemáticamente. Se trata de la presunción de inocencia. Se puede resumir en que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
La presunción de inocencia se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Concretamente en el artículo 11, y lo expresan del siguiente modo:

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se demuestre su culpabilidad, conforme a la ley y en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias a su defensa.

Con esto seguramente no habré descubierto América pero, aun así, muchas siguen teniendo dificultades para diferenciar entre acusado y culpable. Queridas enemigas del patriarcado, estar acusado de malos tratos no es lo mismo que ser maltratador.
Para condenar a un acusado se necesitan pruebas, pero aquí volvemos a tener un grave problema de percepción divergente. Para feminazis y manginas, el testimonio de una mujer es una prueba de carácter irrefutable para condenar a un acusado. Ahora bien, ¿es el testimonio una prueba por sí sola suficiente para condenar a un hombre?
La Prueba Testimonial es admitida por cualquier tribunal, sí, pero debe reunir un requisito imprescindible; debe tratarse de un tercero extraño al proceso. En otras palabras, el testimonio de la parte acusadora, sin pruebas que la corroboren, no es suficiente para condenar al acusado.
Por último, ¿qué es el In dubio pro reo? Es otro concepto jurídico que la Ley Integral de Violencia de Género vulnera una y otra vez. Dicho principio expresa que, en caso de duda, se debe fallar en favor del reo. Como hemos visto antes, un testimonio de una parte implicada en el proceso no puede ser considerada una prueba testimonial y, en caso de insuficiencia probatoria, el fallo del tribunal ha de ser en favor del acusado, según el principio de In dubio pro reo. En otras palabras, más vale culpable en la calle que inocente en prisión.

Espero que estas sencillas lecciones de legislación, tan básicas pero que muchos/as ignoran, sirvan para aclarar algunas dudas sobre nuestros derechos inalienables. ¿Seguro que no existe discriminación al hombre si se nos niegan algunos principios jurídicos básicos? 
¡Saludos!


viernes, 3 de abril de 2015

Conmovedor discurso de la líder feminista Gertrudis Sttutmeyer








Miembras de la asociación de lucha por la igualdad de género Machete al Machito, el patriarcado… rectifico, el heteropatriarcado… o sería más exacto decir el fascistaheteropatriarcado… o tal vez el cristianofascistaheteropatriarcado mató a cincuenta y cuatro mujeres en 2014. Debemos unirnos para combatir el machismo creciente en este país.
El machismo; sin duda la preocupación más importante de la sociedad española según nuestras encuestas oficiales, elaboradas por mí, supervisadas por mí y en la que han participado un segmento representativo de nuestra sociedad compuesta por quinientas encuestadas que, casualmente, son miembras de nuestra asociación. Otras encuestas, supuestamente oficiales, consideran que la principal preocupación de los españoles es la corrupción política y el paro, y que el machismo creciente se sitúa justo detrás de las apariciones de Big Foot, pero esas encuestas están totalmente adulteradas.

No podemos ignorar la muerte de cincuenta y ocho mujeres en 2014, y nuestra pasividad ante todas las situaciones de micromachismos que han conducido, en su más terrible extremo, a la muerte de esas sesenta y dos mujeres. Desde aquí propongo una enérgica acción violenta contra todos los hombres. Por supuesto, de forma pacífica. Una lucha violenta pacífica para que, en 2015, no se repita la cifra de ochenta y una mujeres muertas por violencia machista del último año.

¿Qué es el micromachismo?, se preguntarán muchas mujeres. Pues bien, el heteropatriarcado utiliza sutiles mecanismos para subyugar a la mujer. Son tan sutiles que apenas pueden detectarse, así que nuestro consejo es que todo lo que os diga un hombre que no sea “buenos días” lo consideréis como una ofensa de género. Siguiendo este sencillo precepto, se evitarán las ciento doce víctimas de violencia de género de 2014.


Desde aquí agradecemos a nuestras compañeras de Femen su labor imprescindible en nuestra lucha violenta-pacífica por la igualdad de género. Para los que argumentan que Femen discrimina a las chicas cuyo físico no se adapta a los cánones impuestos por la sociedad, les digo que es rotundamente falso. En Femen hay una chica con sobrepeso. Es la que saca las fotografías.


Gracias a nuestra lucha, haremos justicia con las ciento cuarenta y tres víctimas de la violencia machista. Y un paso importante para evitar esas muertes es impedir que se aplique la Custodia Compartida. Algunas os preguntaréis, ¿y qué tiene que ver el asesinato de mujeres con impedir la Custodia Compartida? Pues la respuesta es fácil… Resulta que… ¡Esa es una pregunta machista de esta sociedad heteropatriarcal que asesinó a mil seiscientas trece mujeres en 2014! Gracias mujeres y manginas. 
¡Seguiremos en la brecha!”