jueves, 31 de diciembre de 2015

El Madrid de Carmena






De regreso de una corta estancia en Madrid –viaje de placer, por lo que he estado desconectado de blogs y redes- me he dedicado a ordenar una serie de pequeñas observaciones. No os aburriré con el anecdotario de un viajero recién llegado a su Ítaca, sino que haré unas reflexiones sobre el Madrid de Carmena, y sobre los efectos secundarios de la irrupción de Podemos en el panorama político en plena resaca de la “fiesta de la democracia”

Encontré Madrid algo distinta de la última vez que la visité, antes del desmoronamiento del ladrillo, cuando me tropezaba con una obra cada diez pasos. Que me perdonen los obreros de la construcción, pero encontré reconfortante no oír aquella cacofonía de martillos neumáticos y excavadoras, y no tener que dar rodeos o cambiar de acera por aquellas molestas barreras amarillas. Madrid no estaba en obras, pero encontré las calles salpicadas de algo más sutil que la contundencia de una taladradora; en cada calle había grafitis feministas, consignas del manual del revolucionario iletrado, dogmas de la religión leninista. 

No regales joyas, regala feminismo. STOP cánones de belleza. La revolución será feminista, o no será. En cada calle una pequeña arcada de ignorancia, una flatulencia de analfabetismo. Del Ministerio de Sanidad e Igualdad colgaban enormes pendones con el lema “Hay salida”. Me hubiese gustado preguntarle a la alcaldesa si para un hombre denunciado falsa y sistemáticamente por su agresora, que ha sufrido la indignidad de ser sacado de su casa con esposas en sus muñecas y pasar tres días en un calabozo sólo por ser señalado con un dedo, también hay salida. Si se puede salir de una orden de alejamiento tras otra, de ser obligado a comparecer en esos juzgados especiales que no existen en ningún otro país del mundo, y que no le garantizan los más básico derechos procesales. Le preguntaría, ¿cómo se sale de tener que demostrar tu inocencia en cada una de las innumerables denuncias que tu maltratadora te pone? Los carteles que cuelgan de ese ministerio orwelliano no se aplican a esos hombres porque un hombre no puede ser maltratado, y el caso que sí lo es (el 0,01% según la Fiscalía, aunque ese porcentaje parece ser más alto entre los políticos), tiene las leyes ordinarias. Muy efectivas, por supuesto. 

La realidad es que sólo hay salida si eres mujer. Para hombres, niños y ancianos, al otro lado de la puerta bajo el cartel Exit hay un muro de ladrillos de corrección política y electoralismos, y a prueba de sentido común y empatía. 

Con la irrupción de Podemos hemos sido testigos, en menos de un año, de una agresión verbal contra Cristina Cifuentes, agresiones físicas a una político de Vox en Cuenca, un atentado contra la sede del PP en Génova y un puñetazo a Mariano Rajoy en Pontevedra. El lenguaje “no inclusivo” y los cánones de belleza son responsables de las “muertes machistas”, pero sus encendidos discursos de odio ideológico, “el miedo cambiará de bando”, “iremos a Segovia de cacería para aplicar la justicia proletaria” y demás no influyen en esas agresiones ideológicas, por supuesto. 

Pero, ¿cómo pueden hablar de justicia proletaria gente como Pablo Iglesias o Iñigo Errejón? Gente que dicen luchar por la abolición de las clases sociales al tiempo que emplean despectivamente la expresión “lumpen” para designar a “las clases inferiores”. Con la irrupción de Podemos, muchas criaturas cavernarias salieron de las grietas donde parecían estar hibernando y ahora se alojan en ayuntamientos y ministerios, y dirigen nuestras vidas, para aplicar la justicia proletaria.


Feliz año.







miércoles, 23 de diciembre de 2015

Feliz Navidad a todos




La adoración de los pastores. Bartolomé Esteban Murillo.




De nuevo en la brecha, amigos míos… 



Así comienza unos versos de William Shakespeare, que dedico a todos los compañeros de trinchera que he conocido en esta cruzada por la sensatez, la justicia y la humanidad. Tal vez, a menudo, nos frustremos ante la lentitud de nuestros progresos, pero cuando nos inunde el pesimismo ante las injusticias, la iniquidad de esos personajillos siniestros que fiscalizan nuestras vidas y hasta nuestras relaciones afectivas, la infamia de esos mezquinos actores que emponzoñan nuestra sociedad por una gloria tan vulgar y efímera como el dinero, pensad que nosotros somos lo único que hay entre ellos y sus miserables propósitos. 

No les permitamos que vivan tranquilos, haciendo y deshaciendo como ridículas alimañas con ínfulas de dioses. Pongámosles zancadillas, cavemos fosos en su camino, y afilemos las uñas para dejarles claro que no lo tendrán fácil, que aún tienen que batir un reducto de decencia en el mundo hipócrita y vil que quieren concebir. 

A las mujeres de nuestra trinchera –numerosísimas mal que le pese al feminismo que dice representarlas- les contaré una genial anécdota. En la antigua Grecia, durante el transcurso de un combate de pancracio, un luchador reprochó a su oponente -después de que le venciera en la pelea- que le había mordido. 
-Muerdes como las mujeres.- Espetó el luchador, en un ataque de mal perder. 
-También muerden los leones.- Le respondió el vencedor. 

Seguid luchando, aunque sea a mordiscos, contra todo aquel que os trate de arrebatar a vuestras parejas, hijos y nietos. Nada haríamos sin mujeres como PalomaGL, Antonia Carrasco, Carmen Serrano o Patricia Ocaña, que han asumido la difícil y, a veces, ingrata posición de vanguardia. Y nada harían ellas sin guerreras como María Antonia Lladó, Maite Montané, Ana Tormenta, Alicia V., Sagrario Hernández, Mary Boleyn o Marisa Sanz. Muchas son las que notarán estas navidades una importante ausencia en la mesa; la incansable Vero Barcelona, Hita Martín, Marisa CP, Pepi o María Chinchilla. Otras eligieron el bando después de ver la cara que nos oculta el feminismo, como la siempre lúcida Pilgrim o Alba. A todas ellas les deseo Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. 

Por supuesto, nada tendría sentido sin el compromiso inquebrantable de un nutrido grupo de hombres como Chefyc, Alejandro Villar o Juan Carlos Málaga. El siempre consciente Francisco J. Rosario, el preciso Genitor, Carlos Martínez, José Luis Sariego, Nacho Ledesma, Charlie, Judas, Vidal y muchos otros. Muchos de ellos sufrieron la perfidia de las instituciones, como Jony, Jesús Muñoz, César Algarra o Strigoii. Que jamás flaquee vuestro ánimo. A todos ellos también les deseo Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. 

¿Y qué mejor propósito de Año Nuevo que seguir en la lucha, sin desfallecer? He aquí parte de los versos de William Shakespeare, quién escribió las más brillantes palabras… con permiso del manco, por supuesto. 



De nuevo en la brecha, amigos míos, una vez más […] En la paz nada conviene más a un hombre que la serena modestia y la humildad, pero si el estallido de la guerra suena en los oídos, entonces hay que imitar la conducta de un tigre. Tensen los músculos, conjuren a la sangre, disfracen el buen carácter con la furia de rasgos crueles, y luego den a los ojos un aspecto terrible […] 






Seguramente me haya dejado a muchos –sois demasiados, por suerte- pero confío que en estas fechas de amor y regocijo sabrán perdonarme. Feliz Navidad a todos.










sábado, 19 de diciembre de 2015

Socialisto



El multimillonario José Miguel Monzón



El Gran Wyoming habló de violencia de género, y defendió las virtudes de la Ley Integral de Violencia de Género en el espacio televisivo que presenta, en la Sexta. La televisión es un lugar maravilloso, donde nos encontramos a gurús omnisapientes como Wyoming, que valen absolutamente para todo; lo mismo hablan de macroeconomía el lunes, que de geopolítica el martes, que dan un coloquio sobre terrorismo el miércoles, y se ponen la toga de juristas el jueves –después hablan de “cuñaos” desde la izquierda-. Esos economistas/politólogos/sociólogos/juristas sólo tienen credibilidad porque aparecen en televisión, y porque una adormecida, aborregada, ovejizada población pasa una media de cinco horas diarias bajo el yugo de la férrea dictadura televisiva y, con una ingenuidad producto de una infantilización forjada a golpe de pésimos modelos educativos –o adoctrinadores- y una idiotización fomentada –y financiada- por el Estado, cree a pies juntillas “porque lo dan en la tele”. 

Así pues, el Gran Wyoming, que para los habitantes del país de los ciegos, es un intelectual, se convirtió en experto en igualdad de sexos en general, y de la LIVG en particular, y la defendió en un monólogo final que, pese a su brevedad, logra la hazaña de verter datos sesgados, manipulación y banalizaciones varias. 

¿Quién es Wyoming? Muchos lo conocerán por ser ese presentador de espacios televisivos donde, con un lenguaje mordaz y un sentido del humor ácido –básicamente leer chistes escritos por guionistas en un telepronter-, se convierte en el azote de políticos, banqueros y altos empresarios. Sin embargo, él mismo tiene hasta diecinueve propiedades, lo que le convierte en el clásico socialista de lucha social por el día, y yate y caviar por la noche, siguiendo la creciente tendencia que ya marcó en su día Felipe González. 

Antes de que los socialistas que estén leyendo este artículo griten desaforados eso de que ser socialista no es sinónimo de ser pobre o practicar el ascetismo, debo conceder que Wyoming puede hacer –faltaría más- lo que quiera con su dinero. Simplemente señalo lo paradójico que resulta que un socialista declarado y beligerante como el Gran Wyoming amase una respetable fortuna participando de la burbuja inmobiliaria, paradigma de ese voraz neoliberalismo contra el que lanza encendidos discursos. Socialista de palabra, neoliberal de corazón. Como todos. Porque una cosa es ser socialista, oiga, y otra es ser tonto. 

Además de invertir en ladrillo, Wyoming es un gran empresario, como lo demuestra el hecho de que es el administrador único –y también único trabajador- de una empresa que tiene acumulados tres millones de euros en activos. Esa empresa de una única persona –no estoy hablando de Monedero, aclaro- tiene a su nombre una vivienda unifamiliar de 250 metros cuadrados en Ciudad Lineal, y un dúplex de 157 metros en Zahara de los Atunes, donde el humorista y presentador veranea con su hija. 

No hablemos en este artículo de las ventajas derivadas de adquirir o poseer propiedades a nombre de una empresa, sino de hechos. El Gran Wyoming ya fue multado con casi un millón de euros por detectarse irregularidades en sus declaraciones fiscales. 

Pero bueno, no quiero que este artículo se reduzca a un Ad Hominem, así que vayamos al fondo del vídeo que, a fecha de este artículo, acumula 177 “no me gusta” en YouTube, por 144 “me gusta”. En él expone una serie de datos que pretenden demostrar la necesidad de la LIVG –no los expondré ahora porque podéis ver el vídeo pinchando AQUÍ- así que expondré yo otra serie de datos bastante elocuentes. 



  • Según el estudio del Instituto Contra la Violencia del Centro Reina Sofía, España presenta uno de los índices más bajos de muertes por violencia hacia la mujer. Los países del norte de Europa, paradigma de la igualdad social, presentan tasas de homicidios hasta tres veces superior. Antes de que la LIVG se cuelgue la medalla de estos bajos índices de violencia hay que destacar que dicho estudio es de 2003 (la LIVG se aprobó el 28 de Diciembre de 2004).

  • Más de un millón de hombres han sido juzgados en estos doce años por delitos tipificados en la LIVG, siendo la mayoría de los condenados procesados por delitos que, de ser cometidos fuera del ámbito de la pareja –o por una mujer dentro de la misma- se hubieran considerado faltas. 

  • El número de mujeres asesinadas no ha disminuido. 

  • Se observa un incremento de maltrato entre adolescentes –aquellos que han crecido con esta ley y las políticas propagandísticas que presentan a la mujer como un ser indefenso y necesitado de tutela-. 

  • Según datos de la Fiscalía General del Estado, todos los delitos violentos han disminuido a excepción de la mal llamada violencia de género.  

  • España tiene la mayor tasa de presos de toda Europa occidental. La estancia media de los reclusos está también entre las más altas del continente, y se ha duplicado desde 1996. Todo ello a pesar de que los índices de criminalidad de este país están entre los más bajos de Europa. No es descabellado decir que vivimos en un estado represivo. Más del 7% de la población reclusa son hombres acusados únicamente por delitos tipificados por la LIVG.  

  • Se sigue estudiando el endurecimiento de las penas por LIVG, así como la inclusión de los hijos en las estadísticas de violencia de género de forma automática –cosa que ya hacen diversos medios de prensa y televisión-.  

  • Jueces como Francisco Serrano o María Sanahuja se han mostrado públicamente en contra de la LIVG. Serrano fue inhabilitado diez años como consecuencia de ello y, actualmente, ejerce como abogado y activista. 



Gran Wyoming, he expuesto estos datos porque se te olvidó incluirlos en tu coloquio. Ya sabes, para la próxima. 






miércoles, 16 de diciembre de 2015

La hija bastarda del franquismo






Después de la polémica suscitada por la reforma de la Ley Integral de Violencia de Género pretendida por Ciudadanos –polémica artificial, fabricada por la izquierda con fines electoralistas y adulterada por los medios de propaganda que son la prensa y televisión españolas- es conveniente recordar que el padre bastardo de esa ley es –y esto parece el giro argumental absurdo de una telenovela venezolana- el propio Francisco Franco. 

Así es, fue durante el franquismo –concretamente en 1944- cuando se establece un agravante penal para los delitos que tuvieran como víctima a la mujer y victimario al hombre. Dicho condicionante –que se llamó, elocuentemente, “desprecio de sexo”- se mantuvo vigente hasta 1983, cuando un Congreso de mayoría socialista aprobó la eliminación del agravante arguyendo, muy acertadamente, que sólo servía para perpetuar la imagen de la mujer como un ser infantilizado, necesitado de una protección especial que acentuaba su debilidad física y mental. 

Curiosamente, fue el diputado popular Rodríguez Calero quien se manifestó contrario a la eliminación del desprecio de sexo, lo que enfadó al sector socialista –una diputada del partido, que entonces dirigía Felipe González, montó en cólera y gritó ¡fuera! a Calero-. Entonces, aquella sociedad española, más cultivada, hastiada de cuarenta años de autoritarismo y anhelante de libertad, vio la eliminación del agravante como algo positivo, un paso más hacia el progreso social. No hubo movilizaciones sociales, y los medios –mucho antes de la decadencia que sobrevendría después, cuando claudicaron ante los aparatos del estado y los poderes facticos- no hicieron populismo sobre ello. 

Y hete aquí, que treinta años después, aquel socialismo que suprimió el agravante hacia la mujer aprobó una ley, hija bastarda de aquella medida franquista, para devolver a la mujer el papel de ser desprotegido, que debe ser tutelado por las instituciones del estado –que no es otra cosa sino hacerla dependiente de él-. Así pues, y viéndolo desde esa perspectiva, si existe alguna institución parecida al “patriarcado” es aquella que protege la infame y machista LIVG; es decir, el feminismo. 

Alberto Garzón decía que Ciudadanos haría retroceder a España doce años si reformaba la LIVG. Habría que recordarle que fue la izquierda quien, precisamente, nos hizo retroceder hasta 1983 cuando aprobó una ley fascista. De modo que, lo único que hará Ciudadanos, será que regresemos de una maldita vez al presente.







domingo, 13 de diciembre de 2015

Un acto de amor



Captura de la web del periódico LA VANGUARDIA



El cuarto poder es, a veces, el primero en cuanto a influir en la población se trata. No en vano, toda dictadura, sea abiertamente autoritaria o se oculte tras un barniz de democracia, necesita los medios de información para asegurarse en el poder. Es entonces, mancillada la ética periodística, cuando los medios de información se degradan en medios de propaganda, y se convierte en otra herramienta estatal más. Por supuesto, el neofeminismo se ha valido –como buen movimiento totalitario- de los medios de comunicación para atraer masas, adoctrinar e imponer los valores del neofeminismo. Exactamente como lo han hechos totalitarios de la orilla derecha e izquierda de las doctrinas políticas –si algo han tenido en común líderes como Fidel Castro y Benito Mussolini es que ambos inundaron las calles con sus rostros-. 

Una arquitecta arrojó, no hace mucho, a sus dos hijas, de diez meses y once años respectivamente, desde su estudio, situado en un decimotercer piso. Luego se lanzó al vacío. Los medios televisivos pasaron de puntillas por una brutal y trágica noticia que, de haber tenido su macabra protagonista otros cromosomas, habrían bombardeado con un sensacionalismo que haría palidecer a la prensa amarilla británica. Pero aún peor es la extrema indulgencia con la que algunos medios escritos tratan la noticia. 

En uno de ellos, la psicóloga Nuria Farriols aseguraba que la razón del doble infanticidio había sido la “tristeza extrema”. Tal vez, mi ignorancia en el campo de la psicología me haga atrevido, pero osaría afirmar que la “tristeza extrema” no es un móvil válido para cometer un crimen. Pero la experta va más allá. Considera el horrible crimen de la arquitecta como un “acto de amor” y emplea el término “suicidio ampliado”. Si bien es cierto, el suicidio ampliado se contempla en el campo de la psicología para explicar este tipo de crímenes, ¿os imagináis las repercusiones que tendría si se hubiese empleado en el caso de un padre que asesina a su mujer o hijos y, posteriormente, se quita la vida? 

Sin embargo, dicha valoración profesional no ha elevado ni una sola queja del mismo feminismo que, cada vez que la noticia del asesinato de un mujer se rotula “muere una mujer”, se lleva las manos a la cabeza y grita aquello de “no morimos, nos matan”. Parece que el feminismo expide un permiso de indulgencia para los asesinos que tienen el cromosoma XX. 

Mientras que una doble parricida es tratada con excesiva benevolencia, los medios se ensañaron con un descaro sospechoso con Marta Rivera, de Ciudadanos, por decir algo tan elemental como que la violencia no distingue de sexos, y que la asimetría penal viola el artículo 14 de la Constitución que dice que no se discriminará por razón de sexo. Esos son los medios de comunicación de este país –considerado uno de los peores de Europa-. El rigor periodístico, la imparcialidad, la independencia del poder, eliminadas para convertirse en una herramienta estatal al servicio del autoritarismo disfrazado de democracia.







La verdadera historia de la Ley de Violencia de Género que no te han contado. En sólo dos minutos; AQUÍ



miércoles, 9 de diciembre de 2015

La destrucción de las relaciones entre hombres y mujeres




Curiosamente PP y PSOE de acuerdo con una ley



La Ley Integral de la Violencia de Género se fundamenta en una mentira. Es la legalización de un engaño del estado al pueblo. La LIVG se justifica en “la especial incidencia de la violencia de género en nuestro territorio” (frase sacada de la propia ley) cuando es rotundamente falso. En España no existe una incidencia especial en este tipo de violencia si nos comparamos con países que son el paradigma de la igualdad social, como Finlandia. De hecho, en España mueren 3,6 mujeres por cada millón de habitantes (Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia) muy por debajo de la media Europea, que se halla en torno a 6. Por tanto, es FALSO que exista una incidencia especial en nuestro territorio. 

Pero, además, es una ley heterófoba, pues en el mismo texto dice que toda relación afectivo-sexual está estructuralmente basada en la dominación de género. Es decir, todas las relaciones heterosexuales son machistas por naturaleza, lo que significa que apoya el binomio hombre-opresor y mujer-víctima. Además de heterosexista es falso, porque todos hemos experimentado relaciones (propias y de personas a nuestro alrededor) donde no se da ese desequilibrio de poder que, según el neofeminismo y el estado, aseguran como una certeza científica. 

Sin embargo, dicha ley sólo castiga (con una insistencia sospechosa) la violencia ejercida por el hombre hacia la mujer cuando les une una relación afectivo-sexual, pero cuando un hombre maltrata o agrede sexualmente a una mujer en otro contexto (por ejemplo, un jefe a una empleada), las leyes contra el machismo no se aplican. ¿Por qué? Con esto quiero aclarar que NO abogo por extender la LIVG (sólo sería multiplicar las injusticias y aumentar el poder de una nefasta ley), pero resulta paradójico que sólo se persiga, acose y se ataque violentamente las relaciones afectivo-sexuales entre hombres y mujeres y no, por ejemplo, las relaciones laborales. 

Apoyados en machaconas campañas fascistoides, que alimentan la pasión, la irracionalidad y las emociones animales en lugar de invitar a la reflexión y la razón, el estado ha conseguido su propósito; que la palabra mujer sea sinónimo de víctima, y que la palabra hombre pueda ser sustituida por opresor o agresor. Eso ha tenido un efecto beneficioso en la Industria de Género; ha aumentado el machismo en los adolescentes (curiosamente, aquellos que han crecido con esta ley, implantada en 2004). En resumen: 



1) Tenemos una ley fundamentada en dos mentiras: 1) Existe en España una incidencia especial en la violencia doméstica hacia la mujer, y 2) toda relación heterosexual es machista. 

2) Es una ley de ingeniería social, cuyo objetivo es destruir las relaciones entre hombres y mujeres. Crear guetos sexuales. Dividir a la población, siguiendo la máxima divide y vencerás. Ya que sólo se criminaliza las relaciones afectivo-sexuales entre un hombre y una mujer. 

3) No sólo es inefectiva, y ataca al varón heterosexual, sino que se ha detectado un repunte de machismo entre los más jóvenes (aquellos que ha crecido con la LIVG, en vigor desde 2004).










domingo, 6 de diciembre de 2015

Una herramienta más del sistema




David Rockefeller




Hace unos días, lancé al aire una pregunta que parecía encerrar en sí misma una contradicción; si el feminismo tiene tan pocos seguidores (según Prado Esteban apenas el 1,7% de los españoles se consideran feministas), ¿por qué recibe financiación millonaria, está tan protegido por las instituciones y ejercen tanta influencia en los medios de comunicación? 

El productor de cine Aaron Russo mantuvo una gran amistad con Nick Rockefeller, quien presidiera la Fundación Rockefeller, una de las organizaciones filantrópicas más prestigiosas del mundo, y que presidió seis generaciones de la poderosa familia estadounidense Rockefeller. Russo afirmó que, en una ocasión, Nick se sinceró con él con respecto al papel que la fundación jugó en el desarrollo del feminismo moderno, y el por qué dicha organización filantrópica financió el movimiento. 

Según declaró Russo en una entrevista, Nick Rockefeller le aseguró que la Fundación Rockefeller financió el feminismo por dos motivos; por un lado, la liberación femenina suponía incluir en el mercado laboral a la otra mitad de la población, duplicando con ello los ingresos fiscales y, de otro lado, adelantar la edad en la que los niños son ingresados en el sistema educativo (que en palabras de Sánchez Dragó, son campos de concentración escolares para lobotomizar, ovejizar y convertir a los niños en adultos sumisos que pasan con la cabeza gacha por la ranura de las urnas y la taquilla del fisco).






 






Para quienes sostienen que se trata de una teoría conspiranóica, no es la primera vez que la Fundación Rockefeller financia “polémicos” movimientos. También subvencionó políticas eugenésicas en los Estados Unidos, que perseguían la “mejora” de las características genéticas de la población usando métodos poco éticos de cría y esterilización selectiva. Se calcula que, entre 1909 y 1979, el movimiento eugenésico fue responsable de hasta sesenta mil esterilizaciones forzosas. 

El neofeminismo (ya es completamente imposible hablar de feminismo, entendido como el movimiento de principios del siglo XX que luchó por el sufragio femenino) es un movimiento creado por el estado como estrategia de ingeniería social con varios propósitos, a saber: 



 -La división de hombres y mujeres. El clásico divide et impera, para controlar con mayor facilidad a la población, por parte de las élites políticas. 




-Atacar directamente los lazos afectivos entre ambos sexos para reducir a las personas a animales laborales perfectos, con el único propósito de trabajar y consumir. 



 -Atacar directamente el núcleo familiar, con el propósito de minimizar su influencia sobre los hijos, que pasan a estar tutelados por el estado desde sus primerísimos años (en la actualidad, los niños entran en el sistema a la edad de tres años).





El feminismo no es otra cosa que una herramienta más del sistema.















martes, 1 de diciembre de 2015

PSOE propone barra libre al delincuente








Programa electoral del PSOE:  AQUÍ


Este es el programa electoral del PSOE; más de doscientas páginas que prometen, cuál Éxodo, una tierra que emana leche y miel. Una lectura pesada, soporífera, que provoca un potente efecto estupefaciente ideal para insomnes. Un libreto plagado de fantasía, la descripción de un mundo de Oz irrealizable, una utopía más fantástica que El Señor de los Anillos. 

Pero más allá de esa lectura atroz, llena de intencionalidad y muy pocas propuestas, hay una abyecta promesa que, a diferencia de todas las demás, sí tiene visos de cumplirse si el candidato Pedro Sánchez -menos carismático que el maniquí de un Bershka- se convierte en el próximo presidente de España. 

Básicamente consiste en la negación del SAP (Síndrome de Alienación Parental), infamia al que nos tiene más que acostumbrado el partido neofeminista del capullo. Pero el PSOE quiere ir un paso más allá, por si no era lo suficientemente ignominioso negar una cruel y muy habitual forma de maltrato infantil. Pedro Sánchez pretende despenalizarlo

Si se cumple dicha propuesta, habrá barra libre en los procesos de divorcio, en los descompensados régimen de visitas, en quienes posean el privilegio de la custodia monoparental, para ejercer una malsana influencia e incentivar al odio al otro progenitor con total impunidad. Con la garantía de que el PSOE les ha expedido una patente de corso para maltratar a sus hijos sin que tengan consecuencias legales

Si Pedro Sánchez gana, el SAP no dejará de existir (si fuera así le votaría hasta yo) sino que dejará de existir en los juzgados. Sin embargo, en sus casas, miles de niños seguirán siendo alimentados por el odio, educados en el desprecio hacia su padre, convertidos en proyecto de adultos frágiles, confundidos, timoratos. ¿Imagináis que despenalizaran el robo, la violación, el maltrato o el asesinato?

Argumentan que el SAP no existe porque no es reconocido por los principales manuales psiquiátricos del mundo. Argumento endeble que no sostiene el embate del más ligero soplo. Los manuales psiquiátricos, como cualquier ciencia, están en continuo cambio. No son leyes sagradas e inamovibles. Debemos recordarles que hasta la reciente fecha de 1990, la OMS consideraba la homosexualidad como un trastorno mental, y se ponían en peligro la salud de millones de personas con “terapias” psicológicas y químicas que “curaban” dicho trastorno. Cuando el SAP sea reconocido por la comunidad científica (que lo será) todos aquellos que hoy se oponen pasarán a la historia por ser aquellos que obstaculizaron la lucha contra el maltrato infantil. Una de las peores etiquetas a las que el individuo más infame podría aspirar.






sábado, 28 de noviembre de 2015

El mito de la brecha salarial




Mineros del carbón en Chile




Según datos de Eurostat, en Europa existe una brecha salarial media de alrededor de 17,5% entre trabajadores y trabajadoras. Este dato es frecuentemente esgrimido por el feminismo para denunciar una supuesta discriminación laboral que sufre la mujer por cuestión de sexo. La famosa “brecha salarial” está sustentada por un dato sesgado, del que han obtenido una conclusión falsa e interesada. 

Si un estudio revelara que los inmigrantes subsaharianos cobran un 37% menos, ¿pensaríamos que se trata indefectiblemente de racismo? ¿No barajaríamos otras posibilidades como situación irregular, víctimas potenciales de explotación laboral o menor formación profesional? ¿Por qué, entonces, cuando el feminismo dice que la mujer cobra, de media, un 17,5% menos, inmediatamente asumimos qué es por razón de sexo? Es una irresponsabilidad aceptar una conclusión tan drástica sin siquiera tener en cuenta otras opciones, otros datos en la ecuación. 

Si asumimos, por otra parte, que la razón de sexo no explica la brecha salarial, ¿qué razones pueden llevar a que el promedio de ingresos anuales sea significativamente menor en mujeres que en hombres? Veamos. 

Según el informe “employer blanding”, elaborado mediante entrevistas a 7.516 personas, reveló que hombres y mujeres siguen criterios muy diferentes a la hora de buscar empleo. Mientras que las mujeres encuestadas priorizaron la flexibilización de horarios, la conciliación de la vida laboral y social, buen ambiente y que la empresa estuviera ubicada cerca de su residencia, los hombres entrevistados eran más simples; salario y proyección. ¿Es descabellado pensar que esta diferencia de criterios a la hora de elegir trabajo tenga mucha mayor importancia en la brecha salarial que el “género”? 

Las cuatro carreras profesionales con más salida laboral y mejores salarios son las relacionadas a las áreas de informática, matemáticas y estadísticas, salud e ingeniería, mientras las que se encuentran al otro lado del espectro son artes, derecho, humanidades y arquitectura. Pues bien, tanto informática, matemáticas y estadísticas como en ingeniería, los hombres son superiores en número (sólo en el área de la salud se licencian más féminas que varones). O sea, tres de cuatro de las elecciones con mayor salida laboral y sueldos más elevados son realizadas mayoritariamente por hombres. Por su parte, de las carreras situadas al otro extremo, artes, derecho y humanidades son elecciones mayoritariamente femeninas. 

En 2010, hasta el 64% de los licenciados de Humanidades y Artes eran mujeres, así como el 74% de los docentes (área que ha sufrido numerosos recortes en los últimos años), mientras que sólo el 21% de las mujeres eligieron computación, y ocupan apenas el 32% de las licenciaturas de ingeniería y construcción. 

En España, las muertes en accidentes laborales siguen siendo una cuestión de género, habida cuenta de que el 95% tienen como víctima a varones. Asumir que un porcentaje tan elevado se debe a la simple casualidad es algo que ni el propio Lorente sería capaz de admitir (espero), por lo que podemos deducir que la mayor parte de los trabajos que más accidentes acumulan son elegidos por hombres. No es casualidad que trabajos como la minería, la construcción, el transporte o la pesca de alta mar están ocupadas principalmente por varones. Dichas profesiones, a diferencia de otras como la docencia, tienen pluses de nocturnidad y peligrosidad, además de larguísimas jornadas laborales y en días festivos, que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de sacar conclusiones sobre la “brecha salarial”. Ninguna asociación feminista exige cuotas en esas duras y peligrosas profesiones. 

No digo que no existan hechos aislados de discriminación laboral por razón de sexo, pero vivimos tiempos en los que una mujer puede elegir libremente a qué dedicarse, y no necesita de este neofeminismo victimista para empoderarse. Un feminismo machista que no cree que una mujer pueda competir con un hombre sin bonos, cuotas y discriminación positiva.







miércoles, 25 de noviembre de 2015

10 Razones por las que digo NO al día contra la violencia de género




1. Porque sostiene la falsa idea de que la violencia doméstica es una cuestión de género. ¡El 17% de las lesbianas ha sufrido violencia por parte de su pareja! (datos de la British Crime Survey en un informe anual en el que se afirmaba que el 6% de las mujeres heterosexuales habían sufrido abuso doméstico en el mismo espacio de tiempo). Por su parte, el 47% de los gays de San Francisco afirmaban haber sufrido violencia por parte de su pareja (Universidad de San Francisco; Merrill y Wolve). ¿También estos agresores maltratan a su pareja por una cuestión de género? 



 2. Porque invisibiliza a más de dos tercios de la víctimas de violencia en el ámbito doméstico (los ya mencionados gays y lesbianas, así como los menores, ancianos y dependientes). 



 3. Porque los recursos destinados a combatir la violencia doméstica sólo se invierten en atender a un tipo específico de víctimas (mujeres heterosexuales) ignorando a más de dos tercios de los afectados (mujeres lesbianas, hombres heterosexuales y homosexuales, menores, padres, abuelos y dependientes). 



 4. Porque ayuda a perpetuar el problema, en lugar de ofrecer soluciones verdaderamente eficaces (a las estadísticas de los últimos diez años me remito) emitiendo un diagnóstico deliberadamente falso. Culpar al “patriarcado” de la violencia no explica la violencia doméstica en parejas del mismo sexo, ni la violencia a menores, etc. 



5. Porque alimenta una industria que se ha mostrado ineficaz en la lucha contra la violencia (vuelvo a remitirme a las estadísticas de los últimos diez años) destinándose millones de euros en subvenciones públicas cuyo paradero es confuso. 




6. Porque el concepto “violencia de género” además de demostrarse impreciso es responsable de la aprobación de leyes como la LIVG, que no sólo NO ha hecho descender el número de víctimas sino que ha aumentado el número de injusticias atentando a derechos básicos como el derecho a la presunción de inocencia (recogido en el artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos) y condena a diferentes penas de cárcel a personas de distinto sexo por el mismo delito. 




7. Porque es utilizado como herramienta política para obtener rédito económico o electoralista. 




 8. Porque se ayuda a crear la imagen de que la mujer es el único (o, al menos, el principal) blanco de la violencia, cuando más del 80% de la víctimas de agresiones físicas y/o sexuales y homicidios son varones (en Estados Unidos se reportan más casos de violaciones en centros penitenciarios que violaciones a mujeres en las calles). 




9. Porque las víctimas de maltrato son usadas sin pudor. 




10. Porque es una “propuesta” vacua que no aporta soluciones, pero es un arma política para que algunos partidos obtengan votos y subvenciones que han demostrado ser inútiles. Las soluciones verdaderas empiezan por hacer un análisis profundo de las causas de la violencia doméstica (cosa que no interesa a los “expertos” de género). Por estas razones digo No al día contra la violencia de género.







martes, 24 de noviembre de 2015

Carmena Genisys







Carmena Genisys Año 1993. La jueza Carmena, un terminator decrépito al servicio de la filial de Skynet en España; el BBVA, accede al decanato de Madrid y duplica el número de desahucios. Entre Abril y Mayo de 1994, el departamento de notificaciones y embargos de los juzgados de la plaza de Castilla notificó la ejecución de 36 desahucios diarios (el doble de antes de la llegada de Carmena). Pero en 2008, en una España post-apocalíptica, un grupo de revolucionarios con cierta animadversión a la Troika y a la higiene personal acamparon en la Puerta del Sol. Aquel aquelarre de discursos del comunismo más rancio y reaccionario y el más casposo mesianismo bolivariano era tan carca que provocó una distorsión en el campo espacio-tiempo que trajo al elegido desde 1917; su nombre era Pablo Iglesias. 

Armado con una camisa cutre de Alcampo y caspa en la coleta para derribar un Airbus, Pablo Iglesias decidió acabar con el terrible libre mercado para imponer una bonita sociedad comunista, como la de Camboya. Su primer objetivo, atrapar a la jueza Carmena y resetear su CPU para unirla a la causa. Gracias a la ingente introducción de datos populistas, Carmena pasó de implacable desahuciadora a defensora de la justicia social por un precio no módico. Había comenzado la leyenda de Carmena. 

Carmena se rodeó de cómicos como Zapata o Alba López Mendiola, que entró en el consistorio con un collar en forma de pene por si a alguien le quedaba alguna duda de que era imbécil.








Con este equipo de élite, el ayuntamiento de Madrid se llenó de burgueses vistiendo como una parodia de proletarios, decididos a acabar con la corrupción moral capitalista e implantar la tolerancia de los gulags y los medios de comunicación estatales. Cuando un atentado yihadista golpeó París, Carmena decidió hacer frente a la amenaza integrista combatiéndola implacablemente con la palabra y la razón. El azote del fundamentalismo fue enviado a Siria para poner contra las cuerdas al ISIS con su diálogo y darles jaque mate con la comprensión y la multiculturalidad. A pesar de que nadie apostó por la estrategia podemita, Carmena consiguió lo impensable, que los terroristas sólo torturaran y asesinaran en Siria.  

Después de este flagrante éxito, el amado líder Pablo Iglesias, encargó al científico Pablo Echenique, licenciado en ciencias por la universidad de Quimicefa, la construcción de una máquina del tiempo. El objetivo; enviar a Carmena al pasado para dialogar con los nazis y evitar la II Guerra Mundial. Nadie sabe qué sucedió en el pasado, pero el presente cambió por completo. 









Hitler se convirtió en un afable turista sexual de Cuba. Conoció a Doña Luisa y tuvo a tres mulatos.








sábado, 21 de noviembre de 2015

¿Violencia estructural?





Cuando el presidente extremeño Antonio Monago decidió equiparar la violencia doméstica en el ámbito de las parejas homosexuales con la mal llamada violencia de género, el Ministerio de Sanidad e Igualdad –administrado por sus compañeros de partido- pusieron el grito en el cielo. “No pueden equipararse ambas violencias porque tienen orígenes distintos”. Es decir, si un gay agrede a su pareja lo hace por celos, sentido de posesión, dominación o, simplemente, porque es violento, pero cuando es un hombre heterosexual, dicha agresión responde a una defensa de privilegios de género, para perpetuar un machismo ancestral, atávico y organizado, perfectamente meditado para que todo un género –que generoso es el agresor, pensando en sus “congéneres”- siga conservando su hegemonía sobre el género femenino.

En otras palabras, es una guerra –o, mejor dicho, un exterminio- de dos bandos históricamente antagónicos –hombres y mujeres- y cada agresor doméstico es un militante en defensa de los privilegios masculinos –que alguien me especifique cuales-. Cuando un hombre mata a su mujer, lo hace en respuesta a un aumento de los derechos de estas, o al recorte de privilegios masculinos. No lo hace por celos, sentido de posesión, dominación en el ámbito doméstico o, simplemente, porque es violento. Las causas ya están claras; defensa de privilegios masculinos y contra la emancipación y empoderamiento del sexo femenino. Lo peor es que tamaña imbecilidad se ha convertido en un axioma, en una verdad manifiesta, y cualquier sedición de esta corriente de pensamiento debe ser duramente reprimida al grito de ¡machista! ¡si no lo veis así, sois parte del problema!

Deberíamos empezar a protestar de manera seria contra este fraudulento e interesado diagnóstico, por parte de un gobierno que ve como un triunfo el que se incremente el número de denuncias por violencia de género, cuando el número de muertes sigue siendo constante. Deberíamos empezar cuestionar si los que de verdad son parte del problema no son aquellos que, presuntamente, intentan combatirlo. Si la mala praxis de este neofeminismo –cuya inutilidad ha quedado suficientemente demostrada en las estadísticas- no es el verdadero escollo para solucionarlo. Pero no, es una verdad manifiesta –un dogma, si lo prefieres- que la violencia de género es la defensa de privilegios de una clase dominante sobre otra dominada. Y punto.







Pero lo que más llama la atención es que entre los numerosos colectivos que atacaron la propuesta de Monago se hallaban muchos LGTB –incluyendo el presidido por Boti García-. Es decir, decenas de colectivos homosexuales consideraron inapropiado equiparar la violencia doméstica en parejas homosexuales con la que tiene lugar en parejas heterosexuales. ¿Qué razón puede esconderse detrás de esta actitud de rechazo ante una medida que les beneficia? ¿Es porque contradice la teoría defendida por las principales corrientes feminista de que la violencia es estructural y siempre ejercida por el “género privilegiado” hacia el “género oprimido”? ¿Es porque no quieren reconocer que no es un problema de machismo, sino de actitudes tóxicas y dominantes y que, por tanto, puede tener lugar en cualquier tipo de pareja? ¿Es porque quieren proteger la industria? ¿O todas las respuestas de las cuestiones planteadas son afirmativas? Lo dejaré a vuestro criterio.


En cualquier caso, la violencia doméstica en el ámbito de parejas homosexuales es muy real, aunque no sea reconocida por los propios colectivos que dicen representar y proteger los intereses de los gays y lesbianas. Un estudio de la Universidad de San Francisco –que cuenta con la más importante comunidad LGTB del mundo- a cargo de Gregory S. Merrill y Valerie A. Wolfe denunció que ¡el 47% de la población gay estudiada! había sufrido alguna agresión de su pareja. De ellos, el 13% manifestó que habían intentado ser agredidos sexualmente con el ánimo de quedar infectados de VIH. Pero la violencia doméstica en el ámbito homosexual es un problema diferente porque no es estructural y bla, bla, bla.

La existencia de violencia en el ámbito de las relaciones homosexuales es un tabú para el neofeminismo porque es la prueba palpable de que las relaciones abusivas de poder no tienen que ver con el sexo de la víctima y del victimario. El neofeminismo silencia de manera descarada la violencia en las relaciones gays porque es la demostración de que “la defensa de privilegios” es una teoría sin la más mínima lógica. Homosexuales de todo el mundo, vosotros también sois víctimas del neofeminismo. También os mienten, silencian la violencia doméstica que padecéis, la sitúan a diez escalones por debajo de la única que parece importar en este mundo; la violencia del hombre hacia la mujer. La verdad está ahí, a golpe de Google. Sólo requiere la valentía suficiente de querer buscarla.












miércoles, 18 de noviembre de 2015

El impago de pensión; una nueva forma de violencia de género.




El govern de las Islas Baleares, a cuyo frente encontramos a la socialista Francina Armengol, ha decidido incluir una polémica medida en la burlonamente llamada Ley de Igualdad que tendrá vigor el próximo año; el impago de la pensión de alimentos será considerado violencia de género.

Es necesario aceptar que, en caso de divorcio, el sostenimiento económico del menor debe ser considerado prioritario –incluso anteponiendo, si es preciso, a los derechos y prioridades de los progenitores-, y que, hasta la implantación de la custodia compartida en todas las regiones de nuestro país, el pago de la pensión alimenticia es de obligado cumplimiento.

En dicha medida se asegura que, sólo será aplicable en los casos en los que el exmarido se encuentre en disposición de pagar la pensión alimenticia y se niegue a ello. Sin embargo, no recoge qué cantidad concreta de ingresos es suficiente para que ese exmarido se considere en disposición de pagarla. Así pues, siendo el salario medio bruto en las Islas Baleares –dónde el gobierno socialista aprobará dicha medida- de 1.509 euros, despojarle de 500 euros –un tercio de su sueldo- o 640 –en el caso de que tenga dos hijos-, ¿no es despojar a una persona de su dignidad? ¿Cómo actuarán en los casos en los que un hombre gane 1.000 euros y esté en disposición matemática de satisfacer el pago, pero se enfrente a la terrible perspectiva de llevar una vida precaria, subsistiendo con apenas cuatrocientos o quinientos euros? Ya que la medida no responde a esas preguntas, ¿significa que se dejará a criterio de un juez de violencia de género si el padre es considerado incapaz de responder al pago de la pensión o es un “escaqueado”? La sola arbitrariedad de esta medida ya es suficiente para cuestionarla.

La izquierda española ha criticado enérgicamente que el actual salario mínimo -648 euros- es insuficiente para garantizar la dignidad del trabajador –y, mucho menos, alentar al consumo y combatir la crisis- pero mientras que, con la mano diestra alza el puño en defensa del trabajador y contra la precariedad laboral, con la mano siniestra condenará a miles de hombres a dicha precariedad. Doble moral, sin embargo, muy común en la izquierda, pues la paladín de los desahuciados Ada Colau, mira a otro lado ante un tipo concreto de desahucios; el de los miles de hombres que se ven obligados a abandonar sus casas y, a menudo, deben volver a vivir con sus padres –quien tiene la suerte de poseer tan inefable ayuda-.

La medida tiene un claro objetivo; alentar a las denuncias por violencia de género. La propia administración comprobará, en caso de producirse la separación formal, si el exmarido está dado de alta en la Seguridad Social, e instará a la mujer a que interponga una denuncia. El socialismo al servicio de la Industria de Género, y viceversa.

El concepto “violencia de género” se ha convertido en la legitimación por parte del neofeminismo para lucrarse a costa del recorte de derechos del hombre, y sacar beneficio de la brecha y conflicto entre hombres y mujeres. Lejos de aportar soluciones para promover la igualdad, y construir un modelo donde hombres y mujeres no estén enfrentados en una guerra que, de manera natural, no se da entre ambos sexos, se dedican a alejarnos aún más.

La sensación generalizada en España es que ser padre es una “profesión” de alto riesgo. La tasa de natalidad en nuestro país –una de las más bajas del mundo- no se explica sólo por la incorporación de la mujer al trabajo o la crisis. El miedo de muchos hombres a ser “puteados” en los procesos de divorcio sea normalizado en nuestra sociedad con un coste terrible.

Pero no caigamos en su juego. El conflicto entre hombres y mujeres es artificial, y sirve a intereses partidistas y neofeministas. Es la hora de demostrarles que hombres y mujeres nos necesitamos unos a otro y la igualdad –la verdadera, la “buena”- sólo puede construirse juntos, o no se hará.







domingo, 15 de noviembre de 2015

El terrorismo yihadista; una cuestión de género








La noche del viernes, más de ciento veinte personas morían a manos de terroristas islamistas radicales. Una nueva demostración de fracaso de la Alianza de Civilizaciones, la infecunda iniciativa de un presidente mediocre –Rodríguez Zapatero- ávido de reconocimiento internacional. Además de ser un evidente plagio de otra propuesta anterior, el “Diálogo” de Jatami de 1998, la Alianza de Civilizaciones incurría en un error de base; no existe (ni debe existir) diálogo con países que violan los Derechos Humanos.

Si se entienden que dichos derechos son inalienables de la condición humana (esto es, que nacen con el ser humano por el hecho de serlo) y no de la cultura en la que alguien nace, ¿cómo establecer siquiera la posibilidad de conversar con países donde no existe libertad sexual, religiosa o igualdad de derechos?

Tan sólo pocos meses antes de la propuesta, unas bombas con metralla habían segado la vida de casi doscientas personas en la estación madrileña de Atocha. Poco después morirían más de cincuenta en los atentados de Londres, y el fundamentalismo se ha cebado ahora con el pueblo francés, desde el ataque al seminario Charlie Hebdó hasta los ocurridos la noche del 13N.

Cuando Francia aún llora la muerte de tantos, y sigue identificando cadáveres, y los médicos se afanan para que la cifra se quede en “sólo” ciento veintinueve asesinados, y sobrepasando el límite democrático de la idiotez, Laura Freixas puso a prueba nuestra capacidad para la estupefacción con el siguiente tweet.








Por su parte, Barbijaputa nos aportaba también su sabiduría.







Ya que a Barbijaputa le encantan las metáforas infantiles (su analogía sobre agresiones sexuales y camareros que reparten copas envenenadas en una fiesta aún me arrancan una sonrisa tierna), le explicaré lo desacertado de su tweet con otra comparación infantil pero muy ilustrativa.

Imagina que tres negros entran en un centro comercial armados con kalashnikov y masacran a todo aquel con el que se tropiezan. Supongamos que la investigación determina que no hay ideología política ni racial, ni de ninguna otra índole. Es decir, se trata de matar por matar. ¿Tendría sentido mencionar que son negros? ¿Es una información imprescindible para comprender lo sucedido? Si todos los titulares de prensa hicieran especial hincapié en que son negros, ¿sería una manera ética de informar sobre la matanza? Obviamente no, porque la raza no ha tenido relevancia en ese ataque.

Sin embargo, para Barbijaputa, el sexo de los atacantes tiene tanta importancia como los motivos religiosos que impulsó a los fanáticos a inmolarse luego de perpetrar la peor masacre en Europa desde el 11M. O quizás más importante aún.

Este es otro ejemplo del incomprensible e hipócrita concepto de multiculturalidad de los rojillos de consigna y panfleto, dónde mencionar la religión de un terrorista religioso es islamofobia, al tiempo que atacan con inusitada virulencia al catolicismo. Como Sánchez o Iglesias cuando dice que se deben retirar los crucifijos de las aulas –cosa que me parece bien- pero defienden, al mismo tiempo, que en los comedores escolares se sirva carne de animales sacrificados al rito Halal para niños musulmanes –frivolidad que paga el contribuyente, por cierto-.

Socialismo revanchista cuya prioridad no es construir una sociedad mejor basada en sus principios, sino vengarse de una guerra que perdieron ochenta años atrás. Sin hacer alardes de amor patrio –he dicho en incontables ocasiones que ser español no me produce, precisamente, una especial satisfacción- no pude evitar sentir envidia al ver a los parisinos, cuando más arreciaba las bombas y los disparos, entonar al unísono la Marsellesa. El socialismo español, con Sánchez e Iglesias a la cabeza, seguido de la turba acomplejada que les idolatran en las redes sociales, no habrían desaprovechado la ocasión para tildar el momento de rancio, casposo y –la palabra mágica- fascista.

Pero al margen de ese nuevo e inmoral intento de “masculinizar” la violencia -que redunda en tantos beneficios para estas neofeministas- se les ha olvidado mencionar que había una mujer en el ataque perpetrado el 13N, como hubo otra mujer –Hayat Boumeddiene- en el atentado contra el seminario francés, como tantas otras detenidas en Gran Canarias, Ceuta, Melilla y otras parte de la geografía española en labores de captación de niñas y jóvenes para ser convertidas en esclavas sexuales.


Pero sí, el terrorismo yihadista también es una cuestión de género…   






La verdadera historia de la Ley de Violencia de Género que no te han contado. En sólo dos minutos; AQUÍ